EFE
La Primera Sala de la Corte Suprema de Brasil condenó ayer a los acusados de ordenar, planificar y encubrir el asesinato de la concejala y activista de Río de Janeiro Marielle Franco, con penas de entre nueve y 76 años de cárcel.
Las dos condenas más altas, a 76 años y tres meses de prisión en régimen cerrado, fueron impuestas a João Chiquinho Brazão, quien fue diputado federal, y su hermano Domingos Brazão, consejero del Tribunal de Cuentas de Río, como “mandantes” del crimen “bárbaro” que acabó con la vida de la edil, en marzo de 2018.
Los cuatro magistrados de la sala dieron por probado que ambos políticos lideraron una organización criminal armada dedicada a negocios inmobiliarios ilegales en barrios humildes de la zona oeste de Río de Janeiro, y que decidieron sentenciar a muerte a Franco por su “combativa” actuación política contra esas prácticas ilícita.
Los dos hermanos fueron sentenciados por los delitos de “organización criminal armada, doble homicidio calificado y tentativa de homicidio”, ya que en el atentado murió el chofer de Franco, Anderson Gomes, y sobrevivió Fernanda Chaves, en la época asesora de la concejala.
A los otros tres imputados en la causa les aplicaron penas menores. Así, Ronald Paulo Alves, un expolicía militar, recibió una pena de 56 años de prisión por suministrar información “esencial”.











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