“Si la Ley es la maestra del gobierno el futuro es promisorio y los gobernados recibirán los beneficios” (Platón).
Explicaré de forma lacónica lo que siempre le traslado a mis alumnos para hacer de ellos unos profesionales honestos. La Ética es individual, viene de lo más profundo del ser, mientras que la moral pertenece a la sociedad, que juzga según la imagen pública que ha construido con su comportamiento una persona. Siempre hay un llamado interno para cuando se da la duda en algún proceder externo y, es allí, donde hay que ser obediente para actuar bien y ser juzgado con una moral positiva.
La Ética en la Administración Pública. Pareciese que fuera distinto, pero la similitud es inevitable. Principio con Platón: “Si la Ley es la maestra del gobierno el futuro es promisorio y los gobernados recibirán los beneficios”. Debe quedar claro que en un país democrático, regido por normas de procedimiento y actuación, en donde la Ley debe ser igual para todos, es el manual para el trabajador del Estado y su Ética debe tener mucho que ver con esas líneas que se deben respetar.
Es cierto que la Ética a la par del desarrollo de la humanidad, cada vez es más compleja, sin embargo entenderla no es difícil, y al convivir con ella el caminar se ilumina para no tropezar. Lo único que se pide es la aplicación de los principios y valores. Es decir, la lucha de las dos fuerzas, el bien y el mal. Aprender a diferenciar esas dos palabras en la actividad dentro de la Administración Pública, es lo que hace la diferencia, lo que al final se llama “ser Ético”. Entenderlo no es complicado, aplicarlo resulta a veces difícil, cuando las tentaciones son con alto valor.
Ser Ético, pensando en un trabajador de la Administración Pública honrado, aquel que se declara enemigo de un sistema corrupto, es aquel que no comulga con la deshonestidad, que usa su código de valores sin pensarlo dos veces, que sabe escuchar la alerta que existe en cada uno, que habla y dice que eso no es correcto hacerlo, que sus principios son más fuertes que las tentaciones y lo que al final haga, será lo que refleje ante la sociedad para construir una moral digna.
Debe quedar claro que la honradez es producto de la Ética personal, que abarca la aplicación de la ciencia. Es decir, que cuando se es profesional y se tienen valores, ese comportamiento relacionado con su preparación, será transparente y no se le dificultará aplicar el Código Deontológico. No hay que separarse del código de conducta, que para el empleado público, es el marco legal. El Estado de derecho, la responsabilidad oficial, solidaridad gubernamental y social, son al final la Ética Pública.
A mayor honradez, mejor imagen pública, con el resultado final del equilibrio social y gubernamental para tener una eficiente y honesta Administración Pública, en el manejo de los recursos y en la aplicación de las funciones, que es lo que los guatemaltecos esperamos desde hace años, para progresar en el desarrollo humano y territorial.











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