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OPINIÓN

Usureros

¿Controla la Superintendencia de Bancos a estas instituciones que se dedican a actividades altamente lucrativas?

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¿Controla la Superintendencia de Bancos a estas instituciones que se dedican a actividades altamente lucrativas?

En la carretera hacia El Salvador, a la altura del mirador de Vista Hermosa, una enorme valla publicitaria destaca un anuncio que ofrece préstamos rápidos sobre garantía prendaria, especialmente automóviles.

El anuncio tiene un discurso que atrae la atención de cualquier persona necesitada de resolver de inmediato una penuria económica.

Movido por la curiosidad, llamé al número telefónico que anuncia la valla, al otro lado de la línea responde una señorita (o señora) con tono muy cordial, quien pide los datos personales antes de dar la información solicitada: motivo de su llamada, teléfono, dirección, tipo de automóvil, marca, año, y demás información de su interés. Acto seguido, conecta a otra persona que da a conocer lo relacionado sobre los préstamos.

Aquí viene lo sorprendente. La persona indica las condiciones sobre las que prestan el dinero.

A quienes solicitan menos de 10 mil quetzales les cobran mensualmente 1 mil 800 quetzales de interés, o sea, el 18 por ciento, algo así como el 216 por ciento anual. A quienes solicitan más de 10 mil quetzales le cobran el 16 por ciento mensual, o sea, el 192 por ciento anual. El automóvil que se da en garantía prendaria es sometido a control mediante el sistema GPS, lo cual indica que usted será controlado las 24 horas del día.

Pregúntese lector, ¿es esto o no un interés leonino? ¿Es usura? La respuesta es obvia. ¿Controla la Superintendencia de Bancos a estas instituciones que se dedican a estas actividades altamente lucrativas? ¿Cuál es la ley que rige sus actividades económicas?

Tal pareciera que son grupos de personas que realizan sus operaciones al margen de cualquier normativa, pero que sin embargo, tienen dirección física donde se puede ejercer algún tipo de control por parte de las autoridades competentes, a efecto de garantizar que se rijan por cánones éticos y legalmente controlados.

Aclaro que no estoy en contra de la libertad empresarial; sin embargo, considero que toda actividad de este tipo debe evitar lesionar los intereses ciudadanos de quienes, por una u otra razón, se ven en la necesidad de enajenar sus bienes para resolver situaciones de emergencia económica. Lucrar con la necesidad humana es siempre un acto reñido con la ética y muchas veces con la ley.

El caso que sirve para ilustrar esta columna es solo un ejemplo de muchas empresas que se dedican a esquilmar a la ciudadanía arrebatándole literalmente sus bienes, mediante contratos leoninos y usureros que la mayoría de veces se encuentra con la imposibilidad de cumplir. Ahí está el caso de las tarjetas de crédito e incluso bancos cuyas tasas de interés son un asalto al bolsillo de los ciudadanos.

Quizá esta sea una voz en el desierto. Quizá pase desapercibida por las autoridades que deben velar por el correcto manejo de estas “empresas” usureras, en cuyas garras caen personas desesperadas por la asfixiante situación económica que padecen. A lo mejor surja de sus cenizas, un Chapulín Colorado que nos defienda con su astucia y sagacidad de antihéroe.


Carlos Interiano
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COLUMNAS

Conociendo sobre discapacidad múltiple

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Consejo Editorial Conadi

La Multidiscapacidad, definida como la amalgama de dos o más discapacidades sensoriales, físicas, intelectuales y/o psicosociales en una misma persona, va más allá de una simple suma de impedimentos.

Se caracteriza también por el nivel de desarrollo del individuo y sus posibilidades en términos funcionales, comunicativos, sociales y de aprendizaje, factores determinantes que delinean sus necesidades específicas.

Esto conlleva la necesidad de un amplio abanico de apoyos tanto en el ámbito de las habilidades adaptativas como en el desarrollo personal.

Los expertos sugieren una serie de recomendaciones.

Para quienes enfrentan la multidiscapacidad, las barreras sociales no solo representan obstáculos para su desenvolvimiento pleno y efectivo, sino que se rigen con desafíos que condicionan su vida diaria. Es fundamental comprender las complejidades y las consecuencias inherentes a cada una de las condiciones que presentan estas personas, las cuales abarcan aspectos tan fundamentales como la salud, la participación social, el aprendizaje y la afectividad.

A ello se suma el hecho de que, al igual que cualquier individuo, tienen necesidades básicas que deben ser satisfechas, como el amor, la seguridad, el estímulo y la oportunidad de explorar y aprender del mundo que les rodea. Para los familiares de personas con discapacidades múltiples, el camino puede resultar abrumador y desconcertante en ocasiones.

Por ello, los expertos sugieren una serie de recomendaciones para hacer frente a esta realidad: informarse exhaustivamente sobre las discapacidades que presenta el ser querido, buscar apoyo y orientación tanto de profesionales como de grupos familiares, desplegar todos los recursos disponibles para brindarles ayuda, e involucrar a cada miembro de la familia en sus procesos de aprendizaje y en su vida diaria, enfocándose en la personalidad única de la persona con discapacidad múltiple.

El Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (Conadi) insta a derribar el paradigma médico-rehabilitador y a fomentar el acceso a programas destinados a la inclusión social.

Estos programas, fundamentados en el bienestar de la sociedad y en el desarrollo económico, político, social y cultural, deben garantizar la protección integral de los derechos de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la vida social.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Los nuevos sofistas

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Gerardo Castillo Ceballos
Profesor de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra

La sofística está de nuevo vigente en una época en la que el relativismo ha vuelto con más fuerza e influencia social que en tiempo de Protágoras de Abderas y Gorgias.

El significado de ‘sofista’ ha evolucionado a lo largo de la historia. Comienza en la Antigua Grecia, con los expertos en retórica, considerados personas muy instruidas y guías en el uso de las palabras. La mayoría de los sofistas de la época clásica pecaban de relativismo.

Según esa doctrina, el conocimiento humano es incapaz de llegar a verdades absolutas y universales; la verdad es relativa y su fundamento estaría en cada sujeto que juzga (subjetivismo). Por ejemplo, lo que uno considera bello puede ser feo para otro.

Como reacción, surgieron los ‘amantes del saber’, en oposición a quienes se autodefinían como ‘sabios’. A partir de la filosofía de Sócrates y Platón, el término ‘sofista’ se consideró de forma peyorativa.

Platón se opone al relativismo de los sofistas y afirma que la verdad es única y susceptible de definición inequívoca. Se llega a ella a través del conocimiento de las ideas, mientras que para los sofistas es una cuestión de mera habilidad.

El arte de la persuasión hoy no suele estar al servicio de la verdad, sino de los intereses del orador. 

A partir de ese momento, se acusa a los sofistas de utilizar la retórica a su conveniencia, presentando argumentos o ideas que eran falsas, pero que, a través de premisas plausibles, convencían a muchos de ser verdad.

Pero, ¿quiénes son los sofistas de ahora?En buena parte, algunos ‘expertos’ o gurús de internet. Vivimos un nuevo esplendor de la sofística basado en el fácil acceso a toda clase de información.

En nuestra sociedad se ha separado el conocimiento, que emana de la investigación científica y filosófica, de los saberes populares comúnmente aceptados.

La sofística vuelve a estar vigente en una época en la que el relativismo ha vuelto con más fuerza e influencia social que en tiempo de Protágoras de Abderas y Gorgias.

Así lo atestiguan, por ejemplo, unas palabras del cardenal Ratzinger pronunciadas unos días antes de ser elegido Papa como Benedicto XVI: “Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja solo como medida última al propio yo y sus apetencias.

El relativismo imposibilita el diálogo para alcanzar una verdad común sobre la que construir la convivencia humana, el desarrollo como personas y como sociedad, e introduce una dictadura, la del propio yo y sus apetencias”.

En muchos debates actuales no se suele hablar de la verdad, sino de ‘mi verdad’ y de ‘tu verdad’. Unos versos de Antonio Machado son muy elocuentes: “¿Tu verdad? No, la Verdad; y ven conmigo a buscarla”. Coincido con Marta Luquero en que vivimos en la sociedad de los sofistas: hoy sobran sofistas y faltan filósofos; abundan los sofismas y escasean los axiomas.

Frente a principios de verdades incuestionables, predominan argumentos falsos que se hacen pasar por verdaderos.

El arte de la persuasión hoy no suele estar al servicio de la verdad, sino de los intereses del orador. Poco ha cambiado, solo los medios para hacer llegar los sofismas al pueblo.

La televisión e internet han sustituido al ágora. Los sofistas de ahora, como los de la antigua Grecia, simulan saber de todo; no buscan la verdad, sino la apariencia de saber, ya que lo importante es que la falacia parezca verdadera.

“Frente a principios de verdades incuestionables, predominan argumentos falsos que pretenden hacerse pasar por verdaderos”. Actualmente el “yo solo sé que no sé nada” ha quedado anulado. Se cree que sabemos de todo.

Los programas televisivos están ocupados algunas veces por pseudocientíficos y tertulianos omniscientes.

Me parece correcto invitar a un tertuliano que sea experto en un determinado tema; pero lo que no tiene sentido ni utilidad es invitar a uno que habla de todos los temas con ‘autoridad’. ¿Saben distinguir la mayoría de los oyentes o televidentes españoles entre el experto y el sofista? Creo que en muchos casos no.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Rusia-Ucrania: lo que sucede y lo que vendrá (II)

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Mathieu González

Facultad de Artes Liberales

Gracias a esta victoria estratégica, Ucrania ha obtenido importantes dividendos económicos para su maltrecha economía, privando a Rusia de uno de sus principales medios de presión hacia los países pobres.

En el aire, ambos contendientes continúan en una situación de empate. Pese a su superioridad numérica, Rusia no ha logrado obtener supremacía aérea.

Muestra de ello es que durante la batalla de Avdíivka perdió un poco más de una decena de aviones por utilizarlos de forma más arriesgada.

Más preocupante para Rusia resulta la pérdida de los A-50, ya que en este momento no tiene cómo remplazarlos. Por otro lado, Ucrania está a la espera de la llegada de los F-16, con la esperanza de poder romper este equilibrio.

Más preocupante para Rusia resulta la pérdida de los A-50, ya que en este momento no tiene cómo remplazarlos.

A nivel terrestre ha habido una serie de avances tácticos rusos, principalmente en torno a Avdíivka. Sin embargo, ninguno de estos ha sido estratégicamente importante, sino más bien victorias políticas para el régimen.

Por otro lado, la falta de municiones, principalmente de artillería, ha obligado al ejército ucraniano a retiradas parciales y a la pérdida de iniciativa ofensiva. Si bien las pérdidas rusas han sido importantes, tienen lugar a un ritmo sostenible durante por lo menos dos años más. 

Del lado ucraniano, las pérdidas hasta la fecha también son soportables, pero los problemas de los últimos meses se agudizarán si no reciben rápidamente un número suficiente de municiones.

Junto a esto, parece difícil pensar que Ucrania pueda lanzar operaciones militares ofensivas de envergadura, ya que no dispone de tropas suficientes para ello (el número de soldados necesario en operaciones ofensivas es, en promedio, cuatro veces mayor que lo que se requiere en la defensa).

Lo militarmente racional sería que ambos bandos aumenten sus tropas con una nueva movilización, pero los costos políticos de algo así pueden ser muy grandes, o incluso contraproducentes.

                  Continuará… 

Colaborador DCA
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