¿Y después, qué pasará?

No podemos decir que hay falta de talentos.

 Terminó el ciclo lectivo, es decir, el lapso desde el primer día de la asistencia de la totalidad de alumnos y maestros, hasta el último día cuando se realizaron las pruebas finales, los 180 días apretadamente de clases. Aquí empiezan las ilusiones o desilusiones de muchos graduandos, que creen que con el título en la mano pueden acceder a cualquier empresa donde les darán trabajo, o encaminarán sus pasos a las universidades donde tendrán un cupo para seguir una carrera profesional que abrirá otros horizontes de superación académica y económica, y no sucede así.

En Guatemala el campo laboral es muy limitado y las oportunidades no abundan, cuando hablamos de un 4.06 por ciento de desempleo no se refleja la dura y angustiosa realidad de los jóvenes que salen a buscar trabajo, que dejan hojas de vida o las envían por Internet, pero no alcanzan la oportunidad de incorporarse a la fuerza económicamente activa, creándoles frustración, desánimo o activándose en un subempleo. Si buscan su profesionalización tienen que pasar un estricto tamiz para su admisión universitaria, pero ese valladar no corresponde con la realidad en lo interno donde a decir verdad parte de la docencia deja mucho que desear o son obligados a comprar libros de los catedráticos, como lo acaban de denunciar estudiantes de una facultad.

No podemos decir que hay falta de talentos, si en el campo internacional tenemos grandes representantes que han alcanzado el éxito a través de la excelencia, lo que faltan son oportunidades que se irán creando por medio de un cambio estructural en el país, donde la seguridad y la sustentabilidad de la paz, la tranquilidad y la ruta abierta al diálogo permitan crear confianza a la inversión extranjera y local.

Cuando como guatemaltecos cambiemos, cuando el rencor y las heridas del conflicto pasado sanen en su totalidad, cuando no aportemos como padres a la violencia con hijos que fueron dejados en el abandono y fueron recogidos por las pandillas, entonces estaremos creando una Guatemala en prosperidad, sin  los anuncios de corrupción, de violencia y sí dejando el camino a la inversión para crear fuentes de trabajo. Entonces no tendremos preocupaciones para salir adelante y fijar el camino para nuestros jóvenes cuando salgan de sus estudios del nivel medio. Esfuérzate y sé valiente, que yo tu Dios estoy contigo.


Jorge H. López