Desde que asumió la Presidencia de la República, el 14 de enero de 2024, el mandatario Bernardo Arévalo dejó claro su concepto de salud: “Es un derecho humano indiscutible y, por lo tanto, una responsabilidad del Estado. Su cumplimiento no debe depender de la capacidad de pago de los ciudadanos”, sobre todo en comunidades invisibilizadas por las políticas públicas. De esa cuenta, no extraña que en los casi dos años de Gobierno, el Ministerio de Salud haya construido y equipado 40 puestos sanitarios, lo cual permite atender a más de 208 mil connacionales, quienes debían movilizarse, a veces sin capacidad financiera, para acceder a diagnósticos y tratamientos. Tampoco debe sorprender que los nuevos centros se ubiquen en departamentos donde se concentra mayor población indígena, grados altos de desnutrición crónica y aguda y los porcentajes más elevados de mortalidad materno-infantil.
El plan de avanzar hacia una atención universal, integral, de calidad y gratuita tiene objetivos claros. La estrategia, integrada en el programa Crecer Sano, pondrá en marcha la construcción de 71 puestos más. Así que aquella promesa presidencial, que implicaba el compromiso de “transformar la salud pública”, es, poco a poco, una realidad inocultable, evidente, que no deja nada al azar, que considera detalles importantes como el clima, la topografía y la idiosincrasia, con el fin de respetar las costumbres y derechos de los pueblos originarios. Por supuesto que estos resultados devienen del esfuerzo compartido con líderes indígenas. De ideas que buscan romper el populismo de llevar beneficios a los centros donde se concentran los votantes. No, la estrategia no pasa por ganar elecciones, sino por salvar y prolongar vidas. Por sembrar esperanza y promover generaciones más sanas y respetadas en sus derechos. Promover un modelo de atención con pertinencia intercultural, que vele por todas las etapas del ciclo de vida, pasa por fortalecer el Ministerio de Salud, pero también requiere voluntad política y, sobre todo, conciencia y compromiso social.











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