Frank Gálvez
Locutor y Escritor
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Muchas veces nos ahogamos en el arrepentimiento. Nuestros errores nos persiguen, y el futuro parece un caos difícil de afrontar. Pero déjame decirte que tu peor enemigo no es el mundo, ni los demás, ni siquiera tus fiascos. Es la voz interior que te dice que estás acabado, que no hay vuelta atrás; pues la única persona que realmente puede destruirte eres tú mismo. La redención no se trata de borrar el pasado, sino de lo que harás desde ahora. Ningún pecado, ningún fracaso, ningún arrepentimiento está más allá de la redención si estás dispuesto a cambiar.
Has cometido errores, ¿y qué? Todos los cometemos. Marco Aurelio escribió: “Tienes poder sobre tu mente, no sobre los eventos externos. Date cuenta de esto y encontrarás fuerza”. Puede que no lo controles todo, pero sí puedes controlar tu respuesta. Tu ira y tu depresión quieren arrastrarte a un pozo donde ya nada importa. Pero no puedes permitirte ir allí. Si lo haces, perderás tus metas, tu futuro, todo.
La única manera de avanzar es enfocarte. No en el pasado ni en el miedo, sino en la acción. Fiódor Dostoievski dijo: “Cuanto más oscura la noche, más brillantes las estrellas.
”Soy lo que sobrevive de mí“ (Erik Erikson).
¡Cuanto más profundo el dolor, más cerca está Dios!”. Tus peores recuerdos no significan el final. Significan que tienes más razones para luchar. Acepta tus errores. Abraza el dolor. Luego, empieza a reconstruir, paso a paso. Deja de mirar la montaña que tienes por delante. Simplemente da el siguiente paso. Un pequeño progreso supera a la ausencia de progreso. Si sigues adelante, un día mirarás atrás y verás lo lejos que has llegado. Pero ese día no llegará si te rindes. Recuerda tu esencia.
No eres tus fracasos y no eres insalvable. Eres lo que harás a continuación. Así que lucha. Concéntrate. Sigue adelante. La única forma de permanecer perdido es si dejas de intentar ser encontrado. La redención no es un acto único, es un camino. Asume tu responsabilidad. Enmienda lo que puedas. Conviértete en la persona que tu yo del pasado no logró ser.











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