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OPINIÓN CULTURA

Delicados frutos del bosque

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Los frutos del bosque o bayas son delicados y perecederos, pues soportan un corto período después de su recolección. Tienen un contenido bajo en calorías y son una buena fuente de vitamina C.

Para aprovechar estas frutas, lo mejor es consumirlas en breve luego de su recolección.  O bien, refrigerarlas por solo un par de días; o congelarlas, para disfrutarlas fuera de temporada. Además se pueden deshidratar, conservar en recipientes herméticos y  añadirlas en cualquier momento a un cereal o postre.

Existen diversos exponentes de los frutos del bosque, como la fresa, cuando es pequeña, o fresón cuando es más grande.  Estos son rojos, con forma de corazón, una capa lustrosa y semillas minúsculas. Tome en cuenta que entre más pequeño y oscuro sea el fruto, más aromática será su pulpa; y que los que se recolectan en temporada seca son menos jugosas, pero más dulces. Estas se pueden consumir por sí mismas, o en la repostería: pasteles, tortas, helados, mermeladas, salsas o gelatinas.

La frambuesa ofrece un sabor agridulce y penetrante; suele presentar una pelusa y su color comúnmente es rojo oscuro, aunque también hay blancas o negras. Se recomienda consumirla el mismo día que se recolecta, mas se conserva bien en refrigeración por un par de días.  Se puede congelar, pero es preferible primero hacerla puré, ya que cuando se descongela se torna blanda.

Muy apreciado es el vinagre de frambuesa. Se prepara con base a un vinagre de vino blanco, que se envasa junto a las frambuesas; puede ser perfumado con estragón y se deja reposar durante dos semanas. Este líquido tiene una acidez delicada y combina de maravilla con una macedonia de frutas, asados de aves y ensaladas de lechuga,  y granos.

La mora es parecida a la frambuesa, pero tiene un tono morado oscuro, casi negro, es jugosa y con un sabor agridulce más penetrante. Se emplea para elaborar jaleas, mermeladas, helados y salsas, o como relleno de pasteles o tartas.  Debe consumirse en breve o congelarla para futuras preparaciones.

El arándano es una baya violeta, negra o roja, es pequeña y ofrece un sabor ácido. Se utiliza en salsas, gelatinas, mermeladas, licores y jugos.

La grosella es una baya pequeña negra o roja. Se usa principalmente en gelatinas y mermeladas. Al natural, espolvoreada con azúcar, es toda una delicia; y también como parte de un  postre frío o una macedonia de frutas. Congelada se conserva bien.

En general, las bayas o frutos del bosque son ideales para preparar  salsas o coulis, que se emplean para acompañar postres o helados. Elaborarlo es fácil, ya que se trocea la fruta, se licúa en crudo con azúcar y unas gotas de jugo de limón, aunque se puede blanquear o hervir ligeramente.  El objetivo es que alcance un aroma intenso y luzca un colorido brillante.

Euda Morales
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ARTES

MAGDA EUNICE SÁNCHEZ 

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Guillermo Monsanto 

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Foto: Cortesía Guillermo Monsanto

Recuerdo que la última vez que escribí un artículo sobre Magda Eunice Sánchez fue en mayo de 2008. Me enteré de su muerte mientras abordaba un avión a Madrid y, mientras volaba, confeccioné una columna en mi cuaderno de viaje que al llegar trascribí en una sala de internet.  

La conocí muy bien ya que fuimos amigos y compartí con ella algunos momentos memorables. Por ejemplo, fui testigo de su primera escultura confeccionada en el taller de Rae F. Leeth. En aquella ocasión estaban también Olga Arriola de Geng, Walter Peter B., que ya era escultor, y alguien más que no recuerdo.  

La pieza de Magda era fidedigna, no había cómo confundirla. Poseía su impronta etérea y grácil. Todos coincidimos en que había sabido traducir su pintura a la tridimensionalidad.  Más adelante se uniría al grupo encabezado por María Elena de Lamport -que como Rae se había formado en el Corcoran School of Art de Washington – Carlos Estrada, José Antonio Fernández y Leopoldo Barrientos.

Espontánea, intuitiva, gestual, su obra destaca por la armonía lineal de sus formas.

De niña siempre le gustó dibujar. Quizás motivada por emular a la gran figura que representaba su tío Dagoberto Vásquez Castañeda, hermano de su mamá. A diferencia de él, ella siguió una línea autodidacta que puede percibirse fácilmente. Era una artista que no seguía reglas; ella las creaba y a ella le funcionaban.  

La carrera de Magda Eunice comienza en los años 60.  De hecho, su primera obra conocida es de 1963 y en ella aparece ya el tema recurrente a lo largo de su carrera: la mujer.  En este caso, un rostro acompañado de un ave blanca.      

La década de los sesenta es turbulenta políticamente hablando. El conflicto armado determinó buena parte de la expresión artística del lapso.  

Es en ese momento que surge el Círculo Valenti y poco más adelante, ya hacia finales de la década, el Grupo Vértebra.  Sánchez estuvo cercana a las expresiones de ambas asociaciones a pesar de que su obra estaba alejada de los manifiestos políticos.   

Gestual, intuitiva, espontánea, Magda Eunice Sánchez supo tomar presencia a par de las creaciones de los artistas que fueron evolucionando con ella. Su trabajo siempre se consideró fresco y actual. Técnicamente aprovechaba las manchas y los accidentes que cada material le ofrecía, destacando así valores que hacía funcionales visualmente.

Aunque su interés central giró en torno a la figura femenina y la belleza contenida en ella, también se interesó en otros temas como los gatos, que llevó a una máxima expresión, caballos, músicos y otros pocos elementos abstractos.  Ella solía decir que pintaba por el gusto de pintar.  Que eso era suficiente para que un artista se motivara y diera lo mejor de sí.  También realizó algunos murales.   

Guillermo Monsanto
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ARTES

¿Pensando en preparar una ensalada de frutas?

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Euda Morales

Una ensalada de frutas  resulta una  opción nutritiva, deliciosa y vistosa para el desayuno. Además ofrece algunas ventajas a considerar como  son: un platillo ideal y saludable  para empezar el día que  se prepara en poco tiempo. Las variantes son inmensas como gustos y frutas a incluir, de manera que menciono algunas recomendaciones a tomar en cuenta.

Escoja frutas de temporada, frescas y locales de preferencia, cuando están en su máxima expresión y maduras en su punto ideal. Asimismo, procure que todas las frutas tengan el mismo nivel de maduración para una mejor armonía en el plato. La sandía y el melón resultan convenientes para estas preparaciones, por su valor nutricional, sabor y porque visualmente también son atractivas; es decir, impresionan a la vista y al paladar. 

Son frutas que se consiguen en toda época del año, son asequibles. La sandía contiene un nivel alto de agua como su principal característica. Se considera por lo tanto como una fruta que posee una carne líquida, con una exquisita frescura dulce al paladar. La sandía en su punto justo de madurez resulta vistosa de color rojo y perfumada.

Procure cortar las frutas en tamaño pequeño para que sean más fáciles de comer. 

El melón se caracteriza por una pulpa anaranjada, sutilmente perfumada. Al estar maduro tiene un sabor agradable, delicioso. Algunas frutas como las manzanas o los bananos se oxidan con facilidad, pero con unas gotas de limón las protegerá para mantenerlas con su colorido particular. Procure cortar las frutas en tamaño pequeño para que sean más fáciles de comer: lucirán uniformes y darán la posibilidad de  comer la ensalada, sin necesidad de utilizar tenedor y cuchillo.

Asimismo, podrá utilizar distintos cortes o formas en las frutas, sabores, colores, texturas, porque por ejemplo algunas por naturaleza son suaves y otras crujientes, lo que también contribuye  para hacer más atractiva la ensalada. En la medida de lo posible, incluya la misma cantidad de cada fruta para que al mezclarlas todas, cada porción resulte igual en cantidad y variedad. Sirva con una vinagreta de cítricos a base de mandarina o naranja o un aderezo con base de yogur, miel y ralladura de naranja.

Tome en consideración que el  aderezo juega un papel importante, ya que aportará sabor y la hará más apetecible. Condimente con hierbas como menta que refresca u otras hierbas aromáticas algunas frutas como los cítricos. Podrá hacer variaciones como mezclar diversas frutas e incluso trocitos de aguacate.

De esta manera, estará logrando aumentar la ingesta de frutas en la dieta, agregue cubos de queso fresco o ricota a las frutas, que aportarán mayor valor nutricional, adicione nueces o granola o coco rallado o ralladura de naranja o limón para decorar. Si fuera necesario endulzar, utilice miel, aunque recuerde que la mayoría de frutas son dulces por sí mismas, sirva de forma novedosa, dentro de una sandía o un melón o en platos hondos pequeños y sorprenda en todo momento.

Euda Morales
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ARTES

EL MUNAG COLONIAL (II)

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Guillermo Monsanto 

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Foto: Cortesía Guillermo Monsanto

Como señalé la semana pasada, he visitado varias veces el Museo Nacional de Guatemala (Munag) y no puedo reprimir el gozo que cada visita me ha provocado. El área del arte moderno y contemporáneo exhibe piezas, que poca gente conocía, de un valor plástico incalculable.

En este corto recorrido me brinco el siglo XIX.  Este necesita un análisis más amplio debido a que está marcado por los avatares políticos acaecidos durante esa centuria. Años decimononos en los que abundaron los aportes literarios, aparece la fotografía, resalta la música, escultura y grabado, entre otras expresiones. Es un período matizado por la evolución industrial.  

El área colonial está dominada por pinturas y esculturas de gran factura. El retablo dorado con pan de oro acredita con donaire un oficio que, hasta el presente, es abordado con maestría. La platería y los objetos litúrgicos son verdaderas joyas que representan una época de oro en el producto a cargo de los gremios calificados. En fin, se puede hablar de una escuela antigüeña bien cimentada y variada.  

Comprar objetos robados no es coleccionismo. 

Entre las obras de autores significativos debo enfocarme en un pintor: Tomás de Merlo (1694-1739). Artista antigüeño que apenas vivió 45 años pero que legó al país varios lienzos de inestimable valor. Algunos de ellos exhibidos al público en el Museo de Arte Colonial y otros, restaurados como corresponde, en el Munag.

Según sus investigadores, nació en una familia de artistas. Su padre, Tomás de la Vega Merlo, y su hermano fueron artistas visuales.  

Entre sus pinturas al óleo creó una serie de 11 cuadros sobre la pasión de Cristo de los cuales solo pudo realizar 9. Algunos de ellos sustraídos con violencia, en 2014, del templo del Calvario, en la otrora Santiago de Guatemala.  

De estas acaba de aparecer en un allanamiento, muy maltrecha, La oración en el huerto.  Siguen sin aparecer La curación de Malco, Jesús ante Caifás, La flagelación, El rey de burlas y La Piedad. Trabajos, todos, de un dramatismo expresivo que le ha otorgado el puesto que ocupa dentro del panorama pictórico de Guatemala. De las piezas citadas, la de Malco posee un especial valor gráfico y compositivo, ya que es el diablo mimetizado entre los soldados quien señala a Cristo para que lo hagan prisionero.

Es imperativo reflexionar; aquel que compra arte robado no es un coleccionista. En realidad es un ladrón de arte y eso está penado por la ley. 

Existe en la Academia de Geografía e Historia un estudio que ahonda en la producción de este artista y señala algunas de las locaciones en donde se puede apreciar su obra tanto en La Antigua como en la capital.  

El museo vale la pena. No hay excusas para no visitarlo. El solo hecho de pasear por el Palacio de los Capitanes Generales, ver el paisaje y sumergirse en el arte nacional de todos los tiempos es una oportunidad como pocas.  

Guillermo Monsanto
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Gobierno de Guatemala

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