El ritmo inflacionario, a noviembre, es el segundo más bajo en 13 años al situarse en 1.73%, solo superado por el año pasado, que fue de 1.70% en el mismo período y la proyección de cierre para 2025 es que llegue a 1.75%, debajo del límite inferior del rango meta establecido por la Junta Monetaria (JM), entre 3 y 5%.
El presidente de la JM y del Banco de Guatemala (Banguat), Alvaro González Ricci, explicó que al considerar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) por arriba del potencial de país (3.5%) y una inflación baja y estable, “es lo mejor de mundo”.
Para 2026 las autoridades estiman que el nivel inflacionario podría ubicarse en torno al 3.5%, que ya es un valor cercano al punto medio de la meta, que es 4%, añadió.
González Ricci resaltó que otras naciones aún tienen problemas con el aumento de precios y por ello elevan aún su tasa de política monetaria, lo cual en Guatemala ocurre por el contrario, pues se ha reducido en tres ocasiones 25 puntos básicos cada vez, y esto lo que genera es mayor dinamismo en el incremento del PIB.
Según la Evaluación de la Política Monetaria, Cambiaria y Crediticia a noviembre de 2025, uno de los elementos importantes en el comportamiento de la inflación es el abaratamiento del precio del petróleo, lo que se refleja en el transporte de mercancías.
Factores que influyen
Pedro Prado, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), explicó que la variación se ve afectada por muchos indicadores, incluidos los externos, entre ellos persistentes conflictos geopolíticos, por lo que consideró que va a crecer un poco el ritmo inflacionario.
Las expectativas que plantea un panel de expertos consultados por el Banguat refieren la visión a 12, 24 y 36 meses, que podría situarse en 3.00, 3.30 y 3.42%, respectivamente, cada vez más cercano al valor medio del rango meta (vea gráfica: Perspectiva positiva).
David Casasola, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), refirió que “lo ideal es que los precios sean estables, lo cual significa que el valor del dinero no se modifique demasiado. Para un país como Guatemala, una inflación baja es ideal, pues significa que los guatemaltecos pueden tener acceso a los mismos bienes y servicios con la misma cantidad de quetzales”.
Sin embargo, en algunos casos, una inflación muy baja durante mucho tiempo, e incluso negativa (deflación), puede ser un reflejo de un estancamiento económico, como el caso de Japón, subrayó el analista.











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