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COLUMNA DE HOY

Nieve, esmog y tacos

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Hace muy poco tuvimos una secuencia de eventos especialmente usuales e inusuales. Después de la tormenta blanca, vimos calles y plazas nevadas como no sucedía hace décadas. Poco nos quedó del aire limpio y las bocanadas de frío prístino. Muy rápido los cielos azules se engrosaron con un gris irritante, y las colas de autos, buses, y camiones llenaron las calles de lentitud. A la mágica nevazón le siguieron apagones prolongados, el esmog y los tacos de siempre. ¿Podremos superar las incapacidades de nuestras ciudades de enfrentar desastres climáticos, contaminar menos el aire y permitir una mejor movilidad?

En una era en la cual se habla mucho de smart cities, hay grupos organizados, se arman conferencias y congresos, y se bombardea con marketing, debemos preguntarnos cuán smart son nuestras ciudades; si de verdad podrán llegar a serlo y, si supusiéramos que sí, qué implicaría ello. Estas preguntas han sido respondidas de dos formas.

Por un lado, el Estado ha adoptado la hipótesis de que incorporando infraestructuras con mayores capacidades tecnológicas se pueden enfrentar de modo más exitoso los eventos y comportamientos impredecibles. Por otra parte, dichas empresas han asumido la hipótesis de que el usuario puede tomar diversas opciones y ser más racional en el uso de recursos de la ciudad. Sin embargo, lentamente ha surgido una respuesta alternativa que se basa en el concepto de autonomía. Específicamente, en la autonomía energética. Una teja solar reemplazará a la hojalata con captación de energía solar sin tener que agregar los típicos paneles. Una batería doméstica almacenará energía para el gasto de la casa. Y el auto eléctrico, que también se cargará en casa, reemplazará a los 4×4 sin contaminar el aire.   La reconversión de la ciudad será una revolución, tanto para la gobernanza como para el mercado. Empresas como Tesla han marcado trayectorias que en el mediano plazo serán factibles y masificadas, instalando la percepción de que es posible transformar el modo de construir la ciudad y su capacidad, tanto de responder a eventualidades, como también de ser sustentables. El futuro de nuestros entornos será, no solo diferente en su aspecto físico, sin cables en las calles y con autos silenciosos que se manejan solos, sino que también implicará una nueva relación de lo público, las infraestructuras energéticas y las asociaciones privadas. Así podremos disfrutar de las nevadas, aire limpio y movilidad.

Redacción DCA
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COLUMNA DE HOY

Vamos bien; mañana, mejor

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Daniel Loewe
Facultad de Artes Liberales

“Estamos mejor que hace dos años”. La afirmación del presidente de Chile ha sido alimento para innumerables comentarios.

Ella es desconcertante cuando el Estado (de un país con un ingreso per cápita ajustado de 24 mil dólares (!)) es incapaz de cumplir con su deber correlativo al derecho más básico a la educación de miles de niños hoy sin cupo en ninguna escuela; en que tantas personas buscan infructuosamente trabajo; y la delincuencia y crimen organizado campean.

Pero tiene una cierta lógica: siendo el adjetivo comparativo de “bueno”, “mejor” adquiere sentido mediante comparaciones. Así que, si se escoge un umbral de comparación bajo, se puede estar mejor y simultáneamente muy mal.

El paciente terminal puede estar mejor que el día anterior y morir al día siguiente. Además, si lo que se compara son conjuntos de elementos disímiles con ponderación indeterminada, cualquier resultado es posible.

El optimismo es una disposición importante en la vida.

Que muchos de los que hoy ocupan posiciones de poder sean parcialmente responsables de que el umbral de comparación sea tan malo, dificulta aceptar el mérito reclamado.

Pero como sea, supongo que no hay que entender la aserción rigurosamente, sino que como una invitación a, generosamente, mirar el vaso medio lleno, como el propio presidente sostuvo.

Indudablemente el optimismo es una disposición importante en la vida y muchas veces también un bien escaso. Se echa tanto en falta que se ha desarrollado toda una industria de autoayuda que comercia con sus variaciones (desde la ataraxia estoica, al piensa positivo, pasando por las ondas thetas de la meditación) para cubrir una demanda insaciable (y es que la anima el deseo que, a diferencia de la necesidad, es infinito).

Pero el optimismo no es siempre una disposición apropiada. Al menos no al evaluar algunas realidades. De hecho, los pacientes que evalúan con mayor precisión su estado de salud objetivo, ese que se decreta mediante exámenes y médicos, son los pesimistas (lamento darle esa mala noticia).

Suponiendo honestidad, capacidad de análisis, y que no hay autoengaño, el “estamos mejor” presidencial expresa quizás una pretensión ingenua e infundada que ha hecho carrera en una generación criada bajo interpretaciones voluntaristas y erradas (que han proliferado en algunas facultades universitarias y programas de coaching) de la teoría de actos de Searle: que el lenguaje genera realidades.

Es correcto (ahora con Austin) que con las palabras hacemos cosas. Si, dadas ciertas condiciones, digo “sí, quiero”, cambio mi estado civil. Pero de ello no se sigue que cambiando voluntaristamente las palabras que empleamos modifiquemos la realidad.

Colaborador DCA
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Eliminar el cáncer cervicouterino

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Jarbas Barbosa,
Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Gracias a las estrategias para ampliar la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), combinadas con pruebas de detección de VPH innovadoras y tratamiento temprano, el cáncer cervicouterino podría convertirse en el primero del mundo en ser eliminado.

Esta semana, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se reunirá en Cartagena, Colombia, con gobiernos, donantes y la sociedad civil para celebrar el Foro mundial para la eliminación del cáncer cervicouterino.

El cáncer cervicouterino, causado por la infección persistente con cepas de alto riesgo del VPH, es una de las principales causas de muerte relacionada con el cáncer en mujeres de América Latina y el Caribe. Cada año se diagnostican más de 63 mil casos y se pierden 33 mil vidas.

El camino hacia la eliminación es ambicioso pero claro: vacunar al 90 por ciento de las niñas antes de los 15 años; brindar pruebas de detección del VPH al 70 por ciento de las mujeres antes de los 35 años, y de nuevo antes de los 45; y tratar al 90 por ciento de las mujeres con lesiones precancerosas y cáncer.

Vacunar contra el VPH y usar pruebas innovadoras podría salvar 30 mil vidas al año.

En cuanto a la vacunación, 48 de los 51 países y territorios de las Américas ya han incorporado la vacuna contra el VPH en sus calendarios nacionales, aunque con avances desiguales. Vacunar contra el VPH y usar pruebas innovadoras podría salvar 30 mil vidas al año.

Si bien la pandemia del Covid-19 ha influido en esto, el alto costo de las vacunas, la falta de acceso a los servicios de inmunización y la insuficiente vacunación en las escuelas, han obstaculizado la expansión de la cobertura de la vacunación contra el VPH en la región.

Las dudas sobre la vacunación también siguen afectando las tasas de inmunización. Desarrollada al comienzo de la era de las redes sociales, la vacuna contra el VPH fue blanco del movimiento antivacunas, que la relacionó erróneamente con la esterilidad y el inicio precoz de la actividad sexual. Aunque son totalmente infundadas, estas acusaciones han llevado a que muchas niñas perdieran la oportunidad de recibir esta herramienta que salva vidas.

Para enfrentar estos desafíos y mejorar la cobertura, la OPS recomienda la implementación de vacunas de dosis única. Además, los países deben reforzar las estrategias de distribución y colaborar con los ministerios de Educación para fomentar la vacunación escolar.

Es crucial realizar campañas que aborden las inquietudes de las comunidades locales y promuevan la vacuna contra el VPH como una herramienta esencial en la prevención del cáncer cervicouterino.

Respecto a las pruebas, la OPS recomienda la transición del Papanicolaou a las pruebas biomoleculares de detección de VPH, que pueden identificar a más mujeres en riesgo de este cáncer.

Las nuevas pruebas de VPH también posibilitan que las mujeres se tomen ellas mismas la muestra mediante un hisopo vaginal, que puede realizarse en cualquier lugar, incluso en el hogar, eliminando barreras culturales y de acceso que pueden limitar la detección.

Las vacunas y pruebas de detección del VPH de alta calidad están disponibles para su adquisición a través de los mecanismos de compra conjunta de la OPS, los Fondos Rotatorios Regionales, que siguen trabajando con los productores para abogar por mejores precios para la región. El desarrollo regional de estas pruebas y vacunas también podría repercutir positivamente en la asequibilidad.

A medida que se expande el tamizaje, también deben hacerlo los servicios para tratar a las mujeres con VPH de alto riesgo y lesiones precancerosas. Un tratamiento sencillo y eficaz en la atención primaria es la mejor manera de garantizar el acceso para quienes tienen mayor riesgo.

La región de las Américas ha sido durante mucho tiempo un líder mundial en la eliminación de enfermedades infecciosas. Con compromiso y esfuerzo, también podemos eliminar exitosamente el cáncer cervicouterino.

Colaborador DCA
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La empresa como líder social

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Ángel Sevil
Profesor Investigador, Facultad de Economía y Negocios

La empresa es la institución que más aporta al crecimiento económico y prosperidad de una sociedad. Según datos recientes, en Chile el sector privado emplea a más del 68 por ciento de la fuerza laboral, mientras que en países como Estados Unidos es superior al 84 por ciento.

Las empresas no solo generan empleo y satisfacen las necesidades y deseos de los consumidores, sino que también generan ingresos fiscales que permiten financiar servicios públicos y programas sociales. Sin embargo, el rol esperado de la empresa en la sociedad va más allá de contribuir únicamente dentro del espectro acotado al alcance de los bienes y servicios que provee. La empresa, como parte fundamental del tejido social, puede y debe tomar un papel más activo liderando el cambio de forma proactiva. Por su capacidad de acción e innovación, así como por su ubicuidad y alcance, la empresa tiene la gran oportunidad de desempeñar el rol de líder social.

El concepto de la empresa como líder social no es nuevo. Peter Drucker, reconocido como el padre de la gestión de empresas moderna, en su obra de 1954 The practice of Management ya ponía de relieve la importancia de las funciones no económicas de la empresa en la sociedad. Drucker entregaba dos conceptos fundamentales: el primero, la consideración que deben tener las empresas de todas las partes interesadas, más conocidas como stakeholders: desde trabajadores, clientes, proveedores, hasta comunidades y la propia naturaleza. El segundo, el concepto de la empresa como ciudadano corporativo responsable.

La empresa como líder social debe mirar al resto de la sociedad como un ciudadano más.

¿Cómo pueden entonces las empresas erigirse en líderes sociales? Representando las mejores cualidades esperadas en un ciudadano modelo. Por un lado, adoptando prácticas empresariales sostenibles en el largo plazo desde el punto de vista social y medioambiental, llegando a ser empresas regenerativas, esto es, que no solo mitiguen los efectos negativos que puedan causar en la sociedad y en el medioambiente, sino que generen un impacto positivo en su entorno, asumiendo un papel activo en la solución de problemas. Por otro lado, aquellas organizaciones que se comprometen a actuar de manera íntegra y transparente, respetando los principios éticos y cumpliendo con las regulaciones, se destacan como líderes sociales que promueven el bienestar y la equidad en la sociedad.

En resumen, la empresa como líder social debe mirar al resto de la sociedad como un ciudadano más, donde las personas y organizaciones dejen de tener únicamente un rol funcional (cliente, consumidor, proveedor, etc.), para pasar a ser objetivos de empatía. El liderazgo social empresarial no solo genera beneficios para la comunidad, sino que también fortalece la reputación y el valor de las propias organizaciones. Es un camino que cada vez más empresas en Chile están eligiendo recorrer, demostrando que el éxito empresarial y el bienestar social no son objetivos opuestos, sino que pueden y deben ir de la mano.

Universidad del Desarrollo
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