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OPINIÓN

El etiquetado de alimentos despierta polémica (y II)

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Paganini sostiene que estos cambios cuentan con el aval del Ministerio de Salud y que, aunque están dispuestos a reunirse con organizaciones médicas y con parlamentarios, para él “ya es un tema cerrado” y es momento de fiscalizar. Aunque más adelante habría más exigencias, de momento no está estipulado cuándo se volverían a analizar los niveles. Los cambios sorprendieron a los integrantes de la Comisión de Salud del Parlamento y, por ello, hubo un pedido a las autoridades para que asistan a explicar las razones.

Al respecto, la diputada del Partido Colorado Nibia Reisch cuenta que no tenían ningún tipo de información y, lo que más le llamó la atención es que viniera desde el Ministerio de Industria, porque “tiene repercusión sobre la salud de la población”.

Uruguay tiene un problema grave.

Si bien coincide con el etiquetado, para la diputada -que además es licenciada en Nutrición- tiene que haber un “abordaje multifactorial” sobre la alimentación, para que la población esté más informada. En tanto, la diputada del FA Cristina Lustemberg enfatiza que este proceso empezó en 2016, para dar respuesta a “un problema grave” que tiene el país vinculado a la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles, que representan “ el 80% de la morbimortalidad”. Lustemberg sostiene que Uruguay tiene un problema grave, que se ha trabajado con múltiples organizaciones sociales, médicas, ministerios e incluso con empresarios que ya mejoraron “de forma notable” sus productos. “Con esta nueva rotulación de este nuevo decreto, que encima se anuncia tres días antes de la implementación, también la industria va a tener que adecuarse. Entonces, ¿cuándo vamos a tener los ciudadanos garantías de que lo que consumimos está en un proceso de fiscalización?”, cuestiona.

Según la diputada, el etiquetado no es ir en contra de la industria, sino a favor de la salud pública, y por ello quiere tener las respuestas técnicas de estas variaciones. 

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Fodigua y el presidente Giammattei

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Juan Everardo Chuc Xum
[email protected]

Fodigua es el Fondo de Desarrollo Indígena Guatemalteco, creado con Acuerdo Gubernativo No.435-94 hace 28 años, su objetivo principal es promover acciones de desarrollo humano integral, investigación sociocultural, infraestructura, fortalecimiento institucional y organizacional, desarrollo de tecnologías de información con pertinencia cultural; acciones que contribuyan al ejercicio pleno de los derechos individuales y colectivos de la población indígena.

Según detractores y críticos de diferentes gobiernos, este mecanismo gubernamental no ha avanzado para el logro de sus objetivos institucionales, y es que transitar en un sistema político desequilibrado históricamente más el concurso del Consejo Directivo Nacional y Dirección Ejecutiva en la toma de decisiones han sido cruciales en la vida útil de este noble fondo.

En el acto inaugural en mención sobresale la voluntad política manifestada por el presidente de Guatemala Dr. Alejandro Giammattei.

El pasado 23 de agosto se inauguró la nueva sede de Fodigua después de 28 años de permanecer en el mismo lugar, este gesto me da la impresión y la esperanza que Fodigua pueda fortalecerse y desarrollarse efectivamente para contribuir en alcanzar el desarrollo nacional como se plantea en el plan K’atun y en la Política General del actual gobierno, en el acto inaugural en mención sobresale la voluntad política manifestada por el presidente de Guatemala
Dr. Alejandro Giammattei, al poner a disposición al Gabinete de Gobierno para hacer trabajo coordinado con Fodigua en función de las comunidades y los pueblos indígenas para que el “índice de desarrollo humano mejore en el interior del país se hace necesario el esfuerzo de todos de querer trabajar unidos y presupuestos del Estado se dirijan a las comunidades más abandonadas de nuestra Guatemala”, subrayó el mandatario.

Casi todos los presidentes de la república han ignorado el quehacer de Fodigua y otras instituciones pro indígenas de gobierno; por lo que este suceso marca la diferencia y ahora es el compromiso y la voluntad de las autoridades de Fodigua en dinamizar su administración para dejar huella de la buena y reencontrase con la naturaleza con que fuera fundada y en memoria de aquellos que lucharon por establecerla misma y para que Guatemala mejore en la atención a su diversidad cultural.

Colaborador DCA
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ARTES

Repollo o col

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Euda Morales

El repollo, verde o morado, tiene forma redonda, nutritivo, fácil de conseguir durante todo el año y versátil en la cocina para prepararlo en infinidad de recetas. Este vegetal pertenece a las crucíferas, la misma familia del brócoli, col de Bruselas, coliflor y colinabo. Sus hojas son redondeadas, ligeramente dulces.

Al seleccionar el repollo, se busca fresco, firme y pesado para su tamaño, con las hojas brillantes, de color intenso, sin manchas ni golpes. Se conserva bien dentro de una bolsa de plástico o envuelto en papel dentro de la refrigeradora para resguardar su frescura.
El repollo resulta más nutritivo cuando se consume crudo, aunque puede resultar fibroso y amargo.

Por lo tanto, si se utiliza en ensaladas, conviene pasarlo por agua caliente con unas gotas de vinagre o cocinarlo durante tres minutos, se apaga el fuego y se deja reposar durante treinta minutos; posteriormente, se pasa en agua fría y se escurre para que retenga su color verde. De esta manera, el repollo resultará más tierno y tendrá un sabor menos fuerte.

El repollo resulta más nutritivo cuando se consume crudo.

Se deben eliminar las hojas exteriores o decoloradas. Los métodos recomendados para cocinarlo son al vapor o con la menor cantidad de agua para preservar su vitamina C, soluble en agua y sensible al calor.

Se cocina para que pierda el amargor intenso que lo caracteriza, pero se debe de tener cuidado porque si se cocina demasiado aparece el fuerte aroma, porque sus compuestos de azufre se transforman en trisulfuros responsables de ese olor fétido del repollo recocido. Además, el repollo comienza a perder el color y sus propiedades nutritivas.

Se recomienda agregar comino o hinojo a la cocción para evitar la flatulencia. De manera que las hojas y el tallo se consumen crudos en ensalada o cocidos como parte de comidas completas o de guarniciones.

Algunas preparaciones características con repollo son, el sauerkraut o chucrut de repollo fermentado, cortado en tiras y salado, se cocina al vapor, braseada, salteada o hervida. Es una comida para estimular la digestión, funciona bien con los alimentos pesados.

Resulta salado, se sugiere que lo eviten las personas hipertensas o a quienes se les ha recomendado una dieta baja en sodio o sal.

También está el kimchi, tradicional de Corea, elaborado con repollo chino, es un alimento fermentado con sabor salado y picante. Otras preparaciones son el encurtido guatemalteco a base de repollo y remolacha o los envueltos de repollo con carne molida o vegetales, hervidos y servidos con salsa de tomate, ensalada de repollo y zanahoria o manzana con vinagreta o yogur o en guisos combinado con otros vegetales.


El color morado del repollo se debe al licopeno, un antioxidante, importante para la dieta. El repollo verde contiene la mayoría de nutrientes. Aporta vitamina C, folato, beta caroteno, hierro, ácido fólico y fibra. Las hojas exteriores de color verde intenso son una buena fuente de vitamina E. Las posibilidades de incluir el repollo son diversas según el gusto personal; siempre será apreciada en las comidas familiares.

Euda Morales
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COLUMNAS

Dios salve a la arquitectura

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Pablo Allard Serrano
Facultad de Arquitectura y Arte

Hace siglos que las monarquías dejaron de ser mecenas de las artes y la cultura, y aquellas que sobreviven evitan tomar posiciones políticas o ideológicas que los comprometan en la esfera pública.

Una llamativa excepción es la declarada afición (bordeando la obsesión) del nuevo rey Carlos III de Inglaterra con la arquitectura. Inspirado en el pensamiento de filósofos tradicionalistas como Roger Scruton y el urbanista León Krier, Carlos III ha sido un gran promotor y defensor de la arquitectura tradicional inglesa, al nivel de protagonizar intensas polémicas con los principales cultores de la vanguardia arquitectónica.

Todo empezó en 1984, cuando lanzó un duro discurso en la cena anual del Royal Institute of British Architects en que fustigó una propuesta para construir un moderno edificio que albergaría las nuevas salas de la National Gallery.

Si bien el proyecto era malo, en un Londres donde florecían movimientos como el High-Tech de manos de Richard Rogers y Norman Foster.

“Lo que proponen hacer es una especie de forúnculo monstruoso en la cara de un amigo muy querido y elegante”, sostuvo Carlos. Si bien el proyecto era malo, en un Londres donde florecían movimientos como el High-Tech de manos de Richard Rogers y Norman Foster, y las primeras especulaciones deconstructivistas de Zaha Hadid y Rem Koolhaas, muchos vieron en sus palabras una amenaza a las prácticas arquitectónicas de avanzada.

La guerra ya estaba declarada, y dos años después, el monarca fundó y financió el Instituto de Arquitectura del Príncipe de Gales, “para enseñar y demostrar en la práctica aquellos principios del diseño y la arquitectura tradicionales, que ponen a las personas y las comunidades en el centro del proceso”, institución que ha cambiado tres veces de nombre y que ha formado a cerca de 8 mil arquitectos y artesanos, pese a una serie de escándalos administrativos.

En paralelo, el monarca ideó lo que sería su principal legado: la ciudad modelo de Pondbury.

Ubicada en las afueras de Dorchester, y emplazada en terrenos de la corona, junto al urbanista Krier comenzaron a trazar un barrio que trataría de recuperar la forma urbana de las ciudades tradicionales y la arquitectura de los lenguajes clásicos británicos.

Para promover y validar su posición, en 1989 publica el libro Una visión de Gran Bretaña: mi mirada personal de la arquitectura, el cual no logra mayor impacto, mientras las obras de Pondbury avanzaron con relativo éxito inmobiliario. Krier era parte del movimiento “nuevo urbanismo” que, en respuesta a la ciudad funcional moderna, desde los 80 promovían la idea de volver a la ciudad tradicional, con preceptos que hoy hacen mucho sentido, como barrios más caminables, con mix de usos, densidades e integración social, pero adhiriendo a una estética del pasado.

Finalmente, Pondbury no pasó a los anales de la arquitectura. Más allá de su posición reaccionaria ante la arquitectura contemporánea, hay que destacar el compromiso y pasión del rey frente al tema, así como la relevancia que le ha dado a las formas de habitar y mediar entre el medioambiente natural y el construido.

Universidad del Desarrollo
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Gobierno de Guatemala

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