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COLUMNAS

¿Son los grupos económicos una amenaza para la libre competencia? (II)

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Felipe Irarrázabal
Centro Competencia UAI
Universidad Adolfo Ibáñez

Las autoridades de competencia no la tienen fácil. El camino es largo y sinuoso. La tramitación de la solicitud ante el TDLC debiera demorar un buen tiempo. De ahí, a la Corte Suprema, luego al Presidente de la República de turno que difícilmente sería el actual para terminar en el Congreso.

El trabajo requiere llegar a tener un diagnóstico claro con base en evidencia dura algo difícil de obtener en este tipo de procedimientos, tanto de las eficiencias propias de los conglomerados como de los riesgos competitivos inherentes a su existencia y de la razonabilidad de las medidas recomendadas.

El proceso debe ser técnico y basarse en datos precisos, evitando caer en ideologizaciones o meras abstracciones académicas. El proceso debe restringirse a asuntos de competencia tal cual lo mandata la ley y no a otras políticas públicas, debiendo la Corte Suprema exhibir un razonable grado de deferencia. Sería deseable que el TDLC luego de los aportes de antecedentes circunscriba el objeto de esta ERN y adopte medidas eficientes para resguardar la confidencialidad.

“El proceso debe ser técnico y basarse en datos precisos”.

La FNE debiera coordinar eficazmente a las otras autoridades para buscar miradas compartidas. El solicitante debería profundizar en sus argumentos, de manera transparente, en especial respecto de los riesgos efectivos en libre competencia y sus remedios. Los grupos económicos, por sí o por medio de sus asociaciones, debieran participar en este debate, principalmente respecto de sus eficiencias y las razones económicas de sus organizaciones.’

En caso de que se adopte una recomendación, el Ejecutivo y el Congreso debieran desplegar seriedad, profundidad y mirada de largo plazo en sus análisis. Harto pedir. El asunto puede ir para cualquier lado. Hay múltiples riesgos principalmente que esto sea utilizado por quienes quieren debilitar la economía de mercado, aunque no sepan con qué reemplazarla, pero también hay una oportunidad para analizar, con pruebas empíricas, prudencia y cordura, el rol de los grupos económicos en la economía de mercado de nuestro país.

Universidad Adolfo Ibañez
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COLUMNAS

¿Quién custodia a los custodios?

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Felipe Schwember Augier
Profesor investigador de Faro UDD

La crisis de legitimidad del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), se explica por su comportamiento faccioso. Varios episodios atestiguan ese comportamiento.

El más grave y escandaloso es el que en su momento denunció Sergio Micco cuando fue el estallido social; los últimos, una querella improcedente y las contradicciones de su directora en un programa de televisión, ofrecen una confirmación reciente de la misma conducta.

Esta instrumentalización del INDH hace mucho daño a la democracia, sobre todo a causa de la autoridad moral y simbólica que tiene dicho organismo.

Si la opinión pública ve que la apelación a tales derechos se asocia a una causa política particular, como si tal causa tuviera su monopolio, lo que inevitablemente ocurrirá es que todos aquellos que no adhieren o no se identifican con esa causa particular, verán en dicha apelación simplemente una forma de oportunismo político.

Su causa, en consecuencia, debe ser transversal.

Los DD. HH. son una medida de la legitimidad de los gobiernos y, en consecuencia, una medida de la legitimidad también de las democracias. Su causa, en consecuencia, debe ser transversal y le hacen un grave daño a la democracia quienes procuran impulsar su proyecto político instrumentalizándola.

En gran medida, la dificultad a que nos confronta la crisis del INDH puede quedar resumida en el famoso problema de “¿quién custodia a los custodios?”. El INDH debe promover de distintos modos la causa de los DD. HH. y su voz tiene cierta autoridad en virtud de la importancia de tales derechos en las democracias liberales.

Pero si sus miembros los reivindican de modo faccioso o contra el Estado de Derecho y el orden democrático o, mañosamente, para influir en el resultado de una competencia electoral; si sus miembros, en fin, se comportan como si el Estado de Derecho no fuera necesario en una democracia ni tampoco una garantía de los mismos DD. HH. que, supuestamente, promueven ¿qué reforma puede hacerse para evitar su instrumentalización? Lo que sucede con el INDH puede ocurrir, y ocurre, con otras instituciones, cuyos miembros o funcionarios obran según su gusto y opinión particular, por no decir según su capricho y no realmente según los fines de la institución en la que se desempeñan.

Se pueden crear y multiplicar los organismos o las instancias de control y fiscalización, pero si quienes ocupan los cargos los desempeñan de modo faccioso, no hay modo de remediar el problema. Por esta razón, la crisis del INDH es grave y sencilla, al mismo tiempo.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Soñar es cosa de muchos (II)

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Paola Bernal Hirata 

Revista Nuestro Tiempo 

La otra dirección estratégica, quizá con menos relumbrón, era aún más efectiva. Se formaron delegaciones en distintas ciudades para recabar apoyos de particulares.

En pocos años había presencia de ADA en Madrid, San Sebastián, Logroño, La Coruña, Sevilla, Jaén, Córdoba, Cádiz, Granada, Málaga, Melilla, Pamplona, Lodosa, Tudela, Vigo, Palma de Mallorca, Valencia, Valladolid y algunos municipios de Cataluña.

El estudio de Ferrary da cuenta de las cifras. En 1964, 5 mil miembros aportaban 6 millones de pesetas; en 1967, 11 mil 300 amigos y 9 millones de pesetas; al año siguiente, 72 millones de pesetas gracias a los “socios protectores”, que hacían una aportación más elevada.

Un crecimiento tan rápido requirió también varias reestructuraciones dentro de la asociación. Como curiosidad, los amigos llegaron a producir en 1965 un documental a color para promocionar la Universidad, dirigido por Eugenio Martín. El director quiso mostrar lo que la Universidad podía aportar a Navarra. 

Mencionó el compromiso de los Amigos de la Universidad con la sociedad y su ejemplo de cómo un centro académico puede nacer y crecer gracias a la colaboración de la gente. 

El gran canciller se encontró en dos ocasiones con los amigos de la Universidad, en la primera y la segunda asamblea de ADA, en 1964 y 1967. La primera vez acudieron 12 mil personas a la reunión, apenas cuatro años después de que se fundara.

La oferta hotelera de Pamplona se agotó rápido y la gente se alojó en casas de particulares, en San Sebastián, en Vitoria y hasta en Jaca. Se fletaron trenes especiales desde Zaragoza e incluso una caravana de autobuses desde Valencia. Coincidió con un acto de investidura de doctores honoris causa. 

En el pamplonés Teatro Gayarre, san Josemaría les dijo a los amigos: “Llamaros Amigos de la Universidad de Navarra es estupendo. Cuando el Señor, en su Evangelio, quiere decir una palabra de amor, nos llama amigos. Yo os llamo amigos de Jesucristo, porque sois amigos de esta Universidad, donde alienta siempre el espíritu cristiano”.

El segundo encuentro marcó un hito. Fue el 8 de octubre de 1967. Esa fecha quedó grabada en la memoria de los más de veinte mil asistentes. Eran las 10 de la mañana cuando comenzó la misa en la explanada de la Biblioteca. Había amigos de toda España, así como de Portugal, Italia, Bélgica, Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. San Josemaría pronunció su discurso más famoso, la homilía del campus.

Normalmente apenas llevaba unas notas, pero en esa ocasión leyó con pausa y solemnidad las palabras a las que había dado muchas vueltas, correcciones y relecturas. Mencionó el compromiso de los Amigos de la Universidad con la sociedad y su ejemplo de cómo un centro académico puede nacer y crecer gracias a la colaboración de la gente.

También agradeció a quienes la conformaban por comprender el espíritu de la institución y ser parte de su desarrollo: “A todos se debe que la Universidad sea un foco, cada vez más vivo, de libertad cívica, de preparación intelectual, de emulación profesional, y un estímulo para la enseñanza universitaria”. Al terminar la celebración, Pamplona se llenó de una fiesta de pancartas y música con amplia cobertura mediática. 

Entre la multitud estaba José Luis Gracia. Llegó al campus el 2 de febrero de 1968 por invitación del entonces administrador, Juan Francisco Montuenga, con el fin de dar a conocer la Universidad y buscar medios económicos.

“En aquellos tiempos nos parecía que con los dos colegios mayores ya estaba el proyecto casi culminado, pero la realidad es que la Universidad siguió, sigue y seguirá creciendo”. Con un equipo a su cargo se ocupaba de Navarra, el País Vasco y Soria.

Si el gobierno universitario decía que necesitaban becas o levantar un edificio nuevo, Gracia y su equipo se ponían manos a la obra. Para él, el futuro tenía rostro: estaba en las personas y en su formación con un sentido cristiano. 

  Continuará… 

Colaborador DCA
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COLUMNAS

La revolución de la IA

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Ilse Capona

Académica Facultad de Artes Liberales

Un par de años atrás imaginábamos el futuro a través de los libros y el cine. Seríamos testigos de autos desplazándose en el aire o viajando en el tiempo, pero ¿alguna vez creímos que existiría una inteligencia artificial capaz de generar contenido a partir de datos que ya existen? Esto es ya una realidad, ya sea en el trabajo, en el ámbito educativo o en nuestro diario vivir.

La inteligencia artificial generativa utiliza algoritmos y redes avanzadas para aprender de textos e imágenes y así generar nuevo contenido. Ello significa un desafío en todos los aspectos de la vida humana, sobre todo para las generaciones no digitalizadas.

La aplicabilidad de esta poderosa herramienta permite no solo acceder a información, sino también modificarla y crear contenidos. De hecho, existen diferentes formatos en los que este instrumento se puede adaptar a la necesidad del usuario (Power Point, ensayos, cuentos, cartas, resúmenes de libros, entre tantos).

Vivimos en una era tecnologizada, aunque no podemos olvidar que el primer paso es el desarrollo del pensamiento crítico autónomo.

Para ello basta redactar una adecuada instrucción (conocida como prompt) y guiar su resultado. Acceder a la inteligencia artificial, específicamente al Chat GTP, es posible de manera gratuita, sin embargo, existen alternativas a las que se puede acceder con el pago de diferentes montos. Saber cómo utilizarla entrega beneficios infinitos. También, amenazas.

En varias instituciones norteamericanas los profesores rediseñan sus cursos e introducen más exámenes orales, trabajos colaborativos y evaluaciones manuscritas en vez de digitales. También se eliminan las tareas en casa y las reemplazan por labores en clase.

En Chile, en el contexto universitario, los estudiantes ya hacen parte de su vida el uso del Chat GTP para sus trabajos y para responder pruebas de desarrollo, realidad que los docentes no ignoran. Si bien los beneficios que trae consigo esta herramienta son impensados, saber cómo utilizarla de manera adecuada es lo primordial.

El cambio paradigmático en educación está encaminado al uso de la inteligencia artificial en las aulas, sin embargo, su incorporación debe ser gradual, considerando que todos los docentes sean capacitados y formados en su correcto y provechoso uso.

En educación superior es preciso que el estudiante desarrolle diversas habilidades, entre ellas, escribir de manera correcta, esto es, que sea capaz de conectar párrafos, redactar de manera cohesionada y coherente, proponer ideas de forma lógica con un vocabulario amplio y certero.

Una vez que sea capaz de utilizar las habilidades necesarias para expresarse a través de la escritura, podrá incorporar la tecnología como complemento para desarrollar la destreza de identificar y discernir qué información es la que le proporciona la IA.

Colaborador DCA
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