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OPINIÓN CULTURA

L.A. Confidential

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Allá por 1997 llegó a las pantallas L.A. Confidential y ni en ese momento, ni los años siguientes, me llamó la atención. Pero un viernes de enero por la noche, sin encontrar nada nuevo en Netflix, la seleccioné y di play.

Pasados pocos segundos, me dí cuenta de la cinta que me había perdido en todos estos años. En voz en off escuchamos una narración vertiginosa, con el timbre inconfundible de Danny DeVito, y desde ese momento sabemos que será una gran historia con un guión revitalizante: “Todos son sospechosos, todos están a la venta… y nada es lo que parece».

Más tarde nos enteramos que DeVito, además, es un editor de una revista sensacionalista de la pútrida ciudad de Los Ángeles de los años 50. Luego de 10 minutos nos enteramos del clima criminal de la ciudad angelina y, ya inmersos, somos uno más en ese terreno de corrupción en que no se sabe quién es el verdadero criminal. La tensión es a todo nivel.

Poco a poco aparecen tres policías sobre quienes se apoyará la historia: el implacable y tendencioso Russell Crowe, el moralista Guy Pearce y el encantador oportunista Kevin Spacey, todos amparados en el glamour que alguna vez se vivió en esa ciudad portuaria.

Entonces escuchamos una trompeta maravillosa, como si la película Chinatown de Roman Polanski sucediera al mismo tiempo que esta historia, escenificada en otra parte de la ciudad. Pero no es gracias a la dirección de arte o a la intriga que vamos conociendo, es debido a la trompeta de la que hablo, y cómo no dudarlo si es Jerry Goldsmith quien estuvo a cargo de las dos bandas sonoras. Desde ahora, y por decreto, toda novela policíaca que suceda en esa ciudad tendrá una partitura compuesta por este genio.

La película sucede en un domingo eterno por la tarde, y mientras escuchamos esa trompeta vamos enterándonos cómo el departamento de la policía está corrompido hasta el tuétano. No fueron los cholos, ni los pachucos: la corrupción es propia de una ciudad grande y la cinta nos lo presenta.

Justo cuando nos acomodanos a la línea de la historia, aparece la femme fatale por antonomasia de los años 90: Kim Basinger. Ella se encarga de recordarnos cuán débiles somos los hombres ante la belleza. Al final, todos queremos salvar a una mujer que no lo necesita y a su manera sabe cómo librarse de las tribulaciones. Y Mientras pasa este domingo perpetuo, la iluminación es tan cálida que la bruma está a punto de salir del televisor, nos acoge y no quiere soltarnos (es para verla con una bebida fría).

Creo que las películas LA. Confidential y Chinatown forman ese dueto de detectives que quisiéramos nos acompañe siempre para cuidar de nuestras espaldas. Sea mientras cometemos un error de faldas, un desliz de corrupción o el crimen pasional que nos nubla la razón, como sea L.A. Confidential tomó la estafeta heredada de Chinatown, historias en las que buscaremos a un agente de la ley dispuesto a ensuciarse las manos por un amigo. Y ojalá, ese amigo, seamos nosotros.

Gabriel Arana
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OPINIÓN CULTURA

Harina de maíz, tradición y sabor

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Euda Morales

La harina de maíz resulta versátil para aprovechar los nutrientes del maíz en diversas recetas como parte de la tradición. La pregunta será entonces, ¿cómo se produce la harina de maíz? El maíz es almacenado en silos, acto previo a ser molido; requiere de una limpieza para retirar las impurezas; posteriormente, se descarga en el molino, donde es triturado para producir la harina en la molienda a través de los rodillos. 

La harina de maíz es rica en nutrientes, es parte de la dieta, que; además, aporta sabor a ciertas preparaciones tanto dulces como saladas, en especial como una opción sin gluten que beneficia a muchos por ser apto para celíacos. Por tanto, hay comidas tradicionales donde la harina de maíz es un ingrediente principal como, por ejemplo, los tamales, los tacos, las tostadas y, por supuesto las tortillas, entre otras.

La harina de maíz simplifica el método de preparación más antiguo conocido como nixtamalización que consiste en cocer el grano de maíz con agua y cal, para luego molerlo. El resultado es la masa de maíz para preparar los mismos productos desde las tortillas al comal o como base para los tamales.

Pero, tiene otros usos en la cocina, que bien vale conocer para apreciarla porque sirve también para empanizar o en los tradicionales envueltos. Además, es útil para dar consistencia sin alterar el sabor en las salsas o las sopas, incluso en los postres, como sustituto de la harina de trigo.

De manera que la harina resulta versátil incluso en la repostería o en la panadería para preparar algunas galletas o panes. El listado de posibilidades es amplio, empanadas, pasteles salados o dulces con diversidad de rellenos, buñuelos, entre otros. Recientemente, degusté un pie de maíz con la masa de harina de maíz. ¡Toda una delicia! Es posible que para algunas preparaciones sea necesario mezclar con harina de trigo para lograr la elasticidad requerida.    

Para identificar las características de la harina de maíz. ¿Es lo mismo que la maicena o fécula de maíz? La maicena o fécula o almidón de maíz (aunque no todo el almidón es maicena) es la molienda del endospermo del grano y se utiliza en platos salados como espesante o en la repostería, que puede gelatinizar líquidos.

La harina de maíz, como se mencionó, proviene de la molienda de los granos del maíz, se emplea como ingrediente para elaborar tortillas y tamales entre otros.  Por otro lado, está la sémola que es un tipo de harina sin germen ni salvado, con una molienda gruesa del grano de maíz, sus cualidades nutritivas son más bajas. Requiere cocerse para su empleo en distintos platillos como la polenta, con la que se obtiene una masa para pizza y se emplea para producir pastas alimenticias o cuscús.

Consejo: conserve la harina de maíz en un recipiente hermético y sin exposición a la luz para que guarde sus características y resulte una aliada en sus preparaciones culinarias.

Euda Morales
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OPINIÓN

La sonrisa de Denis Villeneuve

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David Lepe

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Foto: Cortesía Warner Bros.

Hace poco vi las fotografías del estreno en Londres y París de Dune: Part Two. Y ahí estaba su director, Denis Villeneuve, al lado de las estrellas del filme como Timothée Chalamet, Zendaya, Rebecca Ferguson y Stellan Skarsgård.

En todas las imágenes de esas premier del cineasta canadiense se dibuja una sonrisa que lo hace ver muy relajado, feliz, satisfecho y disfrutando el momento. ¿Y cómo no ha de estarlo? Se encuentra en la presentación de su última película, producida con un presupuesto abismal y en la que actúa un reparto extraordinario. Además, Dune: Part Two está siendo halagada y ya nombrada: “La última gran aventura épica de ciencia ficción”. 

Las películas de Villeneuve son valientes, ya que abordan temas profundos y complejos, explorando cuestiones filosóficas, éticas y morales. Tiende a involucrarse en historias que desafían al espectador a reflexionar sobre la naturaleza humana y la sociedad.

Este cineasta canadience presta especial atención al desarrollo de personajes.

A pesar de la complejidad de las tramas, este cineasta canadience presta especial atención al desarrollo de personajes y a la emotividad de las historias. Sus películas no solo buscan entretener, sino también provocar una respuesta emocional en el espectador. Y eso se lo agradeceré por siempre.

A Villlenueve lo conocí con Sicario (2015, la puedes ver en Netflix y Max), un tan inolvidable como traumático thriller de acción sobre la lucha contra el narcotráfico en la frontera entre Estados Unidos y México. ¿Quién puede olvidar la escena final con Benicio del Toro y la familia del narcotraficante? 

Meses después, me hizo alucinar con Arrival (2016, Netflix), un drama emotivo acerca de la comunicación con seres extraterrestres.

Así nació mi deseo por conocer qué más había dirigido este maravilloso creador de películas. Y llegó a mis manos Incendies (2010. Prime Video), una dolorosa historia acerca de las víctimas de la guerra, que quedan en medio del fuego cruzado y a merced de una de las peores maldades del planeta: la del ser humano.

Y ese sentimiento lo remató con Prisoners (2013, Netflix), un thriller psicológico que aborda temas oscuros acerca de la ira y la venganza, así como la idea de que las prisiones no solamente son físicas, sino que también se crean en nuestras mentes y emociones. ¿Qué tan prisioneros somos de nosotros mismos?

Este filme nos muestra a personajes y situaciones moralmente ambiguas, lo que lleva a la audiencia a cuestionar y reflexionar sobre las acciones y decisiones de los protagonistas.

Así que, años después, cuando me maravillé con Blade Runner 2049 (2017, Netflix), ya solo me quedó desear que una productora tuviera el valor para darle otro presupuesto alto al genio canadiense, y que su talento nos relatara una nueva historia, en grande… no, más bien en gigante.

Hoy estoy emocionado con la búsqueda de una función de Dune: Part Two, la secuela de la excelente Dune: Part One (2021, Max). Actuaciones de Zendaya, Chalamet y Skarsgård; música de Hans Zimmer y fotografía del cinematógrafo Greig Fraser (Zero Dark Thirty, Rogue One); todo dirigido, con una sonrisa en el rostro seguramente, por Villeneuve: ¿Qué puede fallar?

David Lepe
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ARTES

DANIEL SCHAFER (1937-2004)

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 Foto: Cortesía Guillermo Monsanto. 

Hace 20 años que partió Daniel Schafer, pero pareciera que fue ayer porque sigue presente.  Danny, como nos permitió decirle a sus amigos, se caracterizó por ser un hombre con un aura especial. Más allá del sentimiento que profesaba por el arte, como docente nos legó muchas enseñanzas. Su carácter y conocimientos eran contundentes y su fobia por los charlatanes en el medio, épica.  

Schafer relució como artista visual, maestro de arte, diseñador gráfico, director de teatro, escenógrafo e intelectual. En este listado hay que agregar la solidez crítica ejercida y que su legado en este rubro dejó marcadas a varias generaciones artísticas. Principalmente el contrapeso conceptual que ejerció en la bisagra del entre siglo puso en evidencia que el sistema curatorial estaba viciado por intereses ajenos a lo plástico.  

En un primer momento fundó junto a Luis Díaz la Galería DS en 1964. Aquel recinto fue un modelo a seguir, ya que se ocupó de museografías impecables y de seleccionar obras y autores de primer orden. Fue en esos años sesenta y principios de los setenta que ejecutó una serie de carteles serigráficos de gran valor artístico. Para muestra, la obra que ilustra esta columna que realizó junto a Arnoldo Ramírez Amaya.

Schafer relució como artista visual, maestro de arte, diseñador gráfico, director de teatro, escenógrafo e intelectual.

Aunque no suele mencionársele como parte de la generación del 60, es una de sus figuras más destacadas. Su relación de trabajo con los artistas vigentes en aquellas décadas alimentó un imaginario que inspiró a creadores emergentes relacionados con la Escuela Nacional de Artes Plásticas. De este modo les otorgó visibilidad en un cerrado circuito de coleccionistas. Labor que nutriría a Juannio y otras entidades que se fueron forjando en el lapso. De hecho, las portadas de los primeros catálogos de la subasta aludida fueron diseñadas por él.

Poco antes de su muerte volvió a abrir una nueva Galería DS, en donde se preocupó por guiar a un grupo de artistas jóvenes y otros ya consolidados.  El impacto que tuvo como tutor sobre ellos cambió en gran medida la percepción de lo contemporáneo y la dimensión de las corrientes en boga durante los últimos años del siglo XX. Muchos de aquellos pupilos hoy exhiben fuera de Guatemala y pertenecen a otro círculo más cosmopolita.

Para honrar su legado, los directivos de la Escuela Nacional de Artes Plásticas organizaron una exposición que incluye diferentes facetas en su producción. Entre ellas se puede apreciar una serie de invitaciones serigráficas realizadas artesanalmente. También, se exhiben los estampados con los que propuso diferentes variantes geométricas y viñetas que definen su trabajo del último lapso.  

Los comisarios de la exhibición compartieron, además, su cuaderno de dibujo #57.  Los contenidos ponen de manifiesto sus procesos creativos, el desarrollo compositivo, anotaciones diversas que abren la posibilidad al entendimiento de sus intereses expresivos y su compromiso estético. Su dibujo fue limpio, cuidadoso, paciente y exhaustivo. Estas variantes denotan su interés por lo justo y comedido.

Guillermo Monsanto
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