Un cohete ruso Protón despegó ayer del cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, llevando a bordo Exomars 2016, la misión ruso-europea destinada a buscar potenciales pruebas de actividad biológica en el planeta Marte.
El proyectil transporta una sonda capaz de detectar gases a nivel de vestigios, llamada TGO (Trace Gaz Orbiter), que “será como una gran nariz en el espacio”, ilustra el argentino Jorge Vago, científico responsable de este programa para la Agencia Espacial Europea (ESA).
La nave lleva además, un módulo de prueba de aterrizaje, bautizado Schiaparelli, nombre del astrónomo italiano del siglo XIX Giovanni Schiaparelli, célebre por haber observado los llamados canales del planeta rojo.
Si todo va bien, tras un viaje de siete meses en el que recorrerá 496 millones de kilómetros, el módulo de aterrizaje se separará de la sonda el 16 de octubre para posarse sobre el planeta rojo tres días después.
El módulo Schiaparelli pesa 600 kilos (mil 200 libras) y tiene las dimensiones de un carro pequeño. Ante la ausencia de paneles solares, su vida útil será entre 2 y 4 días.
Lo previsto
Una vez lanzado el módulo de aterrizaje, la sonda TGO entrará en una órbita elíptica e irá disminuyendo su velocidad para ubicarse en una órbita circular.
A finales de 2017 comenzará su tarea. Equipada con instrumentos europeos y rusos, la sonda TGO buscará vestigios de gases en la atmósfera del planeta, especialmente el metano.
Ese gas interesa particularmente a los científicos porque en la Tierra aparece en el 90 por ciento de los orígenes biológicos. Además, su vida tiene una duración limitada. En consecuencia, su eventual detección por la TGO podría ser un índice posible de la presencia actual de una vida a nivel de microorganismos.
La misión Exomars 2016, que inicialmente se contempló en colaboración con Estados Unidos, fue finalmente realizada junto a Rusia, tras el retiro de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, en 2011, por razones presupuestarias.
Luego vendrá el turno de otra misión ruso-europea, ExoMars 2018, que enviará un vehículo para que busque señales de vida.











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