La pandemia aumentó los niveles de consciencia de los consumidores sobre el tratamiento de la información.
No hay vuelta atrás: la pandemia de Covid-19 consolidó de forma rápida y abrupta nuestra dependencia a los servicios y plataformas digitales y, en esta nueva realidad, los consumidores en Guatemala y el mundo se han replanteado lo que esperan a cambio de sus datos personales.
Así lo revelan los resultados de la Encuesta Global sobre la Privacidad de los Consumidores, efectuada por la firma EY. El mensaje resultante para las organizaciones es claro: para satisfacer las expectativas de los consumidores actuales y anticipar sus necesidades futuras, es hora de repensar la privacidad de datos.
53%
de los millennials están dispuestos a tomarse su tiempo, para entender cómo se utilizan sus datos.
Certeza
“A pesar de un panorama incierto, la pandemia ha cimentado la determinación de los consumidores de tener control sobre su información. Cuando les preguntamos qué es lo más importante cuando deciden compartir sus datos personales con una organización, la mayoría apunta a la recolección y almacenamiento seguros (63%), el control sobre qué están compartiendo (57%) y la confianza en la compañía que recoge sus datos (51%)”, comentó Luis Carlos Guevara, gerente de Servicios Forenses y de Integridad de EY.
Sin embargo, aunque el deseo de privacidad sigue siendo una constante, la crisis sanitaria ha aumentado los niveles de consciencia de los consumidores sobre la privacidad de datos: el 54% afirma que la pandemia los ha hecho más conscientes de la información que comparten, y es mucho más probable que los consumidores señalen al Covid-19 como impulsor de la sensibilización sobre la privacidad de datos que a los cambios normativos.
El estudio también muestra cómo están surgiendo importantes diferencias generacionales, y cómo los más jóvenes son mucho más conscientes de la privacidad y de compartir datos que las generaciones mayores. Los millennials (53%) y la Generación Z (47%) son más propensos que la Generación X (43%) y Baby Boomers (35%) a tomarse siempre o a menudo el tiempo para entender cómo una empresa utiliza sus datos personales leyendo los materiales disponibles.
66%
de los Baby Boomers creen que la falta de control de acceso a los datos disminuye la confianza.
Confianza
Para las organizaciones, la capacidad de crear confianza en los clientes es una gran oportunidad. Para los consumidores, gran parte de esa confianza depende del valor percibido que reciben a cambio de sus datos personales. Se trata tanto de la transparencia como del intercambio de valores, buscando analizar en cada proyecto ¿qué tan transparente es con la información que recolecta?, ¿qué es lo que comparte?
Tal vez, como resultado de su mayor consciencia, los más jóvenes comparten sus datos con mayor libertad. Por ejemplo, la mitad de los millennials (50%) dicen que están dispuestos a compartir su historial de búsqueda con una gran empresa de tecnología, a cambio de resultados de búsqueda más personalizados y experiencias online, en comparación con menos de un cuarto de los Baby Boomers (23%).
Por el contrario, las generaciones más viejas dan prioridad al control de quién puede acceder a sus datos. Dos tercios (66 %) de los Baby Boomers dicen que la falta de control sobre el acceso de terceros a los datos disminuye el nivel de confianza. Esa es la tasa más alta de todas las generaciones del estudio.
Nueva normalidad
La pandemia no solo ha aumentado la conciencia de los consumidores sobre la privacidad de datos, también está marcando el comienzo de una nueva normalidad en el intercambio de datos, que se basa en supuestos, valores y experiencias compartidos.
“La mitad de los consumidores (50%) dice que la pandemia los ha hecho más dispuestos a desprenderse de sus datos personales”, explicó Guevara.
• Con información de EY











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