En una ceremonia cargada de emoción y aplausos, Christa Mertins, conocida como la Primera dama de la danza, fue honrada por su invaluable legado artístico con motivo de su cumpleaños 90.
El homenaje, realizado en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, reunió a artistas, familiares y admiradores para celebrar la trayectoria de esta icónica figura del ballet guatemalteco.
Durante el acto, el personal artístico del Ballet Nacional de Guatemala “Christa Mertins” le entregó un diploma en reconocimiento a su dedicación y contribuciones al mundo de la danza.
El público, visiblemente conmovido, entonó "Las Mañanitas" en honor a la maestra, quien ha inspirado a generaciones enteras con su talento y pasión.
Christa Maria Elena Mertins Hammer nació el 17 de marzo de 1936 y ha dedicado su vida a la enseñanza y promoción de la danza.
En su discurso, Mertins compartió anécdotas de su vida: “Estoy acá desde 1976. Antes no dejaron entrar a mis papás porque eran alemanes, pero yo soy guatemalteca y abuela de las bailarinas de Sudamérica. Sigan ayudando a la gente joven que quiere ser artista o atleta; ayuden a sus hijos a ser lo que ellos quieran, no lo que ustedes les impongan. Gracias”, expresó
Su entrega y habilidades la convirtieron en la primera bailarina del Ballet Nacional, donde interpretó roles protagónicos en obras emblemáticas como El Pájaro Blanco, Giselle y El Lago de los Cisnes.
Además, se crearon piezas especialmente para ella, como el ballet El Cisne de Tuonela y la coreografía Vals Triste.
El viceministro de Cultura, Rodrigo Carrillo, no escatimó en elogios durante la ceremonia: “Es un día de fiesta; estamos celebrando a una gran maestra, Christa Mertins. Este es un merecido homenaje a la primera bailarina”.
Carrillo destacó cómo Mertins ha elevado el ballet guatemalteco a estándares internacionales. Más allá de su rol como intérprete, Mertins ha dejado una huella en la formación de nuevos talentos.
Dirigió la Escuela Nacional de Danza de 1962 a 1965 y, en 1978, asumió la dirección del entonces Ballet Guatemala, impulsando su crecimiento y calidad artística.
Este homenaje no solo celebra los 90 años de una vida dedicada al arte, sino que reafirma el compromiso de Guatemala con su patrimonio cultural.











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