Comunícate con nosotros al 1590

COLUMNAS

Elogio del olvido

Publicado

-

Gerardo Castillo
Facultad de Educación y Psicología
Universidad de Navarra

El olvido está mal visto. En cambio, valoramos mucho recordar. “Olvidar tiene mala fama”, ha afirmado Carlos Vara, investigador de los procesos cognitivos desde las neurociencias, en una disertación sobre los beneficios del olvido. “Creemos que nuestra vida sería más fácil y mejor si tuviéramos más capacidad para retener información.

Sin embargo, cada vez hay más científicos que defienden que deberíamos considerar los procesos de olvido como algo necesario y complementario a los de recordar, pues el correcto equilibrio entre ambos es lo que nos dota de una buena memoria”, señala. Los investigadores Blake Richards y Ronald Davis proponen que deberíamos considerar la memoria como un equilibrio entre la persistencia y la desaparición del conocimiento.

Deberíamos ver la memoria como un conjunto de patrones y datos que constantemente se va actualizando mediante la incorporación de nuevos elementos y la eliminación de otros no necesarios. El hecho de no recordarlo todo no es un problema, como señala el filósofo y psicólogo William James, quien afirma que “recordarlo todo sería una enfermedad igual de incapacitante que olvidarlo todo. Para recordar debemos olvidar”.

“Deberíamos considerar los procesos de olvido como algo necesario”.

El filósofo y teólogo Carlos Cardona sostiene que no debemos concebir el olvido como algo que hay que erradicar, ya que el olvido no es una carencia, o una tara, sino una parte fundamental, junto al recordar, de los procesos de memoria. Existen diferentes mecanismos para olvidar. El más estudiado es el del olvido activo o intrínseco, que lleva a cabo el sistema nervioso de un modo constante, lo que contribuye a un buen funcionamiento de la memoria.

Esto nos ayuda a desengancharnos de traumas o situaciones complicadas de nuestro pasado, para que así podamos afrontar mejor el futuro, adaptándonos mejor a los retos que se nos puedan plantear. Cada día nuestro cerebro está siendo bombardeado con una cantidad ingente de información procedente de diferentes fuentes.

Esa información es un ruido que reduce la claridad de nuestros pensamientos y necesitamos hacer algo con ese flujo de información intranscendente. Olvidar ayuda a eliminarla. En algunas investigaciones recientes se afirma que olvidar es una actividad esencial que, además, complementa a la de recordar. Una no puede existir sin la otra. Se olvida lo superfluo, lo que realmente no precisamos, y así nuestro sistema nervioso nos abre a lo imprevisible.

Olvidar hace sitio a lo nuevo, a la innovación, y provoca que prioricemos lo importante de nuestras vidas y experiencias, aprovechando así el conocimiento que nos brinda. Todos hemos pasado por situaciones que nos hicieron felices, pero llega un momento en que la felicidad se trunca y origina malos recuerdos que no podemos borrar; solo queda la posibilidad de que nos duelan cada vez menos e incluso que, con el paso del tiempo, nos dejen de doler.

Para lograrlo es preciso relativizar lo ocurrido, darle un nuevo valor a los sentimientos heridos e integrarlos en nuestra historia vital. La base de ese proceso es la comprensión empática, que fue explicada por el psicólogo estadounidense Carl Rogers como la capacidad de ver las cosas como el otro las ve, poniéndose en los zapatos del otro.

A ello debe unirse aprender a perdonar. Tenemos la oportunidad de trabajar las malas experiencias del pasado y no dejar que ellas sean las que tomen el control sobre nosotros. Pero no solemos hacerlo: otorgamos a los recuerdos un poder que no tienen. Por eso conviene aclarar que somos más que recuerdos, somos quienes damos significado a nuestra memoria.

Esa actitud la podemos aplicar, por ejemplo, a posibles ofensas recibidas en la familia. Se ha dicho que los matrimonios con “mala memoria” (sin lista de agravios) suelen ser matrimonios felices. Lo que sirve para la paz en una historia familiar es aplicable también, de algún modo, a la historia de un país. 

Universidad de Navarra
Seguir leyendo

COLUMNAS

Un compromiso renovado con el futuro de Guatemala

Publicado

-

CONJUVE
www.conjuve.gob.gt

El Consejo Nacional de la Juventud (Conjuve) se embarca en un nuevo capítulo, comprometido con el empoderamiento de los jóvenes y su participación activa en la construcción del futuro de Guatemala. Como entidad asesora de la Presidencia, nuestro objetivo es claro: transformar vidas e impulsar el desarrollo, consolidándonos como líderes en la definición de estrategias y políticas juveniles.

Los desafíos son notables, pero también emocionantes. Nos enfrentamos a la tarea fundamental de fortalecer nuestras bases internas, evaluando objetivamente nuestra estructura y funcionamiento. A través de un diagnóstico del personal, identificaremos áreas de mejora y optimizaremos nuestros recursos para maximizar nuestro impacto en los más de 6 millones de jóvenes guatemaltecos.

Esta semana, Conjuve presentó la planificación para los primeros 100 días de gobierno, en la cual se destaca el fortalecimiento institucional de la entidad para su mejor y óptimo funcionamiento, así como la implementación de una estrategia de comunicación social efectiva que será esencial para conectar con cada rincón del país y fomentar una participación activa.

¡Gracias por acompañarnos en este compromiso renovado con el futuro de nuestra nación!

Otro aspecto importante es mejorar las relaciones interinstitucionales a través de un diagnóstico situacional, identificaremos alianzas operativas en el ámbito nacional, departamental y municipal, priorizando la firma de convenios de colaboración para fortalecer el apoyo a las juventudes, así como el lanzamiento de un diplomado de liderazgo juvenil.

Una de las acciones más significativas es la aprobación de la Política Nacional de la Juventud, la cual es una herramienta que orienta a corto, mediano y largo plazo las líneas estratégicas de atención, trabajo e inversión del Estado en materia de juventud, para dotarlos de capacidades y oportunidades que lo acerquen al desarrollo integral, reduciendo la brecha de desigualdades sociales y económicas Marzo y abril marcan un período crucial para fortalecer la institución y avanzar hacia un futuro donde la juventud sea el motor de nuestro desarrollo.

Trabajaremos incansablemente por la transparencia, eficiencia y eficacia en todas las operaciones, asegurando que Conjuve sea un espacio abierto, inclusivo y respetuoso.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Europa y el mundo necesitan que Ucrania prevalezca

Publicado

-

Dmytro Kuleba
Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania
Josep Borrell
Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores
y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea.

El 24 de febrero de 2022, cuando Rusia introdujo cientos de miles de tropas en Ucrania, marcó el inicio de un gran terremoto geopolítico. Durante dos años, Europa ha vivido la cruda realidad de la mayor guerra de agresión del continente desde la Segunda Guerra Mundial, con atrocidades generalizadas y horripilantes. Lo que está haciendo Rusia es un ejemplo clásico de agresión imperial y colonial al estilo del siglo XIX.

Ucrania está soportando lo que muchos otros países han sufrido cruelmente en el pasado. Para Rusia, esta guerra nunca ha tenido que ver con la neutralidad de Ucrania, la ampliación de la OTAN, la protección de los rusoparlantes ni ningún otro pretexto inventado. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha afirmado en repetidas ocasiones que Ucrania no existe como nación y que la identidad ucraniana es artificial.

La guerra consiste únicamente en aniquilar un país independiente, conquistar tierras y restablecer el dominio sobre un pueblo que decidió ser dueño de su propio destino. La ambición imperial de Rusia es sin duda familiar para muchas naciones de todo el mundo que anteriormente estuvieron sometidas al dominio colonial y a la opresión. Las consecuencias de la agresión rusa contra Ucrania se han dejado sentir mucho más allá de Europa.

La guerra ha afectado a la seguridad alimentaria y a los precios de la energía, y ha ido acompañada de campañas masivas de desinformación y desestabilización política. Estas ondas de choque han sido verdaderamente globales. Putin está dando paso a un mundo cada vez más transaccional.

Esta fórmula es la única propuesta de paz seria que hay sobre la mesa, y pedimos a todos los países comprometidos con la paz que se unan a nosotros para ponerla en práctica.

Ha desplegado el Grupo Wagner en África, ha desestabilizado otros países mediante golpes de Estado y ha ejercido la coerción económica mediante la amenaza del hambre, ofreciendo grano que él mismo ha hecho escasear quemando sistemáticamente campos en Ucrania, atacando infraestructuras de almacenamiento y bloqueando importantes rutas marítimas de exportación. Así pues, la guerra y sus consecuencias afectan a todos los países. Si Rusia se impusiera, enviaría un mensaje muy peligroso de que “la fuerza da la razón”.

Todas las potencias agresivas del mundo se verían tentadas a seguir los pasos de Rusia. Si al final la agresión es rentable, ¿por qué no iban a actuar en consecuencia todos los que tienen reclamaciones territoriales contra sus vecinos? Por eso a muchos países asiáticos, africanos y latinoamericanos les interesa que Ucrania gane la guerra.

En última instancia, esta guerra no es de “Occidente contra el resto”. Apoyar a Ucrania no es ser “prooccidental”. Se trata de rechazar la guerra y el terror. Se trata de defender el principio de unas relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, y de apoyar el derecho de los ucranianos a la seguridad y la libertad.

Ucrania y la Unión Europea comparten una visión de las relaciones internacionales en el siglo XXI que es exactamente opuesta a la de la Rusia de Putin. Nuestra visión se basa en el derecho internacional, el respeto y el beneficio mutuo, en lugar de la coacción, el soborno y el miedo. Nadie tiene más interés que nosotros en poner fin rápidamente a esta guerra y devolver la paz a nuestro continente.

Para lograrlo, Ucrania ha propuesto una fórmula de paz de diez puntos que la UE apoya plenamente que no solo prevé el fin de las hostilidades, sino que también incluye propuestas para reforzar la seguridad alimentaria, la seguridad nuclear, la protección del medioambiente, la seguridad energética, la justicia internacional, los derechos humanos y el respeto de la Carta de las Naciones Unidas.

Esta fórmula es la única propuesta de paz sería que hay sobre la mesa, y pedimos a todos los países comprometidos con la paz que se unan a nosotros para ponerla en práctica. Ucrania está organizando actualmente en Suiza una Cumbre Mundial por la Paz, y la UE apoya activamente este proceso. Líderes de todo el mundo trabajarán para llegar a un acuerdo sobre una visión común de una paz justa en Ucrania basada en la Carta de las Naciones Unidas.

A continuación, se presentará a Rusia esta posición consolidada que representa a la mayoría mundial, sin dejarle otra opción que comprometerse de buena fe. Cuando la guerra entra en su tercer año, nuestro mensaje es de resistencia frente a la agresión y el terror. No podemos permitir y no permitiremos que se recompense la agresión en el siglo XXI; por el contrario, nos movilizaremos contra ella. La única manera de lograr una paz justa es redoblar el apoyo a Ucrania.

La UE ha hecho exactamente eso en los últimos meses, y está dispuesta a aumentar aún más la ayuda en 2024. Nuestro objetivo común es garantizar que Ucrania pueda cambiar el curso de la guerra a su favor para que pueda alcanzarse una paz justa lo antes posible. El apoyo del mundo es crucial para lograr este resultado. A todos nos interesa que se respete el derecho internacional y que la cooperación sea la máxima prioridad. No debe haber un retorno al oscuro pasado de la agresión militar, el imperialismo y el colonialismo, ni en Europa ni en ninguna otra región. Copyright de Project Syndicate.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

La luz del estándar

Publicado

-

Frank Gálvez
Locutor y Periodista
[email protected]

Increíblemente, la mayoría de la gente nunca sabe o entiende exactamente qué es tener estándares. No solo se trata de la correspondencia entre durabilidad y calidad de los objetos materiales o de modelos estéticos, sino también en el concepto de los niveles que atesoramos reflejados en nuestras relaciones familiares, amorosas, laborales e incluso en nuestras amistades.

Los estándares sirven como principios rectores que dan forma a nuestras elecciones, comportamientos y, en última instancia, a la existencia misma. Son puntos de referencia que reflejan valores, aspiraciones y límites, que, aunque se puedan percibir como restrictivos, de hecho, son la piedra angular del crecimiento personal, ya que increíblemente olvidamos con frecuencia que siempre merecemos algo mejor.

Tener normas en la vida cultiva el respeto por uno mismo. Cuando nos adherimos a estándares, creamos una base sólida para el desarrollo y la resiliencia frente a los desafíos. Si nos fijamos altas expectativas, vamos más allá de nuestra zona de confort y nos esforzaremos por mejorar continuamente, fomentando el crecimiento propio. Esto nos motiva a buscar la excelencia y alcanzar el máximo potencial, pues al aspirar a la grandeza, inspiramos a otros y contribuimos positivamente a la sociedad.

“El desafío máximo es superar los elevados estándares que tú mismo te has impuesto” (Dimple Kapadia).

Paralelamente nos sirve como filtro para las interacciones diarias. Instaurar límites y expectativas nos protege de la toxicidad y la manipulación; toda relación saludable se basa en el respeto, la confianza y la empatía mutuas, que solo prosperan cuando ambas partes mantienen pautas similares. Por el contrario, comprometer nuestros estándares a menudo genera insatisfacción y rencor, desgastando las relaciones cercanas.

En conclusión, tener estándares en la vida es fundamental para la realización del ser humano. Sin embargo, es esencial lograr un equilibrio al establecerlos. Es crucial ser flexibles y compasivos con nosotros mismos, reconociendo que el crecimiento es un viaje marcado tanto por éxitos como por reveses. Al definir valores y límites, junto a un esfuerzo honesto por alcanzar la excelencia, creamos un mapa con destino al éxito.

A medida que navegamos por los desafíos y oportunidades de la vida, nuestros estándares sirven como faro, iluminando el camino hacia una existencia auténtica y con propósito. Como dijo la chef británica April Bloomfield: “Todavía me preocupa poder ser mejor. De ahí vienen los estándares, del no conformarse. El miedo a no ser lo suficientemente bueno te impulsa siempre”.

Frank Gálvez
Seguir leyendo

Directorio

  • Dirección General: Carlos Morales Monzón
  • Coordinación de Redacción: Katheryn Ibarra
  • Editores: Jose Pelico, Erick Campos y Carlos Ajanel
  • Editora Web: Magaly Alvarado
  • Webmaster: Juan Pablo Ortiz
  • Deportes: Max Pérez

más temas

©2024 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.