Batman Ninja, de lo absurdo a lo sublime

Las cintas de Batman las miro de ley, y esta versión es tan épica como excéntrica. Es la película que tomará por sorpresa a todo seguidor del caballero oscuro. Un tributo honesto de Japón a este antihéroe.

Para que te guste este filme tenés que ser seguidor de anime, pero uno de años, y lo mismo con el universo DC para disfrutar todas las referencias, pues son demasiadas.

En la cinta está presente el humor habitual de una caricatura japonesa. Esos momentos raros de trazos distintos y que deforman los personajes. Los dibujos son un deleite; verás hasta cuatro tipos de animación, y disfrutarás todos los clichés animados nipones por excelencia.

La historia te presenta por lo menos a 15 personajes clásicos de Batman y algunos nuevos, pero ninguno sobra, ni siquiera el mono Monkichi. Tampoco los anacronismos que te sacan de tu área de confort, menos la música. En otras palabras: lanzaron el Dojo por la ventana. ¿Alguna vez imaginaste ver a Bruce Wayne como misionero jesuita? ¿Lo visualizás con sotana y una bati-tonsura? Es tan inusual, que no lo olvidarás.

“Ahora entiendo el rol que debo ejercer. Ya no soy el Batman. Seré como el Bat Clan me llama. Seré su profecía. Seré el legendario ninja que traerá la paz a su tierra, Sengoku Batman”, Batman.

Argumento: Gorilla Grodd construye una máquina del tiempo y manda el Castillo Arkham al período Sengoku, la época de los estados en guerra en Japón (1467 a 1568). Pero todos llegan dos años antes que Batman, y conocemos un país dominado por los lores Joker y su lugarteniente Two Faces, Deathstroke, Pingüino y Poison Ivy, quienes buscan la unificación nipona para su beneficio.

Sin sus herramientas tecnológicas, Batman estará al borde de la derrota. Pero no pasa nada: Nightwing, Red Hood, Red Robin y Robin, más el Clan murciélago y su parvada de quirópteros, se convertirán en el ejército que necesita para vencer a esos lores del mal y regresarlos a todos al presente. Batman Ninja es una detonación de endorfina con estamina, te dejará energizado. Una cosa más, verás al mejor batmobile de toda la historia.

Decepción fílmica: How It Ends.

“Si actúa Forest Whitaker, ¡la tenés que ver!”, decía yo antes de mirar esto. Quizá exagero, porque las cintas catastrofistas no tienen mucho de nuevo, no hay que pedirles grandes innovaciones. Pero si no tiene final, como el caso de How It Ends, querrás aventarle un zapato a la pantalla. La película es buena, te entretiene, mas no sabés en qué queda todo. De verdad, no tiene desenlace.

Una lica de domingo: A Perfect World.

El ladrón Butch Haynes (Kevin Costner) logra una relación tan afable con Phillip Perry (T.J. Lowther), el niño que secuestra, que no querrás que la cinta termine. De antemano sabés que el agente Red Garnett (Clint Eastwood) no permitirá que le pase nada al pequeño Phillip. Pertenece a aquellas películas que te preguntás por qué no ganaron un premio.

Gabriel Arana