Es una enorme gran danés de 2 años, de casi un metro de altura y largo. David Lanuza y Fabiola Gámez la recibieron como agradecimiento de la bondad familiar, pues los cuida, inspira confianza a quienes conoce y, como todos los de su especie, demanda espacio y mucha comida. Es una verdadera guardiana que olfatea extraños, animales y personas que merodean la colonia donde residen.

¿Cómo llegó Nala a su familia y por qué tiene ese nombre?
Llegó como un regalo imprevisto. A mi esposa Fabiola siempre le ha gustado esa raza y, casualmente, un familiar los criaba. Cuando hubo cachorros, al poco tiempo se apareció mi cuñada en la casa con la perra en brazos, y desde ese día pasó a ser parte de la familia. Se le nombró Nala porque sería fácil para ella entenderlo y suena bonito. Está inspirado en el personaje del mismo nombre en la película El Rey León.
¿Puede describir a su perra en tres palabras y por qué?
Gigante, noble y amorosa. Ella tiene un carácter cariñoso, su tamaño impone respeto, pero su naturaleza es noble; además, es fiel y juguetona, aunque no sabe controlar su tamaño. Es un bebé de mastodonte.
¿Cree que su mascota la entiende?
Definitivamente que sí. Es inteligente y entiende cuando uno le da órdenes o la regaña por alguna travesura; también sabe darse a entender bien con sus gestos, ladridos o miradas. Solo le falta hablar.
¿Ha cambiado su vida tener un perro?
Sí, porque me ha enseñado la responsabilidad y el compromiso que conlleva criar a un perro de esa raza. Demanda tiempo, atención y cariño, por lo que hemos aprendido a ser pacientes y disciplinados con ella.











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