Luis Assardo
Periodista e investigador
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Actualmente es común encontrarse comentarios o escuchar en conversaciones que la inteligencia artificial (IA) es el final de alguna profesión. Esas visiones apocalípticas solo confirman que aún existe mucho desconocimiento sobre el tema. Si bien es cierto que habrá profesiones que se verán afectadas, no implica que desaparezcan. Las capacidades humanas no se pueden sustituir.
En general, este avance generará un cambio de paradigmas sobre tareas repetitivas y las profesiones que tienen muchas de ellas. Ya se nota en tareas concretas. Un abogado no deja de estudiar leyes, pero revisa jurisprudencia con asistentes que resumen documentos. Un diseñador no abandona el criterio visual, pero prueba variaciones en minutos. Un periodista no delega la verificación, pero usa IA para ordenar entrevistas. En contabilidad, programación, mercadeo, atención al cliente y educación, la IA entra por la puerta menos glamorosa: la del trabajo repetitivo.
Eso no significa que todo sea ganancia. La OCDE estimó que cerca del 27 % de los empleos en sus países miembros está en ocupaciones con alto riesgo de automatización. La OIT insiste en una idea clave: la IA generativa tiende más a transformar tareas que a borrar ocupaciones completas, aunque el impacto será desigual. Y el Foro Económico Mundial proyecta que, hacia 2030, cambiará alrededor del 39 % de las habilidades requeridas. Dicho en simple: no basta con “usar ChatGPT”; habrá que aprender a trabajar con sistemas que escriben y clasifican.
La IA ya está cambiando nuestros empleos. La decisión importante es si seguiremos modas.
La parte positiva es que esta transición abre espacio para mejores trabajos. La IA puede quitar peso a labores mecánicas y permitir que pequeñas empresas hagan cosas que antes requerían equipos grandes: analizar clientes, crear prototipos, producir contenido o automatizar soporte.
Pero no conviene romantizar. Si las empresas usan IA solo para recortar personal, vigilar empleados o bajar salarios, las cosas no necesariamente van a mejorar. El reto es rediseñar puestos, capacitar equipos y proteger datos, derechos y criterios humanos, no solo reemplazar personas por máquinas. Microsoft y LinkedIn reportaron que 75 % de los trabajadores del conocimiento ya usa IA en 2024. Muchos lo hacen sin reglas claras y eso es lo que hay que mejorar.
La visión “humano versus máquina” no aporta. En cambio conceptualizar “humano supervisando máquina y corrigiendo sus errores” es un camino más beneficioso para todos. La IA ya está cambiando nuestros empleos. La decisión importante es si seguiremos modas o desarrollaremos una estrategia seria.











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