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Sincretismo religioso y diversidad cultural

Desde la Época Colonial hasta la actualidad las manifestaciones religiosas en el país determina costumbres

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Rilaj Maam o Maximón, es una de las deidades mayas que aún permanecen en Guatemala. La cofradía de la Santa Cruz, en Santiago Atitlán Sololá, al occidente de Ciudad de Guatemala, son quienes continúan con la tradición y el cuidado de la imagen, así como su cambio de hogar cada año. El Rilaj Maam guardián protector" del pueblo tz'utujil dada su condición de pueblo colonizado. El Gran Abuelo, como también se le conoce, recibe visitas de quienes tiene peticiones de salud, dinero, prosperidad y recibe ofrendas de agua ardiente y cigarrillos. En Santiago Atitlán la Semana Santa tiene sus particularidades. Lo maya se mezcla con lo cristiano por medio de Maximón o Rilaj Mam, como le llaman a esta deidad, y el Señor Sepultado, que en Viernes Santo salen juntos en una procesión. En la foto: Los cofrades rodean a Rilaj Maam a espera de la hora que puedan estar junto a la procesión de Jesús Sepultado.

¿Cómo se vive el sincretismo religioso en Guatemala?

La influencia europea y las creencias mayas que enlazaron dos culturas para fusionarse espiritualmente, que han persistido por siglos en el país, resultan en el sincretismo religioso. No fue un proceso uniforme ni impuesto, sino más bien una interacción compleja y a menudo conflictiva que se convirtió en una rica variedad de expresiones religiosas híbridas. En el interior de la república se practican ritos con deidades como Maximón o el Rey San Pascual, entre otros, junto a expresiones como las velas de colores, el olor a incienso, el aguardiente y los pétalos de flores.

La arqueóloga Yvonne Putzeys, de la Universidad de San Carlos. explica que el sincretismo religioso en Guatemala se viene enriqueciendo y creciendo desde la época colonial hasta nuestros días. Es una mezcla de elementos de la cultura prehispánica, la hermana maya descendientes que se fusionan con elementos traídos por los españoles. “En la práctica, las personas adquieren un matiz particular, ya que se unen y así aprovechan lo mejor de ambas partes”, comenta. La académica ejemplifica el caso de las alfombras que se construyen como arte efímero para el paso de las procesiones, y existen materiales como el aserrín, producto del resto del trabajo en madera traído por los españoles, que se tiñe de colores naturales, provenientes de la flora nativa de la nación. También son adornadas con flores propias de la época de la Cuaresma como las buganvilias, las jacarandas, los nazarenos, de varias tonalidades, que ayudan a recrear la la religiosidad; en este caso católica.

Escenas de la vida de Cristo representadas en la decoración de las andas, en procesiones, en la elaboración de huertos con productos de vegetales y frutos propios que se mezclan, tanto de tipo originario como los impuestos por los conquistadores.

También están las expresiones de la Pasión de Cristo, los llamados viacrucis que son parte de los actos de fe de la religión católica, pues vienen cargados con piezas de prehispánicas. “Como guatemaltecos, independientemente de si practicamos o no una religión, nos sentimos orgullosos de estos componentes que precisamente pueden ser como identificadores de la cultura guatemalteca”, mencionó Putzeys. De acuerdo con un estudio de la Facultado Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), el sincretismo religioso que se crea tiene una diversidad de vertientes porque aunque una de ellas se institucionaliza alrededor de las cofradías, existen otras que su expresión no es institucionalizada. “La época prehispánica como un primer momento fundacional y que a lo largo de miles de años crea una religión estructurada, institucionalizada y compleja que entra en choque y se desestructura con la invasión castellana”, cita.

Severo Martínez, en La Patria del Criollo, se refiere a la religiosidad indígena en tiempos de la colonia, durante la cual los indígenas aún mantenían la tradición prehispánica, pero presentándose ya con características católicas cristianas. Las diferentes manifestaciones de fe que para el español y el criollo eran “paganas”, para los mayas resultaban la forma de seguir las prácticas de credo sincréticas, se resisten a aceptar la conversión total cristiana.

El antropólogo guatemalteco Carlos Navarrete apunta: “Sabemos que el proyecto evangelizador de la Colonia, tomó en muchos de los casos, una base antigua (maya) sobre la que se desarrolló. El sincretismo consistió en suplir las antiguas costumbres y creencias por prácticas cristianas que fueron encajadas y que buscaban compartir similitudes con estas, de forma que fuese más fácil de asimilar por parte de los indígenas. Esquipulas era parte de un circuito que desde antes de la invasión española era reconocido por el constante movimiento comercial que mantenía y por sus peregrinaciones, como forma de movilizar productos de un lugar a otro entre diferentes culturas. La religión al estar vinculada con el comercio era parte de estas peregrinaciones, prueba de ello son los más de 150 sitios arqueológicos o centros ceremoniales construidos sobre la cuenca del río Motagua”.

Espacios religiosos

En Guatemala, según Canek Estrada, de la Universidad Nacional Autónoma de México, los pueblos de las tierras altas construidos en su mayoría por población maya, realizan sus rituales con base en el calendario cholq’ij, de 260 días y veneran cerros, valles, cavernas, barrancos, lagunas y nacimientos de agua, como lugares sagrados.

La iglesia, de Santo Tomás de Chichicastenango es de las pocas en el mundo donde se permiten ritos de otra religión como la maya. La historia cita que a mediados del siglo XVIII el sacerdote Francisco Ximénez encontró un manuscrito importante como el Popol Wuj.   Desde el punto de vista religioso, uno de los elementos que identifican al municipio de Xe’Kul, en Totonicapán, es su colorida iglesia católica, única en el ámbito nacional, que recuerda las formas de pintar la arquitectura monumental de la época maya antigua.

El sincretismo religioso que existe entre los habitantes de Xe’K’ul y en Guatemala, en general, ha sido producto de la coexistencia de dos sistemas de creencias distintos: la espiritualidad maya, cuyos principios se asocian con las energías del Universo como creadoras de la humanidad y, especialmente, del hombre de maíz, a las que se ofrenda y se les pide protección. Y en el sistema cristiano tanto de los católicos como de los evangélicos que tiene como eje central la figura de Cristo crucificado. Estos principios son parte de las diferencias manifiestas en los símbolos religiosos como las cruces.
El antropólogo y mayista estadounidense Robert Carmack, al estudiar la población indígena de Momostenango, investiga cómo la esfera fideísta tiene un matiz complejo. “Se habla de la Acción Católica en un sentido nacional, pero todavía predomina la religión folk sincrética, compuesta por el catolicismo de las cofradías –del siglo XVI– y la vieja religión maya con su Dios-Mundo y sus altares para los antepasados”, escribió.

Ceremonias mayas

Manifestaciones concretas del acervo cultural del pueblo maya y de la pervivencia en su memoria de los mitos y ritos contenidos en su literatura, especialmente en el Popol Wuj. Estas consisten en presentar ofrendas a las energías del universo a través de elementos simbólicos como incienso, candelas, flores, licor y esencias. Todos los materiales que se emplean, se colocan en forma de círculo, considerando la representación de los cuatro rumbos cósmicos.
Después de la invasión española, los ajq’ijab’ practicaron un sincretismo religioso maya en un 80 por ciento y católico en un 20 por ciento con la finalidad de procurar la supervivencia de sus ceremonias.

Los altares

Los altares mayas son espacios donde armonizan las energías de Uk’u’x Kaj/Corazón del Cielo y Uk’u’x Ulew/Corazón de la Tierra. En ellos se celebran ceremonias para agradecer por la vida en momentos de júbilo; para pedir apoyo y fortaleza emocional en las adversidades de la vida y el perdón por los actos que voluntaria o involuntariamente dañan a otras personas, por lo cual se siente culpabilidad.

Estrada Peña menciona que si uno va a los diversos parques arqueológicos en Guatemala como Utatlán, Iximche’, Zaculeu, Mixco Viejo, Kaminaljuyú, etc., podrá constatar la existencia de altares en el interior de ellos, que son usados para ceremonias en los días importantes del calendario maya. El porqué del carácter sagrado de estos lugares lo comparte Gilberto Sayax, un ajk’in maya itza’: “Las pirámides y las ruinas son sagradas porque fueron las casas de los abuelos […] Cuando uno encuentra unas piedras o unos muros que fueron morada de los abuelos, uno debe hacer ceremonia ahí, porque ahí fue donde vivieron. Uno no sabe quiénes estuvieron ahí, no se sabe sus nombres, ni qué hacían, pero de todos modos es sagrado, es de los ancestros.

Nawales mayas

Los 20 nawales del calendario Cholq’ij son la base de la espiritualidad maya. Representan los 20 dedos del cuerpo humano, y cada uno tiene su denominación y un significado propio que se manifiesta según el día del ciclo calendárico.

El significado se ha mantenido gracias a los ajq’ijab’ que lo han transmitido durante miles de años. Los nombres propios de los nawales son palabras polisémicas; es decir tienen varios significados. A cada nawal se le asignó un animal o elemento protector, el cual nos cuida y nosotros debemos cuidarlos.

Danzas

El antropólogo y escritor Carlos García Escobar, en una de sus columnas publicadas, expresó que en este marco de cambios culturales y religiosos aparecen las danzas tradicionales y sus ritos propios practicándose de antaño. Frente a las danzas nahualísticas, como las de animales de la antigüedad y de la fauna natural, los misioneros españoles enseñan las danzas cristianizante como las de moros y cristianos, y a su vez, aquellas danzas nahualísticas, también adquieren formas cristianas para manifestarse.

Guías espirituales

De una u otra forma, siguieron transformando los rituales, ceremonias, símbolos; vivieron de diferentes formas, unos en la clandestinidad, otros dentro de las iglesias. Lo primordial es que recrearon las prácticas espirituales para mantenerlas vigentes.

Medicina tradicional

Las prácticas tradicionales de curación a menudo combinan conocimientos ancestrales sobre plantas medicinales y rituales con oraciones e invocación de santos católicos.

Fuentes consultadas: Flacso, libro Chuapm ok’ok’al Pom e Juyub Jetaq entre aroma de pom y montañas, de la Dirección General de Investigación, Instituto de Estudios Interétnicos y de Pueblos Indígenas de la USAC
y la UNAM.

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