Sanos por dentro y por fuera

Lograr paz y desarrollo, es un camino que inicia al verse en el espejo, por dentro y por fuera.  Sí somos responsables individualmente, de lo bueno y
lo malo.

Lo que sucede en el mundo nos compete, y el camino hacia la paz  empieza al conocer y tomar conciencia de las ventajas de la salud mental y los beneficios de una autoestima mejorada. Trabajar en estos dos aspectos reduce la ansiedad, agresión y depresión.

Construir paz inicia al revisar y fortalecer la autoestima, verse en el espejo y observar quién es, qué se aprecia, cuáles son los dones y en qué áreas se debe trabajar para mejorar. El ejercicio debe repetirse constantemente; hacer inventario de cualidades y capacidades, de logros, aciertos y pasos que se dan, pequeños o grandes. Atención a nuestra comunicación.

Pensar antes de hablar siempre. Identificar las áreas de oportunidad, aquellos defectos de carácter y mañas arraigadas que obstaculizan el desarrollo.

La violencia es responsabilidad individual también. Una palabra puede incitar a que detone una guerra con parientes, compañeros de trabajo y amigos.

Sin embargo, apreciar y recordar que cada relación, es mi espejo, un hijo de Dios y reflejo de su divinidad, por lo que es relevante que cuide y cultive, no su amistad, sino mi capacidad de relacionarme sin hacer daño y protegerme.

Para construir paz, hay que aumentar la comprensión y fortalecer la memoria. Porque se olvida. En ocasiones la cultura familiar y colectiva ha reforzado comportamientos y creencias erróneas. Se juzga y usa el castigo cuando se expresan sentimientos y necesidades, lo que refuerza la conducta pasiva y agresiva.

El camino inicia al revisar las siguientes creencias erróneas.  No tengo derecho a: decir no. A hacer requerimientos justos y razonables. A disentir, discrepar, no estar de acuerdo. A cuestionar la autoridad. A enojarme.  Creencias igualmente equivocadas en cuanto a los yo debos que arraigados en la conciencia, como,  debo: Ser admirada y amada, mejor si por todos. Ser perfecto y no cometer errores; así como los no debo: decir cosas negativas de la gente, señalar errores.

Sí se pueden cambiar estas conductas, el objetivo es ser asertivos con mayor frecuencia y reconocer los derechos que cada uno tiene: derecho a opinar y a cambiar de opinión, tomar decisiones, cometer errores, decidir y equivocarse, al trato respetuoso, decir no sin sentirse culpable, hacer menos de lo que se es capaz; derecho a pensar y tranquilizarse antes de responder o seguir; derecho a sentir de forma diferente a los demás y expresar esos sentimientos; muy importante, sentirse bien y satisfecho consigo mismo. Derecho a reclamar, pedir
información.

No es fácil, pero es posible, no ganaremos el premio a la simpatía, pero tendremos libertad, respeto y contagiaremos dignidad y herramientas para construir paz.

Paz no es ausencia de guerra, es resultado de esculpir y a ratos duele.

Silvia del Águila