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COLUMNAS

Pacientes con obesidad padecen Covid-19 más grave (II)

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Clínica Universidad de Navarra

Según advierte el Dr. Landecho, la obesidad en sí misma y sus consecuencias (especialmente la diabetes tipo 2) son los factores que aumentan el riesgo de desarrollar Covid grave y, una vez contraída la infección, eleva las posibilidades de morir. De ahí que los pacientes con obesidad intervenidos mediante cirugía bariátrica y que, como consecuencia, dejan de tener obesidad, “tienen mejor pronóstico que los pacientes con obesidad que continúan teniendo esta enfermedad”.

El especialista asegura, en este sentido, que la cirugía bariátrica corrige la obesidad y su patología asociada, como es la diabetes: “Resuelve las enfermedades asociadas, no solo en términos de pronóstico cardiovascular, de cáncer o de calidad de vida. 

La obesidad produce una alteración de la respuesta inmune, que se corrige también mediante la cirugía bariátrica”. El artículo señala que la repercusión inmediata de la pandemia por Covid-19 ha implicado mayor sedentarismo, además de un retraso en la asistencia clínica general. Por este motivo, los autores consideran que, “estamos llegando tarde a las complicaciones de la obesidad, lo que eleva el riesgo sumado al mayor sedentarismo provocado por el confinamiento. Y con la dificultad añadida de que el paciente se acostumbra a ser mucho más sedentario que antes”. 

El artículo señala que la repercusión inmediata de la pandemia por Covid-19 ha implicado mayor sedentarismo.

Ese cambio en el estilo de vida (advierten) tiene impacto directo en el aumento de la mortalidad en pacientes con obesidad y en el crecimiento de la mortalidad, debida a un retraso en los diagnósticos o en los tratamientos de las enfermedades, un retraso en el manejo de la propia obesidad. “La mortalidad derivada del cambio de hábitos de vida durante el confinamiento hace que aumente el rango de obesidad y se dificulte más el tratamiento de la enfermedad”, destaca del Dr. Landecho.

De ahí la reflexión: “Va a ser más importante que nunca concienciarnos de que la obesidad es una enfermedad y de que es importante estar mentalizado de la importancia de tratarla del modo correcto, porque puede que las consecuencias solo hayamos empezado a verlas”, concluyen.

Universidad de Navarra
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COLUMNAS

El papel del maestro

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Sebastián Toledo

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El Día del Maestro se conmemora en Gua-temala el 25 de junio de cada año, fecha que se adopta en homenaje a la profesora María Chinchilla, quien perdió la vida en una manifestación magisterial en el contexto de la Revolución de 1944.

Mediante este acto, se rinde justo reconocimiento a una labor de fundamental trascendencia en la vida de todo ser humano, ya que el maestro es un agente de cambio, que contribuye determinantemente con la educación y transformación de los distintos grupos sociales.

Toda persona recuerda a sus maestros por diferentes motivos, porque le dieron algún consejo en el momento oportuno, le compartió un pan cuando no tenía nada que comer o porque tuvieron la paciencia suficiente para enseñarle a leer y a escribir. Por lo que, además de la función de docente, algo muy propio de su quehacer, es un ser que se convierte en padre, madre, consejero, cuidador y hasta enfermero de sus alumnos.

Además de la función de docente, es un ser que se convierte en padre, madre, consejero, cuidador y hasta enfermero de sus alumnos.

Todo maestro/a cumple una función muy especial en nuestra vida; sin embargo, hay quienes abrazan esta profesión con mayor convicción. Muchos dejan a su familia para llevar la enseñanza a las áreas rurales; otros renuncian a mejores oportunidades de trabajo para dedicarse a la actividad escolar, porque disfrutan compartir y servir a sus alumnos. Son educadores que trascienden y marcan el futuro de cientos de seres humanos.

Pero merece destacarse la labor de los educadores de niños y niñas con discapacidad, porque además de los conocimientos que requiere una buena docencia, deben poner en juego su máxima capacidad creativa, paciencia y comprensión, ya que por la condición de discapacidad y por la falta de materiales apropiados, no todos los alumnos en esta situación tienen las posibilidades de aprender al mismo ritmo que los demás.

Así también, existen maestros/as con discapacidad que han tomado la decisión de ejercer la docencia, quienes deben superar una serie de dificultades para realizar su labor de enseñanza con eficiencia. Enfrentar y anteponerse a las barreras del entorno físico para cumplir a cabalidad con su función docente, captar el apoyo de sus alumnos y compañeros de trabajo, son situaciones que van mucho más allá de la vocación de un maestro. Por esto y múltiples razones, merecen un fraternal reconocimiento en este Día del Maestro.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

En Guate, ¡hay talento!

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Marly Leonzo de Armas
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Naranja mecánica, en 1974 estos dos términos distinguieron a la selección de futbol de Holanda, comandada por el entrenador Rinus Michels, para destacar la precisión de su estilo de juego y el color vibrante de su uniforme.

Aunque la columna no está enfocada en el deporte, la alusión me parece apropiada para poder hablar de la creciente necesidad de activar el engranaje que fomente la cultura y la creatividad en el país: la economía naranja.

La economía naranja es aquella que centra sus esfuerzos en promover la industria creativa, creación de contenido y todas las actividades que transforman el conocimiento en un bien o servicio. Este es el lugar de artistas (plásticos, músicos y actores) creativos, generadores de contenido, fotógrafos, blogueros, cineastas, diseñadores, escritores, creadores de videojuegos, incluso los generadores de los memes.

Los chapines tenemos esa chispa creativa que se puede impulsar a través de la economía naranja

Esta economía debe su nombre a los atributos del tono cromático que está asociado a la juventud, el atrevimiento y la diversión. Tal como pueden ser todas las manifestaciones de cultura que nos permitan posicionarnos externamente. Imagina que las mejores editoriales, las productoras cinematográficas, los creadores de videojuegos o los estudios de moda o de fotografía del mundo entero pongan sus ojos en el talento chapín.

Durante la pandemia, el talento y la creatividad mantuvieron a muchos de pie: esa chispa de ofrecer artes para rr. ss., improvisar un estudio fotográfico para proveer sesiones de fotos, editar videos o generar contenido son actividades que dieron vida a grandes emprendimientos.

Claro, es necesario que ese conjunto de ideas se formalice y se agrupe para que atraiga fuentes de empleo. No basta con tener una buena idea y guardarla para que nadie se la robe, al contrario, es necesario unirse a quienes tienen ideas similares para que juntos llamen la atención. Aquí cobra sentido lo que Michael Jordan expresó: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”.

La economía naranja ya brinda oportunidades concretas de desarrollo. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reportó que Guatemala, en 2011, exportó US $13.2 millones y generó 731 mil plazas de trabajo de manera directa e indirecta. Nada mal ¿verdad?

Es el momento para hacer equipo y buscar los mecanismos que activen todo el engranaje necesario para que pronto el Estado se involucre y dé continuidad a las iniciativas que ya se impulsan desde la Comisión de la Economía Naranja de Agexport.

La necesidad exige preparación formal para que todas las personas talentosas estén listas para sacarle el jugo a la naranja y sean las primeras en levantar la mano en el instante que Guatemala se dé a conocer como un país exportador de talento e ideas.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

El cristianismo y el estudio contemporáneo

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Mariano Crespo Director académico del Máster en Cristianismo y Cultura Contemporánea

Mucho se ha escrito sobre las relaciones entre el cristianismo y la cultura contemporánea. En gran medida, lo que ahí está en juego es, además de la cuestión de la relación entre fe y razón, la posibilidad misma de ofrecer una respuesta racional a las preguntas sobre la vida y la muerte, sobre Dios y la eternidad, sobre, en definitiva, las cuestiones fundamentales de la existencia humana.

¿Tienen sentido las respuestas a estas preguntas o son tan solo expresiones de meras preferencias subjetivas y, por consiguiente, carentes de pretensión de verdad? ¿Puede el cristianismo contribuir a responder a estas o, por el contrario, este ha de ser mantenido dentro de los límites de la subjetividad individual?

La fe tiene que relacionarse necesariamente con la razón.

No son pocos los que dudan de que estas cuestiones puedan ser consideradas por la razón, ya que se piensa que no son susceptibles de un tratamiento científico. Las únicas proposiciones sobre las que se podría predicar la verdad o la falsedad serían las de la ciencia natural.

Ciertamente, si se cuestiona el papel de la razón para plantear y responder a estas preguntas, parece difícil pensar que la fe pueda aportar su visión de estas. Ante esta situación caben, dicho en términos muy generales, dos opciones: o bien un rechazo de plano de las convicciones de nuestra época mediante una crítica negativa de las mismas o bien un estudio de la cultura contemporánea desde su interior reconociendo los evidentes elementos positivos que esta tiene y emprendiendo un diálogo entre ella y el cristianismo.

Es justamente este espíritu paulino de examinarlo todo y quedarse con lo bueno el que me animó como profesor a abordar la relación entre la cultura contemporánea y el cristianismo. Tradicionalmente, la Universidad ha sido y es el entorno multidisciplinar por excelencia.

Los académicos somos conscientes de que la realidad tiene muchas dimensiones y que sería un error pensar que esta se reduce a la dimensión que puede ser estudiada por la racionalidad científica. Ello tiene que ver con la clave del diálogo entre fe y razón, a saber, la percepción de la estructura inteligible de la realidad.

En este contexto, para entender el mundo de hoy es necesario profundizar en las claves históricas y sociales con el fin de discernir cuáles son los elementos centrales del diálogo entre la cosmovisión científica y la religión en el siglo XXI, el modo en el que el pensamiento contemporáneo aborda la cuestión de la trascendencia, así como la relación entre la búsqueda de sentido en las artes y la literatura contemporáneas.

Estudiar la relación entre el cristianismo y la cultura contemporánea nos invita a poner el foco en el estudio de las principales cuestiones que configuran el mundo actual: el pensamiento, las artes, la ciencia y, por supuesto, también la religión. Para entender la estrecha relación que existe entre el cristianismo y nuestra cultura se requiere un enfoque interdisciplinar que permita desarrollar una comprensión unitaria de la realidad.

Conviene abordar, a través de un diálogo circular entre fe y razón, los temas más acuciantes, analizándolos conjuntamente desde los saberes humanísticos como desde la teología. Es precisamente en este contexto de la percepción de la estructura inteligible de la realidad donde se plantea la cuestión, esencial para el cristianismo y para la cultura contemporánea, de la verdad. En la medida en que fe y razón se refieren a esta estructura, ambas son complementarias. Su cooperación puede hacer plena justicia a la realidad que se les presenta. En este sentido, la fe tiene que relacionarse necesariamente con la razón.

Universidad de Navarra
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