Comunícate con nosotros al 1590

ARTES

Premios Platino presentan espacio virtual para potenciar industria del cine

Avatar

Publicado

-

Los Premios Platino Xcaret anunciaron que el 14 de julio dará inicio Encuentros Platino Industria, un espacio virtual para fortalecer al sector cinematográfico con la participación de múltiples profesionales de ese ámbito.

“Nace como un espacio virtual para generar contenidos, redes y actividades potenciadoras de la industria del cine y el audiovisual”, expresó la organización del evento en un comunicado.

Con motivo de la próxima edición 2021 de Platino Industria y los reconocidos Premios Platino Xcaret del cine iberoamericano, el evento mencionado tendrá actividades del 14 de julio al 18 de agosto que se iniciarán con paneles semanales sobre la industria de animación en Iberoamérica.

En estos simposios participarán protagonistas de este campo enfocándose en los cambios necesarios debido a la “nueva normalidad” y las posibles rutas de desarrollo y creación de proyectos, dirigiéndose a una audiencia de productores, creadores y estudiantes.

La reflexión se hará a través de seis conferencias o charlas que tratarán temas como el futuro de la industria de animación, la relación entre esta sector y la educación o el panorama ante el COVID-19. La inscripción es gratuita y solamente hay que hacerlo a través de un formato disponible en la página web de los premios.

Los Platino están promovidos por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda), junto a la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca), y tienen el objetivo de impulsar el cine iberoamericano.

El 29 de junio tuvo lugar la VII edición de los Premios Platino Xcaret de cine iberoamericano, que finalmente se realizó de manera virtual presentada por el mexicano Omar Chaparro y la colombiana Majida Issa.

Habría sido la tercera edición consecutiva en la que el evento se celebrase en el Teatro Gran Tlachco de Xcaret, en la mexicana Riviera Maya.

*EFE

Redacción DCA
Seguir leyendo

ARTES

Bruce Lee cumpliría hoy 80 años

Avatar

Publicado

-

El actor, director, luchador de artes marciales, filósofo y poeta Bruce Lee, que cumpliría hoy 80 años, fue un hombre dotado con mil talentos que murió trágicamente a los 32 años, pero que gracias a su extraordinaria vida aún sigue muy presente en la memoria colectiva.  

Lee, aunque nació en Estados Unidos (el 27 de noviembre de 1940, en San Francisco), creció en Hong Kong, donde realizó una veintena de películas que le convertirían en una estrella en China, entre ellas Love (Chun Kim, 1955), en la que interpretaba un personaje romántico, muy alejado de la imagen que luego se forjaría.

Había comenzado a trabajar ante las cámaras con apenas tres meses. en la película Golden Gate Girl (1941), y en su juventud compaginó la actuación con clases de baile y con las artes marciales; primero con la práctica del Tai Chi y después en el estilo Wing Chun, de la mano del maestro Yip Man. 

Desde sus inicios destacó en este arte chino de la defensa personal, por mucho que algunos pensaran que sus problemas de visión le podían restar capacidad de reacción, y por eso en 1959, a su regreso a los EE. UU., decidió abrir su primera escuela de artes marciales, a la que llamó Jun Fan Gung-Fu Institute, en la ciudad de Seattle.

Lee combinaba la pasión por el deporte con sus estudios de filosofía en la Universidad de Washington, que consiguió sufragarse impartiendo clases de Wing Chun Kung Fu, y con una afición incipiente por escribir poesía centrada en la contemplación, la melancolía, el amor y la unión con la naturaleza.

Creaciones poéticas que en el año 1999 fueron recogidas por el escritor John Little, que consiguió reunir 21 de ellas en el libro Bruce Lee Artist of Life: Inspiration and Insights from the World´s Greatest Martial Artist.

Lee hizo profundas reflexiones sobre el ser humano, que luego trasladaba a sus combates, destacando el principio taoísta de la “no acción”, que señala que la mejor manera de enfrentar una situación, especialmente si es conflictiva, es no actuando.

De hecho, ese principio está muy presente en el Jeet Kune Do, el método de combate que él mismo creó en el año 1967, mezclando conceptos procedentes del Wing Chun, boxeo, esgrima, judo, kickboxing, tangsudo o lucha grecorromana.

No obstante, el talento de Lee abarcaba tantas facetas que a finales de los 60, tras realizar algunos pequeños cameos en cintas que nada tenían que ver con las artes marciales, como la detectivesca Marlowe, la productora y distribuidora china Golden Harvest realizó un pionero acuerdo con Hollywood para introducir las películas de Lee en el mercado occidental.

Una unión que propiciaría el éxito de cintas como The Big Boss (1971), primer rol protagonista de Lee, que logró ser un éxito en la taquilla mundial, después de un accidentado rodaje para el que fue necesario rodar las escenas de acción a 32 fotogramas por segundo, en vez de los habituales 24, por la famosa rapidez de movimientos de Lee.

Apariciones cinematográficas que Lee intentó, sin éxito, extender a la pequeña pantalla con The Warrior, una serie que él mismo desarrolló, pero que no llegó a producirse, sobre un experto en artes marciales que es enviado al lejano oeste.

El mismo Lee habló sobre su proyecto en una entrevista a finales de 1971 en The Pierre Berton Show, sin saber que un año después se estrenaría la serie Kung fu (1972), protagonizada por David Carradine y con una premisa muy similar: un monje shaolin viaja por el Lejano Oeste para encontrar a su hermano.

Algo que, sin embargo, no evitó que Lee siguiera con una prometedora carrera cinematográfica con cintas como Fist of Fury (1972), su segunda colaboración con Golden Harvest, y The Way of the Dragon (1972), cinta dirigida y producida por él mismo, con una antológica pelea entre Lee y el heptacampeón del mundo de kárate Chuck Norris.

Aunque quizás su cinta más exitosa fue Enter the Dragon (1973), una película que se conserva en el Registro Nacional de Cine de Estados Unidos, coproducida por la Warner Bros, pero que Lee no llegó a ver estrenada, al morir solamente seis días antes, el 20 de julio de 1973.

Tampoco pudo ver la repercusión de In my own process, una serie de cartas que escribió en sus últimos años de vida sobre sus inquietudes y las artes marciales, que definía como un arte que “exige ausencia de prejuicios, superstición e ignorancia”. Los textos no salieron a la luz hasta 2017.

Habían pasado 47 años de su muerte en Hong Kong con tan solo 32 años y, según fuentes oficiales, debido a un edema cerebral causado por una reacción “extraña” a un analgésico que le habían recetado para una lesión de espalda. Una muerte que siempre ha estado envuelta en polémicas, con sospechas de asesinato. 

  • Agencia EFE
Redacción DCA
Seguir leyendo

ARTES

Un libro traza el “Camino a Macondo”

Avatar

Publicado

-

La palabra “Macondo” quedó grabada en la mente de Gabriel García Márquez el día en que la vio a la entrada de una plantación bananera y un libro recorre ahora la historia de este término desde su aparición en los primeros relatos del autor hasta su consagración como “territorio mítico” de la literatura.

Camino a Macondo. Ficciones 1950-1966, publicado por Literatura Random House, viaja por la historia de la palabra Macondo desde su tímida aparición en los primeros relatos de Gabriel García Márquez hasta su eclosión en novelas como La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba o La mala hora.

La edición del libro ha sido realizada por Conrado Zuluaga, experto en la obra del Premio Nobel de Literatura colombiano, un volumen que acerca a la antesala de la creación de Cien años de soledad y a la evolución de Macondo.

“Macondo, no es un lugar, sino un Estado de ánimo que le permite a uno ver lo que quiere ver y verlo como quiere”, aseguraba García Márquez (1927-2014), quien sostuvo en diversas ocasiones que para escribir cada libro primero había que aprender a escribirlo. Zuluaga sostiene que a Gabo le tomó casi 20 años “vivir” en Macondo para aprender a escribir su novela Cien años de soledad.

García Márquez se inició en la literatura y el periodismo casi al mismo tiempo, poco antes de los años 1950. Con sus amigos se embarcó en la publicación de la revista Crónica, un semanario literario-deportivo, en cuyo número 6 (del 3 de junio de 1950) aparece un texto suyo con el título La casa de los Buendía y el subtítulo Apuntes para una novela, al que seguirá El regreso del coronel. Allí están los inicios de la famosa estirpe que protagonizará Cien años de soledad.

En esos primeros textos, el pueblo es genérico, explica Zuluaga, que señala que la primera mención de Macondo puede pasar desapercibida: Es en el cuento Un día después del sábado que se publicó en 1954 en el que aparece un Hotel Macondo. 

En 1955, en otra revista, publicó un texto titulado Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo. Unos escenarios en los que ya se adivinan atmósferas y olores que se repetirán en Cien años de soledad.

Junto a estos primeros textos, la antología reúne las obras del Premio Nobel de Literatura La hojarascaEl coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la Mamá Grande y La mala hora.

Con ellos, el responsable de la edición de Camino a Macondo ha querido mostrar la búsqueda de García Márquez, a través de varios textos anteriores a Cien años de soledad, de “ese mundo alucinado de ficción que tiene la ambición de ser real”.

Es un viaje cronológico a través de las ficciones sobre las que se apuntala uno de los territorios míticos más importantes de la literatura universal hasta llegar a Cien años de soledad, en el que Macondo y el realismo mágico alcanzaron su máximo esplendor, indica. 

  • Agencia EFE
Redacción DCA
Seguir leyendo

ARTES

Miley Cyrus regresa con una fantasía de rock y nostalgia

Avatar

Publicado

-

Con la fantasía del rock de los años 1980 por bandera, el ánimo retrospectivo del último trabajo de Dua Lipa (Future Nostalgia) baña también el retorno a la música de Miley Cyrus, quien, tras un período de reconstrucción discográfica y personal, abraza el relato de otras mujeres fuertes de la música pese a las grietas.

De la mano de sus grandes íconos (Stevie Nicks, Joan Jett y Debbie Harris… también Billy Idol), la estadounidense publica hoy Plastic Hearts (Sony Music), su séptimo álbum de estudio. El material quizás no añade mucho al mundo del pop, por su condición de tributo a una época pasada, ni alcanza el tono prometedor del primer sencillo, Midnight Sky, pero se bebe sin esfuerzo y devuelve a la artista como una locomotora.

Empecemos por lo bueno: Miley Cyrus, con 28 años recién cumplidos, está de vuelta por fin y de manera consistente. Desde el lanzamiento del bombazo de Bangerz (2013), su actividad musical parecía más cosa de escarceos y medianías sin apenas foco mediático como Miley Cyrus & Her Dead Petz (2015) o Younger Now (2017), en los que mostraba interés por salirse del discurso marcado para las jóvenes divas pop, pero sin pegada.

Desvinculada del personaje revoltoso y procaz de We Can’t Stop, la estadounidense había dado muestras de talento con versiones como la de Jolene y seguía atrayendo la atención en estos años por alianzas como Nothing Breaks Like A Heart con Mark Ronson, que es ya una de las grandes canciones de su repertorio.

También había aciertos personales, como la sencilla desnudez de Malibu o Slide Away, que conquistaban con el tiempo, o la extrañeza de Mother’s Daughter, incluido en el EP que precede a este disco, She Is Coming (2019). Pero entre los atisbos de luz, el otro gran disco de Miley nunca llegaba.

“Cuando pensaba que el trabajo estaba terminado, todo se borró. Incluso la relevancia de las músicas. La naturaleza me hizo un favor, tal y como lo veo ahora, al destruir lo que yo no podía dejar marchar. Mi casa se incendió, pero me encontré a mí misma en sus cenizas”, explica ella en la primera página del libreto de este disco.

El proceso de reconstrucción sería más largo de lo que pudiera parecer. Tras el fuego que en 2018 asoló su hogar y el material grabado, llegó su divorcio del actor Liam Hemsworth y hubo de replantear también las letras. Para más inri, tuvo que posponer toda grabación por una operación en las cuerdas vocales y reconoció una relación poco equilibrada con el alcohol.

Recobrada, con la voz arañando la carretera en prácticamente cada corte, Cyrus se aferra con fuerza al espíritu de las musas de este álbum, mujeres fuertes y autosuficientes que no ocultan sus heridas ni sus deseos, como Debbie Harris, Stevie Nicks y Joan Jett, la primera de manera testimonial (en una versión de Heart of Glass), las otras dos con una presencia activa.

Eso sí, Plastic Hearts no es un disco de rock. En todo caso, es un álbum de pop con la vibración del rock y algunos de sus ropajes más fantasiosos: la velocidad, los riffs eléctricos y voladores, coloridos sintetizadores, el inconfundible timbre rasgado de su intérprete que todo lo llena y personaliza.

En la producción orquestada por profesionales como Louis Bell y Andrew Watt (colaboradores previos de artistas pop como Halsey, Camila Cabello o Jonas Brothers), todo suena limpio, bailable, con más acento en la melodía que en la potencia, aunque esta no falte desde el inicio con WTF Do I Know.

Las noches en vela se convierten en un motivo recurrente de las letras como metáfora de la libertad. I just wanna feel something, reclama en el corte titular del álbum, mientras que en Midnight skyproclama: “Nací para correr, no pertenezco a nadie, oh no / No necesito que me ames (me ames) / Fuego en mis pulmones, no puedo morder al demonio en mi lengua, oh no / No necesito ser amada por ti (Por ti)”.

Hasta su escucha en pleno ecuador del álbum está lo mejor del disco: Prisoner, el tema con Dua Lipa que viene a ser el remedo guitarrero de su Physical; el postpunk a lo Depeche Mode de Gimme What I Want y, sobre todo, Night Crawling con la leyenda Billy Idol, un divertimento que conjuga todos los recursos del glam metal con el italodisco y sus sintetizadores vivos.

La segunda parte, sin embargo, aparece lastrada por la abundancia de la balada country en la onda de The climb (como High) y cortes que parecen rellenos desvinculados del discurso del álbum (Hate Me).

Con todo, de ese bloque es posible rascar rarezas como Bad karma con Joan Jett (un poco a lo These Boots Are For Walking, de Nancy Sinatra, con toque noir) y la balada Never be me, que reúne con Mark Ronson para armar la típica balada de finales de los años 1980 que encajaría en el clímax romántico de una película de Tom Cruise.

Aún quedan sorpresas entre los temas extras de las ediciones ampliadas, como sus versiones de Heart of glass y Zombie, de The Cranberries, o la remezcla junto a Stevie Nicks de Midnight Sky, que dio en llamar Edge of Midnight. Un lujo. 

  • Agencia EFE
Redacción DCA
Seguir leyendo

Gobierno de Guatemala

Enlaces Importantes

Directorio

  • Director General: Pavel Arellano Arellano
  • Nacionales: Jose Pelico y Elder Interiano
  • Artes: Priscilla León López
  • Deportes: Fernando López
  • Web y redes sociales: Ronald Mendoza
  • Revista Viernes: Otoniel Martínez
  • Fotografía: Luis Echeverría
  • Diseño: Héctor Estrada

más temas

©2020 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.