En la escena musical de Guatemala, la transición de ser una banda de versiones a consolidar un sonido propio es un abismo que pocos se atreven a saltar con firmeza. Sin embargo, Senderos Infinitos ha decidido dar ese paso con el lanzamiento de su álbum debut, Bajo cero relativo, una producción que aparte de refrescar el género, demuestra que el rock nacional está en constante evolución.
El grupo dio sus primeros pasos en 2017 en el circuito de bares con covers, pero su horizonte se transformó por completo en una velada en un espacio cultural de la zona 1. Hoy, la banda integrada por Luis Gatica, Lucho (voz), Max Álvarez, el Panda (guitarra uno), Héctor Flores, el Dany (guitarra dos), Aarón Gómez (bajo) y Kike Godínez (batería) se lanzó como una propuesta sólida.
El disco está compuesto por ocho temas que navegan por distintas vertientes.
Bajo la producción de Aguirre (vocalista de Razones de Cambio), la agrupación ofrece desde el rock con tintes sentimentales en temas como Déjame, hasta la potencia del metal y el blues en De nada.
Apuestan por lo visual
“Esta producción discográfica es la convergencia de todos nosotros, porque estamos en el mismo plano”, comentó Gómez sobre el significado del título del EP.
Uno de los diferenciadores de la banda es su apuesta por lo visual. Inspirados por la mística de agrupaciones que utilizan el anonimato como concepto, Gómez se presenta con la máscara de diablo para vencer la timidez.
Álvarez ha adoptado la identidad del oso de los bosques de China, un apodo que nació de una anécdota casual y que hoy es parte de la iconografía del grupo.
En los próximos meses planean lanzar un video musical por cada canción del material discográfico, que funcionaría como un sencillo visual. El primero sería el correspondiente al desahogo, se estrenará a mediados de mayo en su canal oficial de YouTube.













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