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COLUMNAS

En el marco del Día de las Personas con Síndrome de Down

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Consejo Editorial Conadi

En diciembre del 2011, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 21 de marzo como el Día Mundial del Síndrome de Down, con el propósito de generar una mayor conciencia sobre esta condición, reconocer la valía y las valiosas contribuciones de las personas con discapacidad intelectual en la sociedad. Asimismo, resaltar la importancia de su autonomía, en particular la libertad de tomar sus propias decisiones.

El Síndrome de Down es una condición genética, caracterizada por la unión de 3 cromosomas en el par 2, donde debería existir solo 2, condición que se manifiesta en uno de cada 600 nacimientos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Guatemala, se estima que más de 25 mil guatemaltecos viven con Síndrome de Down, población que es parte de las 250 mil personas con discapacidad intelectual, según la Encuesta Nacional de Discapacidad de 2016.

Entre las principales barreras que afronta una persona con estas características se encuentran: dificultad para acceder al sistema educativo regular, reducidos proyectos de inclusión laboral y la denegación de su capacidad jurídica para tomar decisiones sobre su vida, entre otros desafíos, según la región en la que vive, género, edad, posición económica, entre otras variables.

En Guatemala, se estima que más de 25 mil guatemaltecos viven con Síndrome de Down.

El Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (Conadi) cuenta con cinco organizaciones adscritas, que desarrollan programas de educación especial y terapias de apoyo como: terapia de lenguaje, terapia física, las cuales pertenecen al subsector de Organismos e Instituciones que Prestan Atención Directa a las Personas con Discapacidad, siendo estas: Fundación Vida Plena, en Retalhuleu; Asociación de Padres de Familia y Amigos de la Escuela de Educación Especial, en Cobán; Asociación Guatemalteca para el Síndrome de Down, en Mixco; Fundación Fases, Margarita Tejada, Instituto Neurológico de Guatemala. También, pertenece al Conadi, la Asociación Amor Síndrome de Down, Zacapa, que integra el subsector de Padres, Madres y Familiares de Personas con Discapacidad. 

En este día marco se promueven diversos lemas para visibilizar a esta población, a lo que se suma la práctica de utilizar medias de colores, reconocida como símbolo del Día Mundial del Síndrome de Down.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Estrés hídrico

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Leonel Guerra Saravia
[email protected]

En Guatemala sus habitantes están alarmados por problemas actuales. Nuestro país es rico en capital natural debido a su gran diversidad de ecosistemas, especies y material genético. El país le debe esta herencia a su ubicación latitudinal, historia biogeográfica, variaciones fisiográficas y diversidad cultural ancestral.

Los problemas sociales en el lugar de trabajo incluyen estrés ocupacional, robo, acoso sexual, desigualdad salarial, desigualdad de género, desigualdad racial, disparidades en la atención médica y muchos más.

Los resultados generales de la encuesta en cuanto al principal problema del país fueron: 11.3 por ciento desempleo y falta de oportunidades de trabajo; 35.4 por ciento alto costo de la vida; 23.3 por ciento inseguridad, asaltos, delincuencia y extorsiones; 16.8 por ciento corrupción y enriquecimiento ilícito. Entre los problemas que obstaculizan el crecimiento económico están la alta tasa de criminalidad, analfabetismo y los bajos niveles de educación, y un mercado de capitales inadecuado y subdesarrollado.
También, se encuentran la falta de infraestructura, particularmente en los sectores de transporte, y electricidad.

Guatemala es un país multicultural, donde conviven cuatro grandes culturas.

Las causas estructurales y socioeconómicas de la pobreza en Guatemala son complejas y tienen sus raíces en problemas profundos como la escasez de fondos públicos para fines sociales, educación y salud, la discriminación que sufren las poblaciones indígenas o la dependencia económica del exterior. Pero Guatemala es un país multicultural, donde conviven cuatro grandes culturas, cada una con su idioma, costumbres, comidas, vestimenta y tradiciones que las hacen únicas.

Estas cuatro culturas son la maya, xinca, garífuna y ladina, y dentro de las mismas también existen subdivisiones. De acuerdo con el Índice de Fragilidad Estatal, en 2019 Guatemala se ubicó en la segunda posición con más altos niveles de fragilidad de América Latina.

El país enfrenta varios problemas relacionados con el acceso y la calidad del agua entre las cuales resaltan la dificultad para acceder a agua potable en áreas rurales, la contaminación de los recursos por culpa de la agricultura y la minería, y la falta de infraestructura para la gestión de aguas residuales.

El agua contaminada y el saneamiento deficiente contribuyen a la transmisión de enfermedades como el cólera, otras enfermedades diarreicas, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. La acelerada urbanización, el incremento en las actividades agrícolas, el uso de fertilizantes y plaguicidas, la degradación del suelo, las altas concentraciones de población y la deficiente eliminación de desechos afectan la disponibilidad de los recursos de agua dulce.

En economía la escasez es causada por varios factores que se clasifican en dos categorías: el incremento de demanda. la disminución o agotamiento de fuentes y/o recursos. Se habla de estrés hídrico cuando la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad.

Colaborador DCA
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Protejamos la biodiversidad

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Hivy Ortiz Chour, Oficial de Mejor Medioambiente. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para América Latina y el Caribe. 

Pese a los avances tecnológicos del mundo actual, como seres humanos siempre dependeremos de ecosistemas saludables para conseguir agua, alimentos, medicamentos, ropa, combustible, refugio y energía, entre otros.Los ecosistemas saludables son fundamentales para mantener sistemas agrícolas, forestales, acuícolas, ganaderos y de producción de alimentos, así como para combatir el cambio climático, reducir el riesgo de pandemias y proteger los medios de vida.

La falta de protección de la biodiversidad, especialmente cuando se promueven prácticas agrícolas que ignoran el entorno natural, pone en riesgo nuestro bienestar y futuro.

La celebración del Día Internacional de la Biodiversidad Biológica de este año hace un llamado especial a cada uno de nosotros a Ser parte del plan. De esta forma, se busca motivar a gobiernos, pueblos indígenas, comunidades locales, ONG, legisladores, empresas y ciudadanos a colaborar activamente en la implementación del Plan de Biodiversidad aprobado en la COP15, compartiendo sus aportes y comprometiéndose con la causa. Cada uno tiene un papel esencial y puede contribuir al éxito del plan. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha recibido el mandato del Convenio sobre la Diversidad Biológica para integrar criterios de uso y conservación de la biodiversidad en los sistemas productivos. Esto significa que los sistemas agrícolas deben ser analizados de manera integral, considerando suelos, agua, organismos vivos, corredores biológicos y polinizadores, todos esenciales para lograr sistemas productivos eficientes y que generen bienestar a las comunidades. 

La biodiversidad es esencial para la vida en nuestro planeta, es esencial para un Mejor Medioambiente.

La FAO debe velar por estos aspectos, y los ministros de Agricultura en la última Conferencia Regional, destacaron la importancia de promover una agricultura más sostenible y resiliente.

Ciertamente, este tema será central en la COP16 de Biodiversidad, que comenzará el 21 de octubre en Cali, Colombia. En la instancia, los 196 países participantes deberán comprometerse con las 23 metas del Marco Mundial de Kunming-Montreal, firmado hace dos años en Canadá, para restaurar
ecosistemas. 

La FAO viene impulsando una sólida agenda de trabajo en la promoción de prácticas productivas sostenibles en diversas regiones. En Guatemala, se están recuperando tierras boscosas y gestionando bosques naturales, en Brasil, el proyecto Redeser impulsa manejos agroforestales sostenibles para conservar la biodiversidad y mejorar los medios de vida locales. En Chile, el proyecto +Bosques se centra en la restauración considerando la biodiversidad nativa, reduciendo emisiones y recuperando paisajes. 

En Honduras, se avanza en la creación de un corredor biológico que conecta áreas protegidas, facilitando el movimiento de la vida silvestre y promoviendo la conservación. En Paraguay, el pueblo indígena Ava Guaraní, con el apoyo de la FAO, planta árboles de yerba mate para preservar su tradición y proteger el medio ambiente.

En Perú, la FAO lidera proyectos de manejo sostenible y restauración de bosques secos en la costa norte, además de iniciativas en los bosques amazónicos. En Venezuela, el proyecto Conservación y uso sustentable de la diversidad biológica cuenca río Caroní busca fortalecer capacidades para el uso sostenible del paisaje.

La FAO también impulsa la cooperación técnica en áreas protegidas y la creación de redes para abordar desafíos comunes en la región, como la salud forestal y las especies invasoras; entre otras varias iniciativas.

Preservar, recuperar y usar la biodiversidad de forma sostenible es una tarea monumental que requiere el compromiso de todos los sectores: gobiernos, sociedad civil y sector privado deben unirse para garantizar un futuro sostenible para nuestro planeta.

Es momento de pasar del acuerdo a la acción, para asegurar un mundo más saludable y próspero para las generaciones venideras. Un Mejor Medioambiente es clave para una Mejor Producción, una Mejor Nutrición y Una Vida Mejor, sin dejar a nadie atrás.

Colaborador DCA
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Wheelwright y el emprendimiento (II)

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Gonzalo Andrés Serrano

Facultad de Artes Liberales

Las páginas de El Mercurio de Valparaíso, registraron el recibimiento con tres balas de salva que tuvieron al momento de su arribo al puerto el 16 de octubre de 1840. Varias lanchas, decía el diario, salieron a su encuentro, muchas de ellas llenas de curiosos que querían ver de cerca a esos buques que se movían sin remos ni velas. Era tan inédito este invento, que el gobernador de Cobija confundió el humo y emitió un parte informando que había visto un buque quemándose y que mandó en su ayuda a unos remeros, pero que fue imposible alcanzarlos. Terminaba la nota encomendando a Dios a las “víctimas”.

La República de Buenos Aires, destacó: “Vimos por la primera vez al señor Wheelwright en Valparaíso el día que entraron a aquel puerto en medio del asombro y entusiasmo de 4 mil almas que desde la cúspide de los cerros, que circundaban la bahía, hasta el borde de la plaza, presenciaban la entrada de los primeros dos vapores (…) El señor Wheelwright, desde la toldilla del vapor Chile, saludaba, sombrero en mano, a aquella delirante concurrencia”

A Wheelwright nada le resultó fácil, pero tampoco imposible. 

La empresa del estadounidense no solo implicó conseguir los recursos, sino además los permisos, concesiones, traer lo busques y, después, obtener carbón para abastecerlos y generar un circuito en torno a ellos. Todo esto, sin un peso del Estado.

Digo esto a propósito de que el gobierno ha sido noticia por cientos de proyectos que están detenidos por falta de permisos que impiden la acción de los privados y que mantiene congelada la inversión de millones de dólares. A Wheelwright nada le resultó fácil, pero tampoco imposible. Luego de los vapores, vino el carbón, los ferrocarriles, la electricidad, etc.

Sería interesante hacer el ejercicio de cuánto se habría demorado el estadounidense en llevar a cabo su empresa en el Chile del siglo XXI. Un emprendimiento que no solo lo favoreció a él, sino a miles de personas que se beneficiaron con sus éxitos, tal como quedó demostrado al revisar su historia y el desarrollo de Valparaíso en el siglo XIX.

Colaborador DCA
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