Comunícate con nosotros al 1590

COLUMNAS

Día Mundial del Arte y su aporte a las juventudes

Publicado

-

Marielos Carranza Mejía

[email protected]

La Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes, entre otras normativas internacionales y nacionales, reconoce a la cultura y al arte como un derecho humano de las juventudes, ya que contribuye al desarrollo integral de esta población.

El 15 de abril de cada año se conmemora el Día Mundial del Arte, con el objetivo de fomentar  mayor conciencia de la diversidad de las expresiones artísticas y poner en relieve la contribución de las y los artistas al desarrollo sostenible. Asimismo, se destaca la importancia de la educación artística en las escuelas, ya que la cultura y el arte son caminos hacia una educación inclusiva y equitativa. 

Según Audrey Azoulay, directora general de la Unesco, el arte tiene la capacidad de unirnos y establecer vínculos entre los seres humanos, incluso en las circunstancias más difíciles, ya que tiene también el poder de inspirar y sanar.

De acuerdo con el documento Arte y cultura para la transformación y el desarrollo de las juventudes en Guatemala, de Conjuve, el arte posee una capacidad transformadora de las personas y las comunidades, por lo que se constituye en una herramienta importante y elemental para el cambio social. 

Las expresiones artísticas podrían generar entre el 15 y 20 por ciento del PIB en Guatemala. Ministerio de Cultura y Deportes.  

La publicación destaca que las actividades derivadas de la creatividad no solo incrementan el bienestar de las juventudes, sino que generan también empleos y riqueza, un aspecto que cada vez toma más relevancia en Guatemala, a través del concepto “economía naranja”, que es el conjunto de actividades que de manera encadenada permite que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales. 

Pese a todos los beneficios, datos del INE revelaron que las y los jóvenes en Guatemala dedican únicamente 19.4 horas semanales al tiempo libre, una situación aún más preocupante cuando se analiza a las y los jóvenes indígenas o de quienes viven en el área rural, quienes poseen menos tiempo para disfrutar de las actividades culturales, artísticas y
deportivas.

Finalmente, cabe destacar que, por su importancia, el acceso al arte, la cultura, el deporte y la recreación es uno de los ejes fundamentales en el proceso de actualización de la Política Nacional de la Juventud, la cual se encuentra en proceso de revisión. 

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Filosofía contra el dominio de lo trivial (II)

Publicado

-

Ana Marta González
Profesora del departamento de Filosofía e Investigadora del Instituto Cultura

Naturalmente, hay verdades y verdades. Cada cual, el filósofo, el científico, el artista… persigue la propia de su ámbito, igual que todos perseguimos, con mayor o menor acierto, esa verdad que Aristóteles designó una vez como “verdad práctica”, la verdad de la acción y, en último término, la verdad de la vida.

Sin embargo, las verdades cuya ausencia desató la alarma de amplios sectores de la sociedad, hasta convertir el término posverdad en un tema de tertulia durante la friolera de varios meses, son humildes verdades fácticas.

Esas que, envueltas en una retórica más o menos persuasiva, tienen relevancia para la vida política: ¿ocurrió o no ocurrió tal cosa? ¿Dijo la verdad el candidato? ¿Estaba equivocado o mintió deliberadamente? En ese contexto, lo que el término posverdad pretendía poner de manifiesto es lo aterrador de un estado cultural marcado por una aparente indiferencia hacia la verdad, en el que ya no importa tanto lo que dijo, cuanto el modo en que lo dijo.

Como apuntaba Aristóteles en su Retórica, para un discurso eficaz no basta solo el argumento, sino la capacidad de llegar al público.

Sin duda, como apuntaba Aristóteles en su Retórica, para un discurso eficaz no basta solo el argumento, sino la capacidad de llegar al público, la apariencia de integridad… El problema aparece cuando la atención se dirige casi exclusivamente a estos aspectos, hasta extremos que rayan lo ridículo, y entre medias se sacrifica la verdad.

Porque, como argumentaba Hannah Arendt en un célebre ensayo, esto resulta letal para la credibilidad de la política.

El discurso populista constituye una reacción profundamente emocional, frente al discurso aséptico de una tecnocracia políticamente correcta.

Pero ambos sacrifican la verdad y terminan recurriendo a estrategias retóricas parecidas para hacerse un lugar en el escenario.

Formar una ciudadanía crítica, capaz de sustraerse a la dialéctica y a la superficialidad de discursos vacíos, requiere algo más que retórica: requiere esa clase de libertad que solo se conquista mediante un disciplinado amor a la verdad y un exigente ejercicio de autocrítica frente al dominio de lo efímero. De eso, no de otra cosa, trata la Filosofía

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Al fondo a la derecha

Publicado

-

Javier Marrodán
@javiermarrodan

Hace diez años perpetré un reportaje coral con varios alumnos de la Facultad de Comunicación sobre los ‘sin techo’ de Pamplona. Nos habíamos propuesto descubrir qué tumbos habían ido dando por la vida antes de acabar en un banco de la plaza de la Cruz con un brick de vino peleón.

Muchos acudían a última hora al albergue que funcionaba entonces en un chalé de propiedad municipal próximo al Club Natación, cerca del río Arga: allí podían dormir a cubierto después de compartir un plato de sopa caliente y un poco de conversación.

Fuimos varios días al albergue y algunos accedieron a desandar con nosotros sus biografías, casi siempre turbulentas. Había historias tremendas.

Fuimos varios días al albergue y algunos accedieron a desandar con nosotros sus biografías, casi siempre turbulentas.

Enrique admitió que había pasado buena parte de sus setenta años agarrado a una botella, pero junto a la sucesión de carencias y borracheras que cabía imaginar al verle dando bandazos por la calle había episodios insospechados que trató de hilvanar en torno a unos vasos de vino: empezó a trabajar en una bodega recién cumplidos los nueve años, fue marino en el Gran Sol, estuvo enrolado en la Legión Extranjera, un consejo de guerra lo condenó a 36 años de cárcel en los compases finales del franquismo y el primer indulto de la Transición lo devolvió a la calle y a la bebida.

Entre sus compañeros de litera en el chalé había magrebíes sin trabajo, supervivientes de la heroína, alcohólicos de distinta edad y procedencia, expresidiarios, exfuncionarios, expadres de familia y perdedores en general: una representación bastante exhaustiva de los desheredados de la capital navarra.

Aún nos llamó más la atención la profesionalidad y el cariño que ponían en su trabajo las personas que atendían el albergue. Eran profesionales, sí, pero en su actitud, en las explicaciones que nos dieron de su cometido y en su modo de relacionarse con unos y otros había un compromiso que trascendía por completo las condiciones o el salario que pudiera estipular en su contrato.

Recuerdo que compartí mi admiración con Yago, recién incorporado, y que nos refugiamos en una frase de Oswald Spengler que habíamos leído poco antes: “En los momentos decisivos de la Historia siempre hay un último pelotón de soldados cansados que acaba salvando la civilización”.


Continuará…

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Venecia rinde homenaje al genio Rafael Moneo

Publicado

-

Miguel Ángel Alonso del Val
Director de la Escuela de Arquitectura.

La concesión del León de Oro de la Bienal de Venecia a la trayectoria de Rafael Moneo Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra a propuesta de nuestra Escuela de Arquitectura en 2019, culmina una dilatada y extensa relación del arquitecto tudelano con Italia, que se inicia con su estancia, entre 1963 y 1965, en la Real Academia de España en Roma, en el inigualable marco de San Pietro in Montorio.

Como ya tuve el honor de glosar en la obra Vislumbres editada por la Embajada de España en Italia a modo de homenaje a las personalidades que más han contribuido a la historia común de Italia, España y Iberoamérica, Rafael Moneo ha logrado compaginar con maestría sus vertientes académica, teórica y creativa hasta convertirse en el más alto referente de la arquitectura española actual.

Y también de la arquitectura mundial, hecho probado con la entrega de este último premio en el marco de uno de los eventos artísticos y culturales más prestigiosos en la actualidad, como es la Bienal de Venecia.

Desde aquella primera conexión con la Cittá Eterna a comienzos de los sesenta, la cultura y la arquitectura italiana van a ser cruciales en la formación de Rafael y en el desarrollo de su personalidad como arquitecto. Allí entró en contacto con Bruno Zevi, historiador que había reivindicado la arquitectura orgánica frente al dominio del racionalismo en el relato del Movimiento Moderno.

A estos galardones se han sucedido otros muchos, próximos y lejanos.

Y pudo conocer, a través de los viajes del segundo año de la Academia la arquitectura más insigne de Grecia, Estambul, Viena, Amsterdam o París; lo cual no impidió que Italia siguiera siendo, para él, referencia máxima para interpretar la obra de arquitectos modernos de corte más monumental y expresionista.

En los años setenta Moneo mantiene una estrecha relación con arquitectos italianos tan relevantes como Aldo Rossi o Manfredo Tafuri. En este tiempo también va creciendo su admiración no solo por la historia y las teorías arquitectónicas del país, sino por el mecenazgo industrial de familias como la Olivetti, cuyo modelo consideró paralelo al del empresario navarro Félix Huarte (que había promovido el edificio Torres Blancas de Sáenz de Oíza y en el que colaboró como estudiante el propio Moneo) y cuya relación con su hija María Josefa se fraguó en el encargo del Museo Universidad de Navarra, en 2015.

A partir de los años 80, como chairman de la GSD de Harvard, su carrera tomó una dimensión internacional, que culminó con la concesión del Premio Pritzker (el considerado Nobel de la Arquitectura) en 1996. No obstante, Rafael enlazó de forma continua los concursos en Italia.

Concretamente en Venecia, participó en el del Cannaregio en 1978 y allí ganó, en 1990, el del Palazzo del Cinema para el Lido. Un proyecto que materializó en un brillante ejercicio de equilibrio entre tradición y modernidad todavía pendiente de construcción.

Como contrapartida, la figura de Moneo también ha sido ampliamente reconocida por la cultura italiana. Desde 1992 es miembro de la Academia de San Luca de Roma y en 1998 recibió el prestigioso Premio Feltrinelli de manos del presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro. En su discurso de agradecimiento él mismo expresó su alegría por un reconocimiento que satisfacía “los sueños del joven arquitecto que fui en Roma”.

A estos galardones se han sucedido otros muchos, próximos y lejanos, como el Premio Príncipe de Viana 1993, el Premio Príncipe de Asturias 2012, la Medalla de Oro de la UIA 1996 o el Praemium Imperiale de Japón en 2017. Al recibir el Premio Internacional Piranesi en 2010 por el Museo de Arte Romano de Mérida, símbolo de la arquitectura pública de la joven democracia española.

Universidad de Navarra
Seguir leyendo

Gobierno de Guatemala

Enlaces Importantes

COREFIS07

Directorio

 

  • Dirección General: Silvia Lanuza
  • Coordinación: Francisco Chinchilla
  • Nacionales: Jose Pelico y Erick Campos
  •  Deportes: Max Pérez
  •  Cultura: Leston Culajay

más temas

©2022 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.