Guatemala y el Ché

En el 73 Aniversario de la Revolución Guatemalteca, recordamos a un personaje latinoamericano universal que viviera en

Guatemala, al final de esa época: Ernesto Ché Guevara de la Serna, médico argentino, uno de los rostros más reconocidos en el mundo gracias a la fotografía “Guerrillero Heróico” de Alberto Korda, pero sobre todo, uno de los ideólogos y comandante de la Revolución Cubana.

El Ché Guevara vino en 1954 atraído por los ideales de la Revolución Guatemalteca, 6 meses antes de la intervención de los EE. UU. en nuestro país, donde se puso en marcha una Reforma Agraria, que devino en el derrocamiento del gobierno de Árbenz. Pero ya desde antes se sintió atraído, testimonio es una carta de 1953 en la que dijo: “En Guatemala me perfeccionaré y lograré lo que me falta para ser un auténtico revolucionario”.

Se dice que aquí empezó a llamársele popularmente Ché y permaneció 9 meses en total, antes de irse a México, a reencontrarse con exiliados cubanos que conoció aquí.  El libro Ché, Sueño Rebelde narra que en la semana del derrocamiento del presidente Árbenz, el embajador argentino (en realidad encargado de negocios, Nicasio Juan Sánchez Toranzo) se desplazó a la pensión que hospedaba al Ché para refugiarlo en la Embajada, “pues había un argentino en una lista de agitadores que iban a ser fusilados” y el argentino era el Ché, quien después rechazó la repatriación y se fue a México. También se señala que el gobierno nacionalista de Juan Domingo Perón era uno de los pocos que respaldaba al presidente Árbenz, por lo cual, la misión diplomática se había convertido en refugio de varios asilados moncadistas.

La experiencia del Ché durante los meses vividos en la última etapa de la Revolución en Guatemala se convirtieron en lecciones aprendidas, fundamentales en su formación, organización y consolidación de su pensamiento revolucionario, que lo acompañarían hasta su muerte, 13 años después, como héroe y mártir, el 9 octubre 1967, a los 39 años en Bolivia. Convirtiéndose, a partir de entonces, en símbolo de la lucha revolucionaria mundial.

En el imponente monumento y memorial dedicado al Ché Guevara en Santa Clara, a 275 kilómetros de La Habana, descansan los restos de Ernesto Guevara, llevados allí tras 30 años en que permanecieron desaparecidos. En uno de los laterales del majestuoso monumento hay una placa que dice: “Estaba en aquellos momentos en Guatemala, la Guatemala de Árbenz. Entonces me di cuenta de una cosa fundamental, para ser médico revolucionario o para ser revolucionario, lo primero que hay que tener es revolución”.

Sirvan estas cortas líneas, a 50 años de su desaparición física, para recordar la estancia del Ché Guevara en Guatemala, país que lo acogió en su juventud. Flores sobre su tumba.

Sara Solís