Cuando la maestra viene, todo se ilumina”, dice Sonia Alfaro, educadora del Museo de la Universidad de San Carlos (Musac). Pocos minutos más tarde, Rina Lazo desciende de un automóvil y en la entrada del recinto, los colaboradores la reciben con una ola de aplausos que ella agradece con abrazos. Esta es una llegada diferente; es la primera vez que la pintora cruza la puerta de este edificio sin su compañero de vida, el artista mexicano Arturo García Bustos, fallecido el pasado 7 de abril y a quien estos días esa institución rinde homenaje.
Homenaje fundamental
Los clics de las cámaras siguen atentos cada movimiento de Rina Lazo. La pintora guatemalteca devuelve sonrisas mientras se confiesa contenta de poder celebrar el homenaje a Arturo García Bustos, quien, en la Guatemala de los 50, fue profesor en la Escuela de Bellas Artes y fundador del taller de grabado de la Casa de la Cultura. “Me casé con un pintor mexicano más bueno que yo (ríe). Para mí, era fundamental estar en esta exposición que presenta sus grabados. Estas son obras gráficas que mostraron aquel momento de lucha de los campesinos por la tierra o el inicio de las fábricas. Estas piezas siguen vigentes porque esa batalla no se ha terminado”, explica la artista.
Historia revolucionaria
De aquella época en Guatemala, específicamente de 1954, data su Tierra fértil, el mural al fresco creado inicialmente para el Club Italiano y que hoy resguarda el Musac. Al estar frente a su pieza, Lazo recuerda lo revolucionaria de su historia. “Por esos días se libraba una lucha contra Jacobo Árbenz. Yo trabajaba en la obra por las noches y los combatientes de ese tiempo –artistas perseguidos– me visitaban y se quedaban dormidos en el andamio mientras yo pintaba. Lo pinté con mucho apoyo de los jóvenes de aquel tiempo”, afirma.
Mesoamericana
Residente en Ciudad de México desde su juventud, cuando consiguió una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, Lazo se define como mesoamericana: “Para mí no hay fronteras. México y Guatemala tienen una misma cultura y un mismo gusto por el arte prehispánico, las costumbres y las lenguas, y eso no debe desaparecer. Todo este bagaje es el que nos da una fuerza internacional”.
A pesar de la distancia, Lazo se declara muy unida a la tierra que la vio nacer. Tanto, que a sus 94 años, en su estudio de Coyoacán, algo “revuelto” por el terremoto del 19 de septiembre, pinta un mural relacionado con el inframundo maya. “La pieza incluye las cuevas de Santa Catarina, que a los 8 años visité junto a mi mamá y me impactaron mucho; pero también la leyenda del Popol Vuh. Aunque no sea de actualidad, es necesario que los jóvenes conozcan y estén orgullosos de nuestra cultura”, expresa. Este trabajo, añade, espera concluirlo el próximo año.
Recuerdos
Autora de piezas emblemáticas como Venerable abuelo maíz y de dos reproducciones de los murales de Bonampak, Lazo fue durante 10 años ayudante del enigmático Diego Rivera. De esa época, indica, no podría elegir un solo momento. “Fue una experiencia fantástica. Salíamos a los pueblos a dibujar y también a las fiestas populares que tanto le gustaban y que eran parte de su temática. Llevo siempre el recuerdo de los maestros Rivera y (Frida) Kahlo”, finaliza.










