En un país donde los idiomas originarios han sido históricamente invisibilizados, el poemario Nxime —que en español significa pensamiento— surge como un acto de memoria y resistencia. Cecilia Cabrera López escribe en mam y español para preservar la herencia de su pueblo, recordando que la poesía no solo expresa sentimientos, sino que también construye identidad y comunidad.

Los poemas abordan desde experiencias y recuerdos compartidos con sus abuelas hasta el duelo terrenal. “Muchas veces las despedidas no se procesan o tenemos miedo a ser juzgados cuando intentamos exteriorizar lo que sentimos al perder a alguien”, afirma la autora, quien usa la obra escrita para transitar estas emociones; se apoya en elementos de su cultura y de la naturaleza. Objetos tradicionales, paisajes cotidianos y rituales ancestrales se convierten en herramientas para transmitir recuerdos, nostalgia y enseñanzas heredadas de generaciones anteriores.
Nxime forma parte de la colección Aq´ab´al, que reúne a 20 escritores en idiomas originarios y español, con el objetivo de revitalizar y visibilizar los idiomas mayas desde lo artístico. La poeta Mariela Tax destacó el valor simbólico de que una mujer maya publique un poemario bilingüe: “En otra época, las mujeres debían esconderse para leer o escribir. Hoy, celebramos que Cecilia pueda hacerlo desde su idioma, desde su territorio. Eso también es resistencia”, afirmó Marvin García, gestor cultural, subrayó la importancia de situar la obra en una perspectiva histórica. Recordó que los pueblos mayas poseen una tradición literaria y simbólica de más de 5 mil años, muchas veces invisibilizada. “Aunque nuestra herencia es milenaria, el registro oficial apenas reconoce 70 u 80 años de literatura maya contemporánea. Proyectos como este son esenciales para abrir espacio a nuevas voces y preservar el pensamiento ancestral frente a una época dominada por el consumo y el neoliberalismo”.

El desafío de escribir en Mam
Para Cecilia, el mam representa su historia y su identidad. “Mis abuelas me transmitieron sabiduría a través de sus consejos, y en ellos siempre escuché poesía”, explicó. Hablarlo desde pequeña fue una ventaja, pero escribir poesía fue un desafío. “Entre los principales retos estuvo el tiempo que requería revisar la escritura en ambos idiomas. En español, había que asegurarse de que las ideas fueran claras y contundentes; en mam, además, debía garantizar que el texto fuera comprensible y coherente. A veces, tenía que sustituir palabras o replantear frases para lograr claridad”.
El trabajo inicia con un poema sobre un atardecer, donde lo cotidiano se convierte en belleza y reflexión, y cierra con un texto titulado Hogar, que celebra los lazos afectivos que sostienen y acompañan a cada persona en su camino. “No hablo solo del amor de pareja, sino del amor hacia la familia, una madre, un hermano o cualquier persona que nos impulsa a seguir adelante”, señala la autora. Cada poema funciona como un puente entre lenguas, generaciones y experiencias; demuestra que la poesía puede ser una forma de diálogo con el pasado, presente y futuro. Nxime demuestra que la literatura puede ser un acto de resistencia, una manera de reconocer los silencios, de honrar a quienes nos precedieron y de ofrecer consuelo frente a la pérdida. La poesía de Cecilia invita a sentir con profundidad, a explorar emociones ocultas y a entender que el lenguaje, cuando se escribe desde el corazón, tiene el poder de unir, sanar y transformar. La obra se convierte, así, en un testimonio vivo de la identidad maya contemporánea y en un ejemplo del arte como herramienta de memoria, educación y resiliencia.











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