Okja

El mensaje es que debemos ser consumidores responsables, tener criterio al momento de realizar nuestras compras.

Una fábula sobre la codicia capitalista que llega a la gran pantalla para hacer conciencia sobre la alimentación humana.

La película puede resultar algo exagerada para muchos, pero para otros despierta ese sentimiento emotivo a flor de piel.

Siendo amante de la carne  prefiero un tocino que una hoja de lechuga con vinagreta en mi plato.  “ojos que no ven, corazón que no siente”.

El problema en si no es que todos obligatoriamente nos volvamos vegetarianos o veganos para salvar al mundo, no resuelve el problema, ya que los animales serían de igual manera remplazados por grandes extensiones de
cultivos.

Lo que rescato de la película es eso, como amante de la carne, me hace sentir hipócrita,
porque compro la carne en la góndola del supermercado sin saber el proceso industrial o el tipo de tratamiento que recibió la vaca para estar en mi plato.

Y claro, la modernidad nos aleja a la mayoría a tener nuestra crianza de animales para consumo humano en nuestros patios.

Pero no es que de la noche a la mañana nos volvamos más exigentes solo porque sí. No, nada que ver, es que hay maneras de comportarse con ética y no quiero comer un animal que
haya sufrido maltrato y crueldad animal.

Para los amantes de la carne, el pastoreo libre es una alternativa y también las certificaciones que garantizan que el animal fue creado con las normas de compliance internacionales, y que, por ejemplo, no viene de un campo de masacre o exterminio masivo.

Hay otro dicho “Somos lo que comemos” y ciertamente, no existen regulaciones estrictas en los mataderos en Guatemala, ¿qué autoridad garantiza qué cosa en ese proceso? Me dejan más dudas que
respuestas.

Esto no quiere decir que me convertí en veggie lover, solo simplemente seré más exigente a la hora de consumir, lo que vuelve otra vez el concepto del consumidor
responsable.

Trato en mis compras no usar bolsas llevo la mía, trato de no comprar de más para no generar desperdicios de comida en casa, trato de balancear la dieta de proteínas con fibras, legumbres y otros.

Y lo más importante, consumir frutas y verduras del mercado, aunque la desventaja sea que la fruta o la verdura me dure  tan solo tres días, vale la pena apoyar a los
pequeños empresarios que
viven del sustento diario de sus ventas.

El mensaje es que debemos ser consumidores responsables, tener criterio al momento de realizar nuestras compras, esto no significa limitarnos, pero cada decisión que hacemos impacta al mundo, aúnque sea granito a granito, para convertirnos, en esa arena de playa.

Diana Herrera