Nuevo impulso para la paz

Con el objetivo de dar un nuevo impulso a los Acuerdos de Paz y convertirlos en una prioridad en las acciones de todas las instituciones civiles y estatales durante los próximos 10 años, el Organismo Ejecutivo presentó ayer la Agenda Política de la Paz 2017-2026, Compromisos por cumplir, la cual se enfoca en aquellas cláusulas que muestran rezagos.

A los 20 años de la suscripción del entendido, Guatemala aún presenta una problemática social cuya solución no será posible hasta que todos los sectores se pongan de acuerdo para edificar el país que pretendemos dejar a nuestros hijos, y alcanzar una “reconciliación real”, según palabras del vicepresidente Jafeth Cabrera.

De esa cuenta, es urgente que los guatemaltecos hagamos un esfuerzo para establecer un diálogo nacional que permita encontrar un rumbo consensuado entre todas y todos. Pero ello implica la madurez política para debatir, pero también para ceder,
negociar y centrarse en aquello que nos une, y desechar lo que nos divide.

En ese sentido, los organismos del Estado tienen una responsabilidad esencial, la cual debe ponerse de manifiesto en la voluntad por emprender transformaciones en un sistema que no ha logrado responder a las demandas de toda la población, y ha
favorecido la exclusión y la desigualdad.

Haber dejado atrás una etapa largamente dolorosa, que durante 36 años desgarró al país y destruyó la cohesión social, significa romper todas las cadenas ideológicas que no permiten alcanzar una verdadera paz y gobernabilidad, pues esta lucha de criterios solo continúa agudizando los flagelos nacionales, ya que con esta se desatienden las causas estructurales que los originan.

Por estos motivos, la Secretaría de la Paz hizo un estudio detallado que establece el grado de observancia del pacto firmado en 1996, para hacer los ajustes necesarios en la erradicación de los obstáculos que no nos dejan avanzar.

De esa forma, la administración del presidente Jimmy Morales ha retomado con seriedad un tema que fue abandonado por gobiernos anteriores o fue aprovechado con fines ilícitos. Para no volver al pasado es necesario asumir que vivimos en un país multicultural y con diversidad de formas de pensar, que pueden convertirse en nuestra mayor fortaleza si canalizamos todo nuestro esfuerzo en una meta común.

Redacción DCA