Natalia Díaz transforma

Apoyada en cámara, sonido, montaje y estética, Natalia Díaz convierte pensamientos, emociones y sentimientos en documentales. Más que como directora y guionista, la española se define como una contadora de historias. En ocasión de la presentación en Guatemala de su pieza Rompe el día, conversamos con la realizadora acerca de los aspectos indispensables en un proyecto fílmico.

Amante del mundo

Para Natalia Díaz, además de la formación teórica y experimental,  un verdadero contador de historias necesita pensar en el público que recibirá su obra y en que tiene algo que decirle. “Si haces algo, pero no precisas que alguien más lo sepa, quizá no es el momento de dirigir”, resalta la cineasta.

De acuerdo con la española, el narrador, en este caso el realizador, es una persona que ama y cree en el mundo que lo rodea, y trabaja para mostrarlo. Sin embargo, su evolución estará determinada por la técnica, el presupuesto y el tiempo del que disponga, pues más que el “bloqueo del artista”, son esas carencias las que limitan sus avances.

Todo con creatividad

Ante el bombardeo de imágenes que vive la sociedad actual, la directora aconseja explotar la creatividad y la imaginación. Quien desee dirigir, manifiesta, debe observar el mundo fuera de un televisor, una tableta o un celular, y salir a interpretar y desentrañar significados. “Al relatar historias debes pensar en la mujer o el hombre a tu lado y en porqué quieres hacerlo reír, soñar, llorar o temer. El contador es un ilusionista al que le gusta compartir su amor por la vida. Nada más”, añade.

Las mejores crónicas

El trabajo ha llevado a la cineasta hasta distintos continentes. En cada visita, sus ojos se llenan de colores, sus oídos de música, su nariz de aromas y sus manos de texturas, pero destaca que no es necesario ir tan lejos para conseguir el éxito: “Las mejores crónicas son las que enseñan a sentir y permiten conocer nuestras fragilidades, entusiasmos, miedos y flaquezas”.

Trayectoria

Natalia Díaz nació en Madrid, España, y estudió guion y dirección en Bélgica y Dinamarca. Debutó como directora con Cuatro Puntos Cardinales (2001), con el que consiguió el Premio del público en el festival barcelonés Docúpolis. En 2015 presentó Guatemala, el espíritu de la memoria, en el que documentó la relación entre la política y la religión en el país.

 

Stephany López