La filosofía de los derechos humanos

Según la ONU, son todos aquellos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París de 1948, tras los sucesos ocurridos antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Los 30 artículos constituyen el marco de referencia al que deberían ajustarse todas las leyes y actuaciones políticas. A pesar de que los Estados y la comunidad internacional deben garantizar el ejercicio de estos derechos, en muchos lugares del mundo se vulneran todos los días en la calle, cárceles, campos de refugiados, fábricas, en los hogares. Guatemala es parte de esta declaración, por ser parte de la ONU.

Hablar de derechos humanos es una filosofía de vida; es decir, respeto mutuo, con todas sus características que una persona tiene cuando vive dentro de una sociedad, y que el Estado debe garantizarlos por ser parte importante de ella. Tener derechos humanos significa que usted puede desenvolverse abiertamente, porque sus derechos se lo permiten y, sobre todo, por medio de estos puede usted tener acceso a todo lo que se brinda de una sociedad.

Aparte es infringir la Ley. Existen tribunales que lo pueden juzgar por cometer ciertos delitos, y son solo ellos quienes pueden decidir si es inocente o culpable, y esto no le quita que usted goce de sus derechos humanos. Usted debe ser vencido y condenado en un tribunal, y le debe ser comprobado su delito, y, sin embargo, como ser humano tiene derecho a que se le juzgue como tal.

Si usted es un ciudadano responsable y actúa de una manera en la que hace valer sus derechos siéntase orgulloso; y no, los derechos humanos no son solo para delincuentes, como se dice.

Imagínese que usted sufra un incidente de tránsito o cualquier situación que lo señale como culpable, y no lo es, tiene derecho a apelar a estos para que se le brinde un verdadero trato como ser humano, lleno de sus derechos humanos.

Los derechos humanos solo usted mismo los puede perder si, como le menciono, resulta comprobado por un tribunal de justicia que es culpable; de lo contrario, tiene derecho a hacerlos valer, y, si no lo sabía, para eso existe la Procuraduría de los Derechos Humanos, que tiene la obligación de velar por estos.

Roberto Leiva