El creador de la camisa de Timberlake, en el Super Bowl se enteró por sorpresa

El escocés Martin Ridley, quien diseñó la camiseta que lució el cantante Justin Timberlake durante su actuación en el Super Bowl afirmó hoy que se enteró por casualidad, después de la ceremonia del domingo, cuando su trabajo se hizo viral y empezó a ser contactado por medios internacionales.

En declaraciones a la cadena BBC Radio, Ridley contó que se llevó una gran sorpresa cuando, después de pasar el día en la montaña, regresó a casa y se enteró de que su pintura llamada Ben Halton Stags, que representa a dos ciervos sobre un prado, estaba estampada en la camiseta que lució el cantante estadounidense norteamericano.

“Fue un poco surrealista”, dijo Ridley, refiriéndose al momento en que conoció la noticia: “Volví a la casa, encendí mi ordenador y mi bandeja de entrada se llenó con mensajes de periodistas de todo el mundo”, relató.

Ridley, de 50 años y residente en un pequeño pueblo de las tierras altas de Escocia, no tenía ni idea de que la obra de arte que le envió a la diseñadora Stella McCartney tenía este propósito.

Fue la propia McCartney, quien, tras la actuación de Timberlake, publicó un tuit en que daba a conocer la identidad del diseñador.

“Sospeché que podría ser algo bastante importante, ya que tenía un acuerdo de confidencialidad, pero esencialmente lo ignoraba. Pensé que era para lanzar una nueva línea, o algo así, y trataba de mantener a la prensa alejada”, afirmó.

El diseñador pudo ver algunos de los bocetos finales para saber cómo se estaban desarrollando, pero no contempló la combinación final ni sospechó de su destino.

Explicó que McCartney recurrió a él porque buscaba obras de arte estilo salvaje para un nuevo proyecto, y él es pintor de paisajes.
Se cree que el atuendo fue elegido por el título del nuevo álbum de Timberlake The Man of the Woods (El hombre de los bosques).

“Él siempre se comporta con estilo, por lo que vestirlo es un verdadero honor”, destacó Ridley del cantante, cuya actuación fue seguida por más de 100 millones de personas en todo el mundo. EFE

Stephany López