En honor a la patrona de la ciudad

La capital del Reino de Guatemala estuvo bajo la tutela de Santiago Apóstol, y por eso fue conocida como La Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Cuando fue traslada al nuevo valle, en 1776, cambió de patronazgo y pasó a ser la Nueva Guatemala de la Asunción, y por lo tanto su principal fiesta fue dedicada a esa advocación de la madre de Jesucristo.

Al trasladarse la ciudad al nuevo valle también se trasladaron varios pueblos circundantes, cuyos pobladores eran trabajadores de oficios especializados, como San Pedro, Ciudad Vieja y Jocotenango, entre otros, que encontraron su sitio en el nuevo enclave.

En el extremo norte del trazo capitalino, un tanto antes de llegar al barranco, se localizaba una plaza con frondosa sombra de ceiba, y fue ahí donde se asentó la plaza del pueblo de Jocotenango, el cual tenía como patrona desde la época colonial a la Virgen de la Asunción; cuando llegaba agosto, los potreros de El Zapote y de Corona albergaban el ganado que era llevado a la feria desde diferentes puntos del país.

Por eso el nombre de Feria de Jocotenango. La antigua plaza es ahora el parque Morazán, y la iglesia de la Virgen que subió al cielo en cuerpo y alma está ahora ubicada en la 7ª avenida y Calle Martí, en una ciudad que absorbió al pequeño poblado.

La celebración de agosto en la ciudad ha sido una tradición religiosa, cultural, artística y social a la que acude casi toda la población: para rezar a la patrona, para divertirse o solazarse en conciertos, recitales, loas o comedias, o para reunirse a escuchar las historias de los abuelos en torno a la feria, que comienza todos los años con un rezo en honor a la Virgen de la Asunción.

Para este año, la municipalidad capitalina calcula que la feria será concurrida por más de un millón de personas, que acuden desde hace cinco días al jolgorio instalado al final de la avenida Simeón Cañas. Por ello, la Policía Nacional Civil ha ideado un dispositivo especial para dar seguridad a las personas que acuden a esta celebración.

En términos religiosos, entre el 13 y 15 de agosto se celebran dos advocaciones de Santa María Madre de Dios: la Virgen del Tránsito, que es cuando la Señora Santa dormita y es respresentada acostada en una urna con rosas, y cuando ella es llevada en cuerpo y alma a los cielos por un grupo de ángeles custodios, momento que ha sido preservado en la imagen de la Virgen de la Asunción, patrona de esta ciudad.

Redacción DCA