¿Qué les pasa a los jóvenes de hoy? (y II)

De algún modo estamos viendo el futuro que se aproxima.

Las redes sociales tradicionales eran muy estables y relativamente rígidas. Las personas nacían en un barrio o pueblo y esto determinaba en gran medida las personas con las que se iban a relacionar a lo largo de la vida, lo que llevaba a que las relaciones de amistad fueran duraderas y estables, lo mismo que las relaciones matrimoniales e, incluso, los vínculos laborales.

En paralelo, las redes tecnológicas abrieron la posibilidad de generar vínculos de forma virtual y dinámica a nivel global, mucho más allá del barrio. Esta generación aprendió desde lo cambiante y lo inestable, donde las personas no viven presas de los vínculos, sino que los
reformulan.

Los juegos de las generaciones anteriores eran pocos: cartas, metrópoli, ajedrez y múltiples variaciones de estos llamados juegos de mesa. El que perdía se sentía frustrado y pedía la revancha. Todos ellos se caracterizaban por tener reglas conocidas y aceptadas a priori por los jugadores.

Nuestra forma de trabajar responde a todas estas premisas que los juegos desarrollaban: trabajo grupal pero competitivo, reglas conocidas y aceptadas, y procesos lineales, secuenciales y repetitivos. Los videojuegos son individuales, y el objetivo no es ganar, sino progresar y pasar de nivel. Las reglas no se conocen y deben ser descubiertas a medida que se juega.

Esta nueva generación llega preparada para enfrentar el mundo de una manera muy distinta a como lo hicimos quienes los hemos precedido, y no es raro, por lo tanto, que vean como obsoletos los mecanismos de representación política, el rol de los estados, el mensaje de las iglesias, las estructuras verticales de las grandes empresas, y la forma lectiva de enseñar en las salas de clase. Al mirarlos, a ellos, de algún modo estamos viendo el futuro que se aproxima.

Que la transición hacia esta nueva era fluya bien depende de la capacidad adaptativa de quienes hoy ostentan el poder, pero también de la que exhiban los jóvenes en dos aspectos para los cuales no vienen equipados: entender y manejarse dentro de las estructuras tradicionales, por una parte, y tolerar la frustración inherente a todo proceso de cambio, por otra.

Redacción DCA