Entre montañas y volcanes, movidos por los fríos vientos de fin de año, las flores de pascua cambian de color sus hojas para dar la bienvenida al clima festivo característico de la época. Una de sus cunas predilectas en el país es San Miguel Dueñas, en Sacatepéquez, donde su cultivo forma parte de una tradición agrícola que se ha consolidado durante décadas. Mario Gil trabaja en el vivero Las Margaritas y es uno de los encargados de preservar y desarrollar esta práctica. Con más de diez años de experiencia, conoce como la palma de su mano cada una de las 15 variedades que ahí se cultivan y sus características particulares. Explicó que entre las más conocidas se encuentran la prestige (la tradicional), la ice punch, la albañil que parece haber sido salpicada con una mezcla entre rojo y blanco; la marmoleada, la colocha y la quinceañera, que es de proporciones más pequeñas y en colores rosas y blancos. También mencionó a las marcopolo y las de color ladrillo. Todas se distinguen por la forma de sus hojas y el tipo de pigmentación que desarrollan.

Cuidados necesarios
Gil detalló que esto dependerá del clima. En regiones frías, el riego debe aplicarse un día sí y un día no, mientras que en zonas cálidas como la costa se necesita hacerlo diariamente. En todos los casos el riego debe ser a ras del suelo para evitar manchas en las hojas. Un truco muy usado por los cultivadores consiste en añadir una cucharada de azúcar por litro de agua para mantener el follaje más verde y prolongar su vida. Con un manejo adecuado, pueden vivir entre cinco y siete años tanto en maceta como sembrada en tierra. El cultivo enfrenta riesgos por plagas, entre ellas la mosca blanca, las arañas y un hongo conocido como oídio, que aparece como un polvillo blanco en las hojas. Si no se controla a tiempo puede expandirse, por lo que el control preventivo es esencial. En Las Margaritas, la experiencia acumulada permite mantener una producción estable y adaptarse a la demanda de cada temporada.

Floración y cosecha
La producción se inicia con las plantas madre, algunas con entre cuatro y cinco años de vida y robustos troncos. De estas se obtienen los esquejes que formarán la cosecha del año siguiente. Los cortes se realizan entre abril y mayo, propicio para que los pequeños tallos empiecen a enraizar y a desarrollarse gradualmente. La tierra ideal debe ser negra y con buena filtración para evitar pudrición de la raíz.
Comienzan a colorear entre septiembre y octubre, aunque algunas variedades como la marcopolo lo hacen desde inicios de septiembre. Su vida decorativa puede extenderse hasta enero o incluso abril, según el cuidado recibido. Gil comentó que es importante mantenerlas en semisombra para evitar quemaduras. En el caso de las variedades colocha, que presentan mayor peso en la parte superior, se emplean varas de caña para evitar que se doblen.

Comercio y demanda
En este vivero se cultivan aproximadamente 15 mil pascuas cada año. Cerca de la mitad se vende en Guatemala y el resto se distribuye a diferentes departamentos y mercados internacionales. Este año están enviando alrededor de 7 mil unidades a Honduras, uno de los destinos más frecuentes junto con otras regiones del país. Así, San Miguel Dueñas continúa siendo un punto clave de producción de pascuas en Guatemala, una tradición que adorna diciembre, pero cuyo trabajo comienza muchos meses antes y sigue siendo fuente de trabajo para la comunidad.











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