Se podría decir que el sueño de muchos guatemaltecos es pasar, por lo menos, una noche en un crucero. Una idílica oportunidad veraniega para disfrutar del vasto océano, cielos abiertos y un sinfín de diversiones.
Según la Escuela Internacional de Dirección Hotelera y Turismo Les Roches, estos navíos son embarcaciones diseñadas para proveer de entretenimiento y placer a sus pasajeros. Varían según su duración, destinos y las amenidades que ofrecen.
No hay este tipo de excursión que parta desde Guatemala, pero sí muchos que llegan a sus puertos al considerarla como una parada exótica y digna de conocer. Compañías navieras como Royal Caribbean, Norwegian Cruise Line y Princess Cruises promocionan viajes desde Puerto Quetzal hasta La Antigua Guatemala y Panajachel.
Entre los diferentes tipos de cruceros que existen se encuentran los oceánicos, que atraviezan los mares de una costa a otra. Los fluviales, que navegan entre los ríos, rodeados por las salvajes riberas del Amazonas o las hermosas orillas del Danubio. Otros netamente de esparcimiento como los hay en Disney, rebosantes de magia. Asimismo, existen los de expedición, viajes llenos de aventura que llevan a sus pasajeros hasta a las costas de Alaska o a convivir con pingüinos en la Antártida. ¡Hay otros que incluso dan la vuelta al mundo!

Crucero Sapphire Princess procedente de San Francisco California, Estados Unidos, inaugura temporada 2024-2025

Muchos pueden pensar que irse en uno de estos buques es solo para personas ya retiradas o con el suficiente dinero, sin embargo, Luisa Borrayo, de The Life´s Travel, agencia guatemalteca de viajes, aclaró que no es así. Existen cruceros desde los 300 dólares en adelante, precio que variará según la duración, comodidades y actividades que se desee. Quienes deciden embarcarse tienen acceso a actividades como shows de teatro y musicales, discotecas, clubes para niños, casinos, spa, piscinas con toboganes, actividades en tierra, bufé general y muchos restaurantes con una oferta alimenticia diversa.
Viajar en uno de estas naves es una ocasión única en la vida, capaz de abrir la mente a nuevos horizontes y de tener contacto con miles de personas pertenecientes a culturas diferentes a la propia. Son espacios que fomentan la riqueza cultural y el desarrollo económico de los puertos a los que llegan, al tiempo que se aseguran de que sus tripulantes disfruten de las mejores comodidades.
En fin, son una herramienta de conexión global, que con todo se hacen verdaderos merecedores del nombre: “las ciudades del mar”.











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