La casa de Jorge Mario Martínez Muñoz queda rumbo a San Miguel Dueñas, al sur del casco urbano de Antigua Guatemala. En el patio del caserón-taller-estudio-museo que habita, hace guardia un gigantesco sabino o ahuehuete centenario, el ciprés sagrado declarado árbol nacional de México. Nos atendió rodeados de textos en diversos idiomas, entre clásicos de disciplinas sociales y de la literatura.
Apenas iniciada su carrera se dio cuenta de que la antropología de los libros “no servía para nada”, que lo que se hacía en realidad “era antropología aplicada, que solo era útil para justificar las ejecuciones presupuestarias de algunas instituciones”. Al saldar su pénsum se fue a recorrer veredas por el mundo. De ahí que su mochila de viaje esté llena de aprendizajes y reflexiones recogidas en el universo de la cultura oral.
Narrativas vivas
Desde el principio, Martínez se interesó en el patrimonio cultural universal, llamando especialmente su atención las escuelas rusas de folclor. Asimismo se inclinó por la crítica y la teoría literaria, así como en el estudio de las narrativas indígenas; es decir, la “narrativa viva”, como él la llama. Señala que mientras estudiaba fuera, “tal vez por nostalgia”, se aproximó a la obra de Miguel Ángel Asturias, del que le interesó Hombres de maíz, especialmente por las dificultades que plantea su lectura. “Es una obra difícil de entender”, manifiesta.
“Uno de los hallazgos de aquellos años fue la comprensión de que había que entender la literatura, no la antropología”, apunta, y fue ahí donde se puso a estudiar la literatura, empezando precisamente por Hombres de maíz. A su juicio, la novela representativa del premio nobel guatemalteco es esta, la que considera una obra cómica, humorística, que por estructura y estilo está en deuda con la novela picaresca, con el Quijote, con la comedia callejera y el retablo de títeres.
Piensa que alrededor de este libro hay “mucha bisutería conceptual, mucho cliché, como el que quiere ver una dramatización coral de las luchas campesinas”. Igualmente descalifica lo del realismo mágico como noción explicativa de la obra de Asturias y de otros de sus contemporáneos. “Lo del realismo mágico se ha convertido en una etiqueta de supermercado”, resalta.
A propósito de esas ideas preconcebidas que oscurecen la comprensión de una obra, el investigador llama la atención sobre que los personajes más desarrollados de esta novela sinfónica no son campesinos ni propietarios de tierra: Goyo Yic es limosnero, y el Coyote es empleado de correos. En este sentido, para él, los personajes de Hombres de maíz no son representativos de una supuesta novela social “reivindicativista” que muchos comentaristas quieren ver en Asturias.
Martínez entiende la crítica en general, y la literaria en particular, como función de la conciencia. “La crítica para mí no es una profesión”, aclara al tiempo de añadir: “No es algo que haya decidido de antemano. El azar jugó un papel ahí. En el 78, un amigo me llamó para informarme que habían rechazado mi solicitud de ingreso en el Partido Guatemalteco del Trabajo, y creo que como premio de consolación me dijo que había un libro muy publicitado de Carlos Guzmán Bockler llamado Colonialismo y revolución, y quería que yo lo leyera y aportara una visión crítica de este. Disfruté mucho la tarea que el camarada me encomendó y, con lujo de fuerza, desmonté, para los usos que al interesado convinieran, la argumentación artificiosa del libro en cuestión…”.
En cuanto a los intelectuales guatemaltecos, Martínez dice que estos “son el tuerto en el país de los ciegos, pues se benefician de la ignorancia. En lugar de estudiar la obra se rinde culto a los muertos”, sentencia.
Perfil
Jorge Mario Martínez Muñoz es egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus investigaciones se basan especialmente en la mitología de transmisión oral. Su tesis académica se denomina Morfología e historia de un relato chinanteco. Cuenta con estudios en literatura, uno de sus fuertes, el cual fue inspirado en la obra Hombres de Maíz, de Miguel Ángel Asturias. Gran parte de su formación la realizó en el país vecino, y se ha interesado en el patrimonio cultural de países de Europa, especialmente Rusia.











Deja un comentario