El miedo al qué dirán en el arte

“Necesitamos todo tipo de ideas y propuestas. Esa diversidad en el arte enriquece nuestra cultura y nos hace más humanos.”

El arte, si es genuino y honesto, expresa fielmente lo que sentimos y cómo vemos la realidad que nos tocó vivir. Muchas veces esto trae consigo hablar de cosas que no son precisamente bonitas ni complacientes.

En este mundo convulso y decadente, las creaciones pueden ser desgarradoras y hasta chocantes, pues exploran nuestros más oscuros recovecos como humanos. Claro, hay historias gratificantes con personajes admirables y con final feliz, pero las que más abundan son lo contrario.

Una pregunta que me han hecho siempre es si me da miedo lo que puedan pensar de mí quienes leen mis escritos. Lo más impresionante es que se trata de una interrogante no solo sincera, sino que, además, tiene algo de reclamo.

Debo reconocer que la censura que tuve cuando mi primer libro empezó a circular me agarró desprevenida. No estaba consciente de lo que algunos temas ofuscaban a cierto tipo de personas. Pensé que el lector promedio era de mente amplia y receptivo a ideas irreverentes.

Pero no es así. La gran mayoría, en pleno siglo XXI, tiene ideas bastante conservadoras que no quieren cambiar. Por otro lado, me sorprendió ver que muchos no logran separar la ficción de la realidad, y piensan que todo lo que allí se dice le ocurrió al autor. Están seguros de que lo que piensa un personaje es lo que piensa el escritor.

Fue decepcionante, por supuesto. Estoy segura de que muchas personas cambiaron la opinión que tenían de mí, llegando a decir que no aparento lo que realmente soy.

Para alguien que le importe lo que los demás piensan, esto podría ser una razón poderosa para incluso dejar de escribir o cambiar sus temas y la forma de tratarlos. Esto es una verdadera lástima porque necesitamos todo tipo de ideas y propuestas. Esa diversidad en el arte enriquece nuestra cultura y nos hace más humanos.

Yo no pienso cambiar. Parece mentira, pero a quienes me preguntan estas cosas les digo que quien quiere ser escritor o artista en general, debe tener sus convicciones e ideas bien firmes. Si compromete su creación por miedo al rechazo, mejor que se dedique a otra cosa.

Y no, no me da vergüenza tocar temas que pueden escandalizar si son importantes para mí. He aprendido a lidiar con los mojigatos; no aspiro a que a todos les gusten mis relatos. Lo que sí me daría vergüenza sería autocensurarme para caer bien.

Jessica Masaya