René López, una vida de feria

Es media tarde y el sol apremia, pero la faena no se detiene en el Hipódromo del Norte. Poco a poco, los puestos de comida, tiro al blanco y dulces comienzan a tomar forma, pues ese espacio, ubicado en la avenida Simeón Cañas, zona 2, recibirá de mañana al domingo 20 la Feria de Jocotenango. A un costado del Parque Carrousel nos espera René López, el propietario de la Garnachería Guadalupana.

Desde la cuna

Mientras nos presentamos, René López no pierde detalle del montaje del espacio que este año albergará la Garnachería Guadalupana. Su oficio lo conoce bien este hombre, que afirma que lleva “toda una vida” en las ferias, pues sus padres fueron propietarios de locales de lotería, tiro al blanco y gastronomía. “De hecho, hace 67, cuando nací, estaban instalados en la Feria de Amatitlán”, relata sonriente.

Las garnachas

A los 12 años, López comenzó apoyar a sus papás en el negocio y años más tarde, junto a su esposa, decidió armar su propia venta de comida: pepián, salpicón, revolcado, buñuelos y molletes. “Las garnachas llegaron de Juchitán, México, a las ferias de Quetzaltenango y Mazatenango hace aproximadamente dos décadas. Posteriormente, se introdujeron en la Capital y se quedó como un platillo tradicional. Es lo que más busca la gente, especialmente el 14 y 15”, explica.

Memorias

Aunque está presente en ferias como la del Cerrito del Carmen o en la celebración del Mes del Rosario, en Santo Domingo, de su paso anual por el Hipódromo del Norte, López guarda muchas memorias. Entre estas, aquellas escapadas que, junto a otros niños, lo llevaban a los juegos infantiles del Parque Minerva, al Mapa en Relieve y a la piscina, ahora inhabilitada. También recuerda los tiempos en que las zarabandas llenaban de algarabía el lugar y cómo, al ser prohibidas, los restauranteros se las ingeniaron para incorporar pistas de baile en sus locales: “Hemos vivido muchos momentos alegres”, expresa.

En familia

Así, López ha visto evolucionar la Feria de Jocotenango con una sola misión: que sus clientes se vayan satisfechos del sabor y el servicio. “He tenido la dicha de que a mis hijos les gustó el negocio. En familia se trabaja bien si se sabe coordinar. Con los años uno pierde fuerza, pero las nuevas generaciones están dispuestas a continuar”, puntualiza.

De la religión a la diversión

La Feria de Jocotenango tiene su origen en la celebración religiosa que se realiza en honor de la Virgen de la Asunción, la santa patrona de la Ciudad de Guatemala.

Priscilla León López