Entre los 20 países que ratificaron el tratado está Guatemala.
El 30 de septiembre entró en vigencia el Tratado de Marrakech, instrumento que persigue la producción, distribución e intercambio de textos en formatos accesibles a personas con discapacidad visual, sordociegas y otras con movilidad reducida, acontecimiento que se dio, después de que 20 países ratificaran e hicieran el depósito de tan valiosa herramienta ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y, con ello, dar un paso importante para el acceso de millones de habitantes del mundo a la lectura, derecho que se ha restringido a lo largo de la historia por diversas circunstancias.
De los 20 Estados que ratificaron este Tratado, el 50 por ciento son países latinoamericanos, entre los que se encuentra Guatemala, recibieron la vigencia del instrumento con actos especiales para visibilizar el hecho, ya que como indica la Unión Latinoamericana de Ciegos en sus comunicados, a partir del 30 de septiembre se rompen los candados de millones de textos para estar al alcance de las personas ciegas.
Muchos países con mejores recursos, ahora ya no tendrán ninguna dificultad para compartir con las demás naciones textos en diferentes formatos (Braille, audio, con letra aumentada de tamaño), lo que significará una contribución fundamental para la formación académico-escolar y cultura general de las personas con discapacidad visual, sordociegas y otras con movilidad reducida, quienes han enfrentado dificultades para su participación en centros de estudio.
No obstante a los esfuerzos que se hacen para el acceso de las personas con discapacidad al texto impreso, se estima que en la actualidad no se logra superar el 2 por ciento de estos en formatos y medios accesibles en el mundo, porcentaje que es mucho más reducido en América Latina y en Guatemala no supera los 4 mil títulos, situación que hace verdaderamente difícil la formación académica de millones de habitantes, los que ahora contarán con este importante recurso.
El esfuerzo por la transcripción de textos a formatos accesibles en Guatemala, se inició en los años 70 con la impresión en sistema Braille y en los años 80 con la producción en audio, un proyecto denominado Libro Hablado, modalidad que significó un valioso apoyo para los estudiantes ciegos y de baja visión, que vendrá a revolucionar con la vigencia del Tratado de Marrakech, ya que pondrá al alcance de estos recursos para el desarrollo de sus competencias.
Tanto el CONADI como las organizaciones e instituciones vinculadas a la promoción de los derechos de los sectores beneficiados por el tratado, gradualmente se han venido apropiando de los fines y objetivos del tema, especialmente el movimiento de personas ciegas, que espera para los próximos meses las reformas a la Ley de Derechos de Autor, una acción que debe darse en el Congreso de la República, para que el Tratado de Marrakech pueda ser una realidad en el país.











Deja un comentario