Entusiastas de la cultura y lo artístico, Jeanette Jiménez, Javier Zabala, Walter Barreda, Iván Bautista, Luis Ronaldo Parada y José Pech fundaron el Colectivo Cultural Pie de Lana, que ha luchado con todas sus fuerzas para subsistir y lograr el reconocimiento de las personas que creen en el arte, la cultura y la memoria.
El nombre del grupo nace de un personaje de la obra Historia de un Pepe, del escritor José Milla y Vidaurre. Se describen como una organización que busca transformar realidades a través de la cultura. Cada semana planifican para incidir entre su público que ya los reconoce. En las listas de apoyos institucionales aparecen poco, pero no claudican. Durante sus 15 años de existencia, muchas personas han aprendido en los conversatorios, talleres, festivales, recorridos y otras actividades.
Afirman que hay personas que pasan de largo por los lugares que en la historia de Guatemala han sido fundamentales. “El patrimonio cultural hay que conocerlo y preservarlo”, comenta Jiménez. Su trabajo es el resultado de formaciones impartidas en el Centro Cultural de España y otras entidades. Han recibido capacitaciones que les permiten estar a la altura de sus objetivos y que puedan transmitir al público.
Contribuir a recuperar los espacios públicos
La idea para la agrupación, como vecinos de las zonas 1 y 2, es que se pasen momentos agradables en el barrio. “Muchos se van a centros comerciales, cuando aquí tienen que conocer en parques, museos, iglesias, casas antiguas llenas de historias y centros culturales para ver exposiciones”, expresan. El objetivo es llevar a cabo actividades que contribuyan a la recuperación de los espacios públicos de los barrios antiguos del Centro Histórico”, enfatiza Zabala.
Fiesta cultural y musical
Cursos de poesía, visita a murales, paseos en tiempos de Cuaresma, Tour bohemio de verano, Tarde de títeres, Fiesta de los cuatro barrios, Lectura de poesía de Luis de Lión, Conversatorio sobre obras, Festival de Invierno, paseos de casas antiguas y de murales universitarios, Celebración en el Paseo Jocotenango, Cine fórum y Noche de Rock son algunos de los eventos programados por los que solo reciben el apoyo de la gente.
El Festival del 20 de octubre, sobre la Avenida de Los Árboles, es el más grande que organizan, para el cual requieren fondos para cubrir los gastos de toldos, sillas, escenario y más. Los miles de visitantes los apoyan de cierta forma, confiesan; sin embargo, el grupo se autogestiona y en su momento la cartera de Cultura ha contribuido con aportes. Agradecen el acompañamiento en algunas presentaciones del Ballet Moderno y Folklórico Nacional y el Ballet Nacional de Guatemala Christa Mertins.
Entre sus anécdotas recuerdan que un año se suspendió el festival por aviso de una tormenta, el día previo a la celebración; la sorpresa es que amaneció soleado, y se desarrolló. En otra ocasión, Jiménez rememora que presentaban el libro El martirio de una reina y la guerra de la vergüenza, de Marta González, dedicado a Miss Guatemala, Rogelia Cruz, líder asesinada; a esos conversatorios llega poca gente. “En un instante observé que se empezó a llenar la sala con las familias Castañeda De León, de Robín García (ambos asesinados por fuerzas militares) y referentes de este movimiento; no esperábamos que llegaran”, reconoce. “Ese acontecimiento marcó nuestra línea entre lo que hacemos y la memoria histórica que tejemos”, asevera la entrevistada.











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