Convertidos en una atracción turística de actualidad, para propios y extraños, el atrio y el frontispicio de la iglesia de La Compañía de Jesús, erigida entre los años 1582 y 1626, fue una de las construcciones más modernas de la época, edificada por los primeros jesuitas en La Antigua Guatemala.
Sin embargo, en 1689 el terremoto de Santa Eulalia dejó la iglesia en ruinas, siendo reconstruida al año siguiente y finalizada ocho años después. Sin embargo, otros dos sismos, el de Santo Domingo y San Miguel, dejaron el edificio con severos daños.
Para el año 1751 es renovada la estructura y le agregan un tercer cuerpo de los campanarios para dar más peso, pero el sismo de Santa Marta la deja en ruinas y en el abandono. Luego, es usado por empresarios para el secado de café; después, como mercado municipal.

El terremoto de 1976 causa daños a toda la estructura y luego de algunos meses empiezan los trabajos para preservar la fachada. En 1990, comerciantes de artesanías se asientan en el atrio, pero dos años más tarde son trasladados a otro inmueble.
En la actualidad, con las instalaciones renovadas en su interior, es usado tras un convenio entre la municipalidad de La Antigua Guatemala y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, por medio de un usufructo. Fueron inaguradas por la reina de España doña Sofía, en 1997.












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