Invierno y los vectores

A pesar de que el verano nos dice adiós, las condiciones actuales con calor y humedad favorecen a la reproducción de los insectos, en especial a nuestro enemigo número uno y causante de más muertes que las guerras mundiales pasadas, el zancudo. Las enfermedades transmitidas por vectores (zancudos principalmente) representan más del 17 % de todas las enfermedades infecciosas, y provocan cada año más de 700 mil defunciones.

La Respuesta mundial para el control de vectores 2017-2030, aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2017, ofrece orientaciones estratégicas a los países y a los asociados para el desarrollo con respecto al fortalecimiento del control de los vectores, como planteamiento fundamental para prevenir enfermedades y responder a los brotes.

El frío, al menos esa es la creencia popular, promete algo de paz y una especie de tregua. Pero si bien el clima seco y las bajas temperaturas “ahuyenta” los mosquitos, ellos buscan la forma de acercarse todavía más al hombre y se resguardan en las casas, donde el ambiente es más cómodo para su desarrollo y en un ambiente controlado.

Entonces, el problema del dengue, por ejemplo, no desaparece con el cambio de estación, sino tiene sus piques de temporada.

La especie de zancudo transmisor del dengue y otras enfermedades es el Aedes aegypti, especie que convive en casa, y normalmente tiene sus horarios de mayor actividad, y otros en los cuales se resguarda en lugares que le permiten un escondite ideal para sus pausas prolongadas.

Con el inicio de las primeras lluvias que marcan el invierno, debe empezarse a realizar tareas desde el hogar para contrarrestar los vectores que transmiten dengue, chikunguya y zika.

Los huevos y las larvas se podrían ver a simple vista, pero eso depende del recipiente en el que estén reposando.

Por eso, es importante mantener limpios todos los contenedores de líquido, y no basta con quitarse el agua, es necesario limpiarlos con esponja para remover los huevos si los hubiere.

Los insecticidas en aerosol son efectivos para eliminar los mosquitos adultos en el interior de una casa, pero nada pueden hacer contra los huevos. Por eso, eliminar o mantener limpios los receptáculos de agua es la base de un control efectivo.

Desde nuestros hábitos cotidianos, agregar el repelente no estaría demás, y siempre notificar a la autoridad sobre lugares que sean posibles focos de vectores en la colonia o barrio, ya que toda acción prevenible es mejor que cuando empieza el brote epidemiológico, y ya no se tenga el control.

Empecemos desde casa, el colegio y el trabajo a implementar acciones de prevención para contrarrestar estos vectores dañinos.

Diana Herrera