Marco Antonio Sagastume Gemmell
Presidente del Comité de Derechos Humanos de la
Federación Interamericana de Abogados (FIA).
Hace pocos días se entregó el libro Cuentos para unir pueblos, propuesta del Pueblo Xinka, en la aldea Santa María Nixtiquipaque, Santa María Ixhuatán, Santa Rosa. Allí conocí al alcalde indígena xinka Demecio Aguilar Ramírez, quien con una profunda identidad me trasladó los conocimientos que aparecen en el libro y que en seis meses lleva tres ediciones.
Al Tata Demecio ya lo llamaron de lo eterno y desde allá vigila la educación necesaria para afianzar la identidad xinka. Él me decía que todo se utiliza para servir a su comunidad, y le pregunté: De este carbón que estamos utilizando para asar carne, sale la ceniza y ¿para qué sirva la ceniza? “La ceniza es muy importante, la llevamos en una bolsita y la vamos regando en los caminos, porque con la luna brilla y nos orienta, las cenizas nos dicen por dónde caminar”, respondió.
Me quedé asombrado de que las actividades que realizaba no eran para beneficiarse solo él, eran para apoyar y ayudar a su pueblo. Eso necesitamos en Guatemala.
Lo conocí en las protestas en Gerona, pidiendo la renuncia a la anterior fiscal que no vale la pena poner su nombre porque avergüenza su comportamiento. Allí me contó que su gran líder, Tekuan, debería ser rescatado y valorado para la unidad de su pueblo y era una vergüenza que los invasores españoles le habían puesto Tecuanburro a un volcán y que se mantenía ese nombre como una ofensa a su pueblo y que lograra escribir para que quitaran ese insulto y se llamara volcán Tekuan. Allí lo asesinaron, porque no se quiso rendir ni trabajar con ellos.
El Tata Demecio me contó que el gran líder xinka Tekuan debería ser rescatado y valorado para la unidad de su pueblo y que era una vergüenza que los invasores españoles le habían puesto Tecuanburro a un volcán y que se mantenía ese nombre como ofensa a su pueblo.
Por eso y con respeto hago un llamado a las autoridades gubernamentales para no seguir insultando a nuestros líderes. Las personas que han defendido a su pueblo se deben valorar.
También los xinkas crearon la palabra “achichincle” para las personas que se ponían de alfombra de los invasores y también las hay actualmente. Pero la educación ya se inició en las comunidades xinkas con la niñez y este libro con cuentos infantiles es su instrumento y como dijo mi maestro Dr. Nelson Mandela: “La educación es lo más poderoso para cambiar al mundo” y él logró quitar el apartheid, donde 5 millones de blancos no les daban los derechos políticos a los 25 millones de color. Si se pudo en Sudáfrica, también se ha de poder en Guatemala.
Estoy conociendo las tierras xinkas y quería conocer la laguna de Ipala (que significa baño, en xinka) y me voy a conocer. Es un volcán y su laguna está en el cráter. Al llegar al municipio de Agua Blanca me encuentro con un barrio que lleva el nombre de Tecuán (lo ponen con c) y se siente su presencia. Es un líder y deberíamos hacerle una estatua en tierras xinkas.
Me invitan a la presentación de un cuadro en una iglesia católica y como este servidor tenía que hablar, les pedí ver el cuadro y era un esclavo xinka que la cruz le quitaba las cadenas y les solicité que lo quitaran, porque la Iglesia tenía más esclavos xinkas y cuando en 1548 se prohibió la esclavitud, no la aceptaron. Yo soy católico, pero la religión debe basarse en la verdad.
No quiero molestar a nadie, pero los pueblos que habitan Guatemala deben tener amigos que los apoyen y nos hagan cristianos de verdad, aquellos que deben ser iguales no inferiores. Jesús no discriminó. Lean la parábola del Buen Samaritano.











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