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COLUMNAS

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Los Estados colombiano y peruano son grandes ausentes a la hora de garantizar, proteger y respetar el derecho a una vida libre de violencia y discriminación para las mujeres refugiadas venezolanas, denunció en un informe el 12 de julio la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI). Erika Guevara Rosas, directora de AI para el hemisferio, dijo que “la protección contra la violencia de género debería ser una prioridad de todos los Estados en las Américas, así como la protección de quienes huyen de violaciones masivas de derechos humanos en sus países de origen”. “En el caso de las mujeres refugiadas venezolanas, más bien enfrentan una doble y brutal desprotección, como lo revela nuestro informe sobre la situación en Colombia y Perú”, agregó Guevara Rosas.

6.1 millones de personas han abandonado Venezuela en los últimos 10 años.

El informe Desprotegidas: Violencia de género contra mujeres venezolanas refugiadas en Colombia y Perú sostiene que esas personas “enfrentan violencia y discriminación en todos los espacios de sus vidas por su género y nacionalidad”. El texto recuerda que 6.1 millones de personas han abandonado Venezuela en los últimos 10 años. Colombia ha acogido a 1.84 millones; Perú, a 1.29 millones, y las mujeres representan 50 y 58 por ciento de la población venezolana en territorio colombiano y peruano, respectivamente. Según AI, en el espacio público las agresiones ocurren tanto en las rutas migratorias como en sus lugares de residencia, y, en el ámbito familiar, las mujeres enfrentan violencia económica, patrimonial, física y sexual, sobre todo de sus parejas o exparejas. En cuanto al entorno laboral, sufren diversas formas de violencia y explotación laboral, incluida la cooptación para trabajo con fines de explotación sexual. AI considera que las personas venezolanas cuentan con necesidades de protección internacional y tienen derecho a solicitar el reconocimiento de su condición de personas refugiadas. “Ante esta violencia omnipresente, AI concluye que los Estados colombiano y peruano claramente no cumplen con su obligación de garantizar una vida libre de violencia y discriminación a las mujeres refugiadas venezolanas”, dice el informe. También estarían en deuda con su deber de garantizar el acceso a la justicia de las mujeres sobrevivientes de violencia basada en género. “Muchas mujeres venezolanas, víctimas de violencia machista y cuyas vidas están en riesgo, prefieren no denunciar por temor a ser expulsadas del país, debido a su estatus de documentación”, dijo Marina Navarro, directora ejecutiva de AI en Perú. Agregó que “la situación de violencia y vulnerabilidad que enfrentan se agrava por la ausencia de protocolos especializados para atenderlas y protegerlas”, y por ello “la regularización migratoria es un paso fundamental para que puedan denunciar las violencias que enfrentan”. La investigación que da soporte al informe se realizó durante el primer semestre de 2022 “de manera virtual y en terreno, incluyendo misiones a Lima y Tumbes en Perú, y Bogotá, Cúcuta y Soacha, en Colombia”. AI dijo que entrevistó a 63 mujeres refugiadas venezolanas y realizó 45 entrevistas de investigación con entidades de sociedad civil, incluidas organizaciones conformadas por venezolanas, organismos internacionales e instituciones estatales. El informe afirma que según cifras oficiales la violencia de género contra mujeres refugiadas en Colombia (4165 casos en 2020) aumentó 71 por ciento entre 2018 y el año pasado, y en Perú (1818 casos en 2021), en 31 por ciento entre 2019 y 2021. “La xenofobia, el estatus migratorio, los mitos sobre la inseguridad provocada por personas extranjeras, los prejuicios relacionados con la sexualidad percibida de las mujeres, aunado a los roles de género preestablecidos socialmente, aumentan la vulnerabilidad de mujeres venezolanas refugiadas”, asentó el informe. Se expone que las mujeres venezolanas no tienen un acceso efectivo a la protección internacional y a los procesos de regularización migratoria.
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COLUMNAS

Mejoremos la humanística en la docencia

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Leonel Guerra Saravia
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Como catedrático de la facultad de Medicina, en la Universidad de San Carlos de Guatemala, aprendí que antes de dar cátedra se debe aprender, por lo que recomiendo que se mejore la humanística en la docencia.

La pedagogía humanista es el estudio pedagógico que considera la educación como un fenómeno intelectual, cultural e histórico, y usa la hermenéutica como método básico de conocimiento para comprender el significado de los estados psicológicos de una persona e interpretarlos en relación con su significado.

La realidad educativa es siempre el resultado de un desarrollo histórico y biográfico, lo que significa que solo se puede comprender el significado de una situación educativa si incluye la historia del alumno y la historia de los que lo rodean.

La pedagogía humanista se desarrolló a principios del siglo XX.

Además, la pedagogía humanista postula una relativa autonomía de la educación. El concepto de orientación hacia la vida, que lidera el trabajo social en la actualidad, también se refiere a la pedagogía humanista en su énfasis en la importancia de la vida cotidiana.

La pedagogía humanista se desarrolló a principios del siglo XX, siglo de creciente especialización pedagógica. En ese momento hubo una expansión de los campos de trabajo pedagógicos basados en la comprensión de la importancia de la educación.

Esto abrió oportunidades para la pedagogía institucionalizada y profesional, con un nuevo tipo de enfoque científico que era apropiado para la práctica cambiada. La pedagogía humanista se vio a sí misma como una base teórica de esta situación histórica especial.  Interpretó la nueva situación social con la intención de lograr una comprensión coherente de la acción pedagógica plausible y vinculante.

La pedagogía se estableció más tarde como un área independiente de investigación y enseñanza en las universidades. Las primeras sillas se llenaron en la década de 1920. Antes de eso, la pedagogía estaba vinculada a otras tareas como la filosofía o la psicología en relación con la pedagogía.

La pedagogía humanista es un término colectivo para la dirección predominante que se ancló en las universidades y ganó considerable influencia en este sentido. El enfoque metodológico se centra en el entendimiento como objetivo cognitivo del método hermenéutico de la pedagogía humanista.

En la pedagogía humanista, Jean-Jacques Rousseau es visto como el primero en formular la autonomía de la educación. Según Rousseau, el hombre es un ser capaz de autodeterminación, pero esto solo entra en juego cuando tiene una educación adecuada.

En consecuencia, la infancia y la adolescencia no deben verse como etapas temporales de inmadurez, sino que deben entenderse como etapas completas de desarrollo humano con sus propios derechos y oportunidades, como formas totalmente válidas de existencia humana.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Y, ¿cómo se va a llamar el niño?

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Hassan Monteleone
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[email protected]

Era un sábado, el despertador sonó a las cinco de la mañana, pero ya toda la familia estaba levantada y lista para iniciar un viaje de la capital hacia el hermoso lago de Atitlán. Dentro de los planes de ruta estaba La Antigua Guatemala para pasar ahí la mañana y al mediodía continuar el trayecto hacia nuestro destino.

Caminando por las calles de La Antigua Guatemala, pude notar como la ciudad empieza a despertar y, junto con sus habitantes, los diferentes negocios comienzan a quitar llave de los candados, levantar persianas y el ruido poco a poco sube de nivel, el frío de la mañana desaparece y las ganas de comer y tomar una taza de café toca a la puerta de mi mente.

Es en ese momento cuando en familia las sugerencias surgen, pero en mi caso, como todo comunicador, lo que me rodea toma una iniciativa y los letreros de hierro forjado que cuelgan en las puertas o que están puestos en la pared llaman mi atención, no solo por su elegancia, belleza y cómo combinan con esa maravillosa ciudad, sino por sus nombres, y es en ese momento que la inspiración llega y me invita a escribir sobre este tema.

El poner nombre a un emprendimiento es un punto muy importante.

En nuestro país solemos decir esta frase ¿Cómo se va a llamar el niño?, cuando alguien nos comenta que va a iniciar un emprendimiento. A mi forma de pensar, es una metáfora bien utilizada, ya que los emprendedores no me dejarán mentir, el iniciar o llevar a cabo este sueño es similar a ¡tener un hijo de verdad!

El poner nombre a un emprendimiento es un punto muy importante, ya que este debería darnos una idea de qué trata y qué vamos a encontrar al pasar la puerta. Y es aquí donde la creatividad chapina logra darnos una gran demostración sobre la chispa que hay en Guatemala.

Así que, después de desayunar y tomar unas cuantas tazas de nuestro café extraordinario y en compañía de mi familia, comenzamos a caminar por las empedradas y coloridas calles de La Antigua y de Panajachel viendo y disfrutando los diferentes nombres que los negocios tenían, y entrábamos para ver si en realidad existía una relación. Pero hablemos un poco sobre este “tour” de nombres y negocios.

Encontramos mucha creatividad, mucha chispa, dentro de mis top10 que todavía recuerdo está una carreta de shucos la cual se llamaba “McShukos”, otra tienda de artesanías llamada “Abracadabra”, una carreta de bebidas con el nombre de “Coco Bolo”, una tienda “De Tocho Morocho” o un puesto de micheladas llamada “La Clínica” o una dulcería, “El Sombrerón”.

Los invito a que cada vez que salgan les pongan ojo a los nombres a todo tipo de emprendimiento para que los lleve en un viaje de palabras que cuentan una historia cada vez que pasamos la puerta y si usted está por iniciar un negocio busque ese nombre que logre contar la historia detrás de ese sueño que está por hacer realidad.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Referendo reconoce diversidad y consolida derechos (I)

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Luis Brizuela
Agencia Internacional de Noticias Inter Press Service (IPS)
ipsnoticias.net

El nuevo Código de las Familias en Cuba, avalado el 25 de septiembre en referendo, paga deudas con personas históricamente marginalizadas, además de desarrollar principios como los de igualdad, inclusión social, no discriminación y lucha contra las violencias.

“Además de inclusivo, el Código es una acción afirmativa de tipo legal, porque coloca a personas en situación de vulnerabilidad en el entorno familiar en un plano de igualdad de oportunidades para el ejercicio de sus derechos, en relación con grupos que hasta ahora los han tenido”, razonó el jurista Rodolfo Echevarría.

La norma con rango de ley fue votada el 22 de julio por la Asamblea Nacional Popular, el unicameral Parlamento cubano, tras 25 versiones y una consulta que recabó criterios de la ciudadanía del 1 de febrero al 30 de abril en barrios de los 168 municipios de este país insular caribeño.

Es la única sometida a referendo de los cerca de 70 proyectos del cronograma legislativo 2019-2023, para normar lo dispuesto en la Constitución vigente desde 2019.

Por mandato constitucional, el Estado reconoce y protege a las
familias.

Funcionarios del Ministerio de Justicia defendieron que la votación no estaba circunscrita a reconocer los derechos de un grupo específico y apuntaron que, dada su trascendencia, las reuniones comunitarias se concibieron a fin de que la ciudadanía opinara para disponer de una ley más inclusiva.

El Código, que necesitaba una mayoría simple para recibir luz verde, sumó casi 67 por ciento de los sufragios válidos equivalentes a más de 3.9 millones dentro de un padrón electoral de 8 447 467 de ciudadanos con derecho al voto.

El rechazo de un tercio del electorado, las boletas anuladas más 26 por ciento de personas que se abstuvieron de acudir a las urnas resulta singular para los más recientes procesos electorales en la isla, caracterizados por alta participación y respaldo mayoritario a las propuestas gubernamentales.

Muchos interpretan en el resultado una expresión de la homofobia y el conservadurismo que perviven en la sociedad cubana, y la forma en que la nueva ley apunta a derribar las bases de la cultura patriarcal, el adultocentrismo y estructuras que reproducen las violencias.

El referendo estuvo antecedido por una intensa campaña gubernamental favorable al Sí en medios, plataformas oficiales y el espacio público algo que analistas consideran pudo haber provocado en algunos un efecto negativo por la saturación y politización de los mensajes.

A través de comunicaciones públicas, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba reconoció aspectos positivos del Código, aunque mostró desacuerdo con la forma de constituir el matrimonio, la adopción y la gestión solidaria, entre otros. Algunas denominaciones de iglesias evangélicas, personas con posturas antiderechos y fundamentalistas, al igual que opositores políticos exhortaron al rechazo.

La participación en los procesos electorales suele resultar un barómetro del apoyo popular a la gestión de los gobiernos. En el caso cubano, las acciones están matizadas por la profundización de la crisis estructural de la economía nacional, los impactos de la pandemia y el fortalecimiento del embargo estadounidense que han deteriorado las condiciones de vida de una parte importante de la ciudadanía.

La inflación, el desabastecimiento de alimentos y productos esenciales, el alza de los precios y depreciación de los salarios, la dolarización parcial y los frecuentes y prolongados apagones, entre otros factores, parecen haber abonado el rechazo, apatía o retraimiento social en torno a una legislación que aunque garante de derechos, fue leída como un asunto del Gobierno.

Aspectos esenciales: Por mandato constitucional, el Estado reconoce y protege a las familias, “cualquiera sea su forma de organización, como célula fundamental de la sociedad”, y ampara el derecho de toda persona a fundar una.

Además de unificar las múltiples reconfiguraciones familiares con absoluta igualdad, la norma reconoce el matrimonio igualitario, la adopción para parejas del mismo género y la gestación solidaria, como se define localmente la subrogada por ser altruista y prohibirse la compensación económica.

Son cambios calificados de revolucionarios para un país con enraizada cultura machista. “Voté Sí por amistades y personas a quienes pisotearon los derechos o no los han tenido. Conozco algunas que abandonaron los estudios, sus trabajos y hasta emigraron por la presión social que era reconocerse homosexual décadas atrás.
Continuará…

Colaborador DCA
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