Asisten a población afectada por canícula

La base de la economía de las zonas rurales del país es la agricultura, pero esta se halla expuesta a los cambios de clima, como inundaciones por exceso de lluvia o sequías por falta de esta. Cuando la agricultura se ve afectada por algún evento climático, los campesinos y sus familias son los que llevan la peor parte, pues sin cultivos no hay economía que los sustente.

Considerando esta vulnerabilidad, especialmente la de las poblaciones ubicadas en el llamado Corredor Seco, el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conasan) atiende a los núcleos familiares que sufren la pérdida de sus cultivos, brindándoles asistencia humanitaria directa y recursos para reacondicionar sus tierras para la nueva cosecha.

Este año la canícula fue prolongada e intensa, por lo que se perdieron más de 180 mil héctareas de cultivos, lo que según los cálculos de Conasan significa una pérdida de casi 700 millones de quetzales.

No menos de 1.5 millones de personas que viven en municipios de los departamentos de  Jutiapa, Santa Rosa, Baja Verapaz, Zacapa, El Progreso, Jalapa, y Chiquimula han sido afectadas en algún grado, aunque los más golpeados son los grupos familiares en condiciones de infra y subsistencia.

Según la definición de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la seguridad alimentaria nutricional se define como “el derecho a tener acceso físico, económico y social, oportuno y permanente, a una alimentación adecuada en cantidad y calidad, con pertinencia cultural”.

Por ello, el Gobierno ha dispuesto buscar espacios presupuestarios por 600 millones de quetzales, para que las entidades encargadas de atender esta emergencia puedan operar y proveer de los recursos necesarios a los pobladores de las zonas afectadas.

Para brindar ayuda inmediata a las familias que perdieron sus cultivos, los ministerios de Desarrollo y de Agricultura, Ganadería y Alimentación disponen de 38 millones de quetzales, destinados para la compra de alimentos y mitigar las necesidades inmediatas.

El Estado atiende esta emergencia, pero también trabaja en la readecuación de cultivos, sistemas de riego y mejoramiento de las condiciones de vida de estas zonas y para ello desarrolla proyectos de distribución de agua, alcantarillado e instalación de electricidad.

Redacción DCA