Herramienta para la conservación de la biodiversidad

El Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas –Sigap– está conformado por el conjunto de áreas protegidas existentes en el país e integra a todas aquellas instituciones u organizaciones públicas o privadas que las administran.

La Ley de Áreas Protegidas y su Reglamento (Decreto Número 4-89, Congreso de la República) reconocen al Sigap como una herramienta para la conservación de la diversidad biológica y los recursos naturales y culturales del país.

Desde su creación, ha ido evolucionando e incorporando cada vez más hectáreas terrestres y marinas, bajo diferentes categorías de manejo de áreas protegidas.

Actualmente existen 338 áreas protegidas registradas en el Sigap, que ocupan una extensión de 3,470,873 hectáreas, lo que equivale aproximadamente al 32 % del territorio nacional.

El Sigap tiene como objetivo: mantener áreas representativas de cada región biológica del país en su estado inalterado, muestras de todos los tipos de paisajes y formas fisiográficas para asegurar la diversidad natural y la regulación del medioambiente, evitar la pérdida de especies de plantas y animales para mantener las comunidades naturales y el flujo genético, manejar las cuencas hidrográficas para asegurar el flujo continuo y la pureza de agua dulce, disminuyendo la vulnerabilidad a desastres y controlar la erosión y sedimentación.

El Conap tiene como fin propiciar y fomentar la conservación y el mejoramiento del patrimonio natural de Guatemala, organizar, dirigir y desarrollar el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas Sigap, planificar, conducir y difundir la Estrategia Nacional de Conservación de la Diversidad Biológica y los Recursos Naturales Renovables de Guatemala, entre otros.

Los potenciales servicios y beneficios de las áreas protegidas del Sigap, son las de conservar ecosistemas poco representados, recursos naturales de flora y fauna en zonas de alta biodiversidad, hábitats naturales muy amenazados, áreas de recarga hídrica (fuentes de agua: nacimientos, riachuelos, ríos, lagos, estuarios, lagunas costeras y humedales), y conformar parte de los corredores biológicos entre áreas protegidas ya establecidas.

Las áreas protegidas apoyan procesos de reactivación económica nacional y regional, también previenen y mitigan los efectos de riesgo y adaptación al cambio climático y a la vulnerabilidad ambiental.

El Conap hace un llamado a todos los guatemaltecos a unir esfuerzos para que el manejo y la conservación de los recursos naturales y culturales, permitan la generación de riqueza y el bienestar de la sociedad guatemalteca.

Elder Figueroa