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Gerente de Competitivodad de Agexport
Hace unos días, Paulo de León dictó la conferencia Perspectivas Económicas 2026 para el sector exportador. Mencionó que 2026 estará marcado por un cambio estructural político y económico mundial, con implicaciones directas para Guatemala y particularmente para los exportadores. Un comentario resaltó que el entorno global muestra una transición hacia un mundo más regionalizado. Aseguró que para Centroamérica, los ajustes arancelarios y la regionalización podrían incluso representar oportunidades, siempre que se consolide como socio confiable. A criterio del expositor, en EE. UU. se observa una “gran rotación” económica que implica pasar del gasto al ahorro, del consumo a la producción y de la deuda a la inversión. Después de un período caracterizado por presiones inflacionarias, altas tasas de interés y debilitamiento del consumidor comienzan a aparecer señales de estabilización.
Las políticas migratorias más estrictas y el aumento de deportaciones podrían alterar la dinámica de remesas hacia Guatemala.
La inflación se modera, el ciclo alcista de tasas parece acercarse a su fin y algunos indicadores de confianza muestran recuperación, la cual será gradual. En paralelo, las políticas migratorias más estrictas y el aumento de deportaciones podrían alterar la dinámica de remesas. En el caso de Guatemala, el panorama macroeconómico luce estable. La mejora en la calificación crediticia refuerza la percepción de estabilidad financiera, mientras que la imposibilidad constitucional de monetizar el déficit actúa como ancla de disciplina fiscal. Para 2026 se proyecta un crecimiento cercano al 4 %, inflación controlada alrededor del 2-3 % y estabilidad cambiaria. De León mencionó que no se identifican riesgos macroeconómicos relevantes en el corto plazo, lo que coloca al país en una posición relativamente favorable.
La política monetaria restrictiva y la retención de liquidez han tenido impactos en sectores de consumo masivo, especialmente bebidas y alimentos. Se observa también un cambio en el patrón de uso de remesas, con mayor énfasis en ahorro y compras tácticas de bienes duraderos, influenciado en parte por la incertidumbre migratoria. Aun así, se anticipa que 2026 será un año ligeramente mejor para el consumo que 2025. En el ámbito exportador, el desempeño reciente muestra crecimiento moderado, aunque heterogéneo por sectores. Sin embargo, emerge un riesgo relevante asociado a China, tanto por competencia en precios como por la evolución del comercio internacional y presiones sobre manufacturas. En síntesis, Guatemala llega a 2026 con fundamentos macroeconómicos sólidos y estabilidad financiera, pero enfrentando un entorno político internacional más volátil y un escenario comercial en transición. Las oportunidades estarán vinculadas a la regionalización que impulsa EE. UU. y a la capacidad del país para posicionarse como socio estratégico confiable. Puede acceder a la presentación en el siguiente link: https://competitividad.gt/en/alerta/7894-2/











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